Un paro que favorece al SITP

Dueños de buses tradicionales protestan por pico y placa, y por el “fracaso de la democratización del Sistema de Transporte”.

El paro de transportadores de buses tradicionales obligó a los ciudadanos a usar el SITP. / Luis Ángel

Bogotá amaneció ayer lunes con la amenaza del anunciado paro de transportadores de buses tradicionales. Casi 10.000 vehículos dejaron de prestar el servicio y, a pesar de que hubo fugaces intentos de bloqueo, aislados actos vandálicos y algunas marchas, la jornada transcurrió en normalidad. Fue evidente que el paro no tuvo la misma fuerza de hace cuatro años y el temor de algunos ciudadanos, que recordaron épocas cuando tuvieron que ingeniárselas para llegar a sus trabajos, se disipó a medida que transcurría la jornada.

El paro lo promovieron los transportadores para protestar por la medida de Pico y Placa que impuso el Distrito para buses tradicionales, para mejorar el flujo de pasajeros en el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). Sin embargo, contrario a lo que esperaban, la manifestación terminó respaldando las voces del Distrito que insisten en la necesidad de acelerar en la implementación del SITP.

Si bien el sistema de buses azules no tuvo suficientes vehículos, ni rutas para suplir la demanda de pasajeros y se evidenció la falta de una red más amplia para la venta y recarga de tarjetas, al final fue la opción obligada para muchos ciudadanos, que tuvieron incluso que aprender a la carrera el sistema de rutas, confirmando que a menos buses tradicionales más pasajeros para el SITP. De acuerdo con datos de la Secretaría de Movilidad, ayer la demanda de Transmilenio aumentó en casi 20%, y la del SITP, en casi el 40%.

Según César González, vocero de los operadores del SITP, lo que ocurrió ayer se resume en una frase: se impuso la modernidad sobre el mundo anterior. “A pesar de los problemas, el SITP pudo atender el servicio, obviamente con dificultades y congestiones, pero se demostró que el sistema opera, que es capaz de prestar un buen servicio y por eso lo tenemos que terminar de implementar. Aunque es claro que hay propietarios que tienen derecho a reclamar, también hay intereses de quienes quieren mantener su interés económico”, agregó.

* El reclamo

Detrás del paro hay un lío complejo: el reclamo de los pequeños transportadores por lo que ellos consideran el “fracaso de la democratización del SITP”. Pese a la insistencia del alcalde Gustavo Petro por salvar de la quiebra a las empresas Coobús y Egobús, que agruparon a la mayoría de propietarios de buses tradicionales en el Sistema Integrado, para ellos las medidas no han sido suficientes. La protesta de ayer por el Pico y Placa fue apenas el punto de partida para expresar otros reclamos.

Debido a la quiebra de las empresas Coobús y Egobús, cientos de propietarios no han recibido la renta que les prometieron por haber entregado sus vehículos para sumarse al SITP. Muchos vivían de la producción de su bus y ahora se quedaron sin la renta y sin su herramienta de trabajo. Por eso exigen que el Distrito se ponga al día con los que entregaron sus vehículos a estas empresas y que les compren los carros que faltan. Según Alfonso Pérez, presidente de Apetrans y promotor del paro, esto es lo que piden, pues ya no quieren formar parte del SITP.

Lo que poco se dice en esta historia es que el propio Alfonso Pérez fue uno de los líderes que más animó a los propietarios de buses tradicionales para que ingresaran a estas empresas. Luego del paro de 2010 se pactó (tras el pulso entre Pérez y la administración de Samuel Moreno) que en el SITP habría lugar para que las antiguas cooperativas de transporte compitieran por alguna de las 13 zonas que tendría el nuevo sistema. Uno de los criterios en la licitación fue darles más puntos a las empresas que incluyeran la mayor cantidad de pequeños transportadores.

Así que a los propietarios se les vendió la idea de entrar como accionistas en las dos nuevas cooperativas. El lío era que, aunque todos entraban como socios, no les exigían aporte de capital y, en cambio, sí recibían la renta mensual. En su momento el esquema fue criticado, porque no sería la salvación de los transportadores antiguos, sino su debacle. La idea con la entrada de Coobús y Egobús era competir en la licitación por la llamada democratización del transporte y que no todo el SITP quedara en manos de los mismos operadores de Transmilenio. Pero después de haber ganado dos importantes zonas, que representan el 25% del sistema, vinieron los problemas.

Los primeros síntomas fueron el difícil manejo interno de las juntas directivas y las dificultades para que los bancos les prestaran dinero. El esquema de las rentas mensuales prometidas a los propietarios no se cumplió y, de hecho, Coobús ni siquiera tuvo listos los buses que necesitaba para operar en el comienzo del SITP hace dos años, cuando se abrió la troncal de la calle 26. Por este proceso hay quienes creen que líderes como Pérez tienen responsabilidad en la crisis que hoy viven estas empresas, que están intervenidas por la Superintendencia de Transporte.

* Soluciones

Todas las dificultades con los pequeños transportadores se ven reflejadas en los problemas que ha tenido el Distrito en la implementación del SITP. La falta de buses para completar las rutas y la cantidad de buses viejos aún en servicio, ha generado que el sistema integrado no esté operando como se esperaba. La idea del Distrito era tener casi 5.000 buses rodando este año y al menos 660 rutas, para registrar al menos cuatro millones de abordajes diarios. Sin embargo, la realidad es que en promedio sólo se están registrado 508.328 abordajes (12% de lo esperado), lo que representa que el sistema ha perdido casi $1,1 billones entre enero y agosto de este año.

