Microrrelatos

La Esquina Delirante XLV (Halloween) (Microrrelatos)

Noticias destacadas de Cultura

Este espacio es una dentellada a la monotonía mediante el ejercicio impulsivo y descarado de la palabra escrita. En tiempos fugaces, como los nuestros, en los que la inmediatez y la incertidumbre parecen haberse apoderado de nuestra cotidianidad, el microrrelato se yergue como eficaz píldora psicoterapéutica.

El retrato

El hombre del retrato le devolvió la mirada un martes, y hasta esbozó una sonrisa torcida por los años. Era el antiguo propietario de la casa construida 600 años atrás, y enterrado de pie, en la pared, coincidiendo con el cuadro. Quedó parcialmente paralizado, pero aun así se tiró por la ventana desde un décimo piso, aún cae despertando al silencio con sus gritos.

Al Agus

Le sugerimos leer Alicia Alonso: el lucero de la técnica cubana

***

Ana

— ¿Todavía te sigue?

— Sí, tía.

— Bueno, no te preocupes, sigue hablando conmigo hasta que llegues a tu portal, ¿vale?

— Vale, gracias. Estoy pasando el súper.

— Genial, entonces estás ya al lado. No te va a pasar nada.

— ¡Joder, joder! ¡Está corriendo!

José Manuel Fernández

***

Vacío

La alcé en brazos, vi su pequeño e inocente dientecito de leche a la par de unos cuantos cabellitos rubios pegados a su cabecita, pegué su rostro a mi pecho… y, entre lágrimas, salté de la terraza.

Christian Ramírez Blanco

***

La damisela

Y allí estaba ella: fría, asustada, sola, sin saber de dónde venía, ni porque se encontraba en ese siniestro lugar. Solo tenía una misión escrita en su mente, y era la de acabar con las vidas de aquellas personas que ya no tenían el tiempo de continuar con lo que una vez empezó. Bella a su manera y atroz a la vez, muchos la tildaban de no tener sentimientos ni remordimiento alguno, no saben cuán equivocados estaban, pues ella caminaba con un rostro deprimido y cansado de tener que arrebatar el último suspiro de todo aquello llamado vida. Recuerdo que eso me comentó un sabio, antes de fallecer. Y entonces la vi, era incluso peor de cómo la imagine, cubierta de lágrimas y lamentos, envuelta en un aura de oscuridad, tan imponente que quede paralizada, incluso antes de verla. Sin embargo, eso fue solo por un instante, no me transmitía terror, era algo más inquietante aun…

Sara Fernández (15 años). Instituto Educativo San Rafael de Soledad, Atlántico.

Si le interesa leer más de Cultura, le sugerimos: RBG, la Rockstar

***

Piano

Se sabe y reconoce sola en su pequeña cabaña construida a cien prudentes metros de la orilla del acantilado. Lee historias fantásticas desde las cuatro de la tarde y ya son las once de la noche. Afuera hay oscuridad total y lejanía inmensa de cualquier otra vivienda humana. Sólo a intervalos exactos escucha el golpe de las olas sobre la agreste roca. De pronto identifica nítidamente el sonido de unas notas cristalinas, ligeras, graves y secas que le llegan a la ventana. El viento sacude la ventana que se abre desparramando la cortina y la lámpara se apaga y cae al suelo. Ahora la oscuridad invade el aposento.

José Edier Gómez Espinal

***

Hirudus Terriblis

Estaba completamente vaciada de sangre. No obstante, nadie atinaba a una explicación válida. Ni el forense, ni los vecinos, menos la Policía. El cuerpo de Amanda Vallejos solo presentaba un pequeño brote, como el salpullido de un bebé o la picadura de un insecto diminuto. Si hubieran examinado debajo de su cama, habrían descubierto el culpable, o el enjambre de culpables: Hirudus Terriblis, una sanguijuela hiper-desarrollada que solo habita en la selva amazónica, a donde Amanda había ido de vacaciones. La Hirudus Terriblis solo se alimenta de animales de sangre caliente, a los cuales se adhiere y orada la piel, donde incuba a sus larvas, que la drenan poco a poco. Es conocida por los nativos de la región como ‘Isope Sope’: ‘La Insaciable’.

M. Mantra

***

En octubre buscamos microrrelatos de Halloween, laesquinadelirante@gmail.com, de máximo 200 palabras. Síganos en Instagram #laesquinadelirante.

Comparte en redes: