¿Sabe lo que los videojuegos de acción le hacen al cerebro?

Un estudio publicado en la revista estadounidense Molecular Psychiatry reveló alarmantes resultados: menos materia gris en el hipocampo y riesgo de enfermedades cerebrales como la depresión y el alzhéimer.

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¿Tiene idea de lo que los videojuegos de acción pueden hacerle a su cerebro? A pesar de que esta distracción y sus efectos ya habían estado bajo la lupa de la medicina, científicos acaban de revelar lo perjudiciales que podrían llegar a ser para la mente del ser humano.  

De acuerdo con el más reciente estudio publicado en la revista estadounidense Molecular Psychiatry, que intentaba descubrir cómo afectan al cerebro los videojuegos de acción, los jugadores habituales tienen menos materia gris en su hipocampo (parte del cerebro que ayuda a las personas a orientarse y a recordar las experiencias pasadas).

Eso quiere decir, según relató RPP Noticias, que cuanto más se agota el hipocampo más riesgo existe de desarrollar enfermedades cerebrales: desde la depresión hasta el alzhéimer.

La investigación se realizó con al menos, 100 participantes (51 hombres y 46 mujeres), quienes fueron examinados mientras jugaban títulos como Call of Duty, Killzone, Borderlands y títulos 3D de Super Mario durante 90 horas. "Llevaron a un aumento de la materia gris dentro del sistema de memoria del hipocampo de todos los participantes", agregaron los especialistas.

Tal como describió el periódico El Clarín, la parte del cerebro que sirve de contrapeso con el hipocampo se denomina “cuerpo estriado”. Allí, un área conocida como “núcleo caudado” se estimula en un 85% entre los gamers. Sin embargo, dicen los expertos, cuanto más se utiliza el núcleo caudado menos se desarrolla el hipocampo, por lo que este último acaba perdiendo células y se atrofia.

"Se ha demostrado que los videojuegos benefician a ciertos sistemas cognitivos en el cerebro, principalmente relacionados con la atención visual y la memoria a corto plazo, pero también habíamos encontrado evidencia de que esto podría suponer un impacto negativo en el hipocampo", concluyeron los investigadores.