María Mercedes Cuéllar. 'Lo de las ganancias altas del sector financiero es discutible'

En esta entrega de Historias de vida, creada y ejecutada por Isabel López Giraldo, María Mercedes Cuéllar habla de su vida, de su paso por el gobierno y del sector financiero.

María Mercedes Cuéllar en su casa, rodeada de algunos de sus bienes más preciados. Archivo

– ¿Quién es Maria Mercedes Cuellar? 

Esa es una pregunta muy difícil de contestar. Me gustó siempre estudiar, trabajar, leer. Soy alegre, muy familiar, descomplicada; un poquito de todo. Tengo una hermana y un hermano, siendo yo la de la mitad. Todos vivimos  en Colombia. 

– ¿Cuáles son sus más caros recuerdos de infancia?

Tengo muchas historias.. Unas me marcaron más que otras. Por ejemplo