El hueco económico lo está asumiendo el Distrito. Por eso, ante este panorama, el alcalde Gustavo Petro se vio obligado a decretar el Pico y Placa para los buses tradicionales, con el objetivo de mejorar el flujo de pasajeros en el Sistema Integrado de Transporte Público y recuperar flujo de caja. Esta decisión fue la que desató el paro de los pequeños transportadores, que se vivió ayer en la ciudad. Sin embargo, más allá de lograr que los oyeran, fortalecieron la necesidad de terminar de implementar el nuevo esquema de transporte.

La administración ha dicho que está haciendo lo posible por encontrar soluciones que beneficien a todas las partes. Incluso, se comprometió a disponer $300.000 millones para asegurar la chatarrización de buses tradicionales, para que sus propietarios puedan entregarlos y acelerar la implementación del SITP.

“La administración ha estado comprometida con estos pequeños transportadores. Hubiera podido liquidar a Egobús y Coobús, esa hubiera sido la decisión en otro gobierno, pero éste no lo ha hecho porque comparte ideales y ha tratado de ayudarlos”, asegura Constanza García, secretaria de Movilidad, quien está convencida de que ahora lo que hay es “oportunismo para oponerse al SITP” cuando ven que está en su recta decisiva y que por eso el Pico y Placa para estos buses es necesario. “El nuevo esquema debe terminarse de implementar cuanto antes”, agregó.

En la tarde de ayer los transportadores hicieron una protesta al frente de la Secretaría de Gobierno, en la que señalaron que seguirán en paro hasta que no les brinden una solución. La manifestación continuará mañana porque, pese a varios acercamientos, las partes no llegaron a ningún acuerdo. Los diálogos entre el Distrito y los transportadores empezarán hoy a las 6:00 a.m. Mientras tanto, el SITP seguirá operando con la flota de 5.079 buses para cubrir la demanda. El único intento por concertar un acuerdo fue el pasado domingo, cuando las secretarias de Movilidad y la de Gobierno, Gloria Flórez, hicieron el llamado a Pérez, pero éste rechazó la invitación diciendo que quería hablar con el alcalde.

A pesar de que a las 4:00 p.m. del domingo le dijeron que el alcalde se sentaría a hablar con él, Pérez cambió de opinión y la respuesta fue que hablarían el lunes “al calor de la lucha”. Aunque la administración reiteró ayer que las puertas del diálogo estaban abiertas, Alfonso Pérez dijo que no había recibido una invitación formal. Anoche varios ciudadanos reiteraron la queja de la demora en el servicio del SITP y las congestiones en Transmilenio. Sin embargo, quedó en evidencia que más allá de los buses tradicionales, el trabajo que viene será apostarle a terminar el SITP.

* Balance de la jornada

El plan de contingencia que se puso en macha con Transmilenio (con sus dificultades habituales) y los buses del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) sirvió para que la manifestación no se sintiera con tanta fuerza. Ante la falta de buses tradicionales, desde las primeras horas hubo filas para acceder a estos sistemas, congestión que se redujo con el paso de la hora pico.

En las calles de Bogotá hubo brotes intermitentes de desesperación. Primero fue Lucero Alto (Ciudad Bolívar), donde los pasajeros intentaron bloquear la ruta del SITP en la hora pico. Luego surgieron alteraciones en Ciudadela El Recreo (Kennedy) y en la avenida Ciudad de Cali con calle 32 sur. En Suba y Engativá también se presentaron episodios de inconformidad. La administración distrital señaló que hubo 14 capturas por daño en bien ajeno, bloqueos y que 62 buses resultaron afectados por las pequeñas manifestaciones. Los intentos de bloqueo fueron controlados por la Policía Metropolitana, que dispuso de 3.000 uniformados. para vigilar las zonas críticas. Según el alcalde, el costo de los daños asciende a $15 millones.

Después de la hora pico se apaciguó el ambiente en los paraderos. En la avenida Ciudad de Cali, por ejemplo, los buses del SITP comenzaron a recoger a los pasajeros que no pudieron subirse a los buses tradicionales: “Siempre tomo la buseta amarilla para llegar al 20 de Julio. Hoy no pasó, pero igual me sirve la del SITP, me deja cerquita”, dijo Eduardo Monroy, quien esperaba un medio de transporte frente a la biblioteca El Tintal.

En la carrera séptima también hubo normalidad. La mayoría de los pasajeros tomaron los buses azules o se dirigieron hacia Transmilenio. Yolanda Sánchez, quien esperaba un bus en Fontibón, tuvo que caminar hasta su destino: “No sabía que había paro y por eso me demoré 20 minutos esperando la buseta. La tarjeta del SITP me habría servido, pero mi hijo se la llevó”.

A las casi 100 grúas que se ubicaron en diferentes zonas para levantar cualquier vehículo que intentara bloquear vías se sumó el trabajo de la Policía y su escuadrón antimotines, que recorrieron vías principales, portales de Transmilenio, puntos de acceso a las localidades y patios del SITP, para evitar bloqueos. De igual forma, se desplegaron unidades móviles de judicialización.

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Redacción Bogotá

Bogotá

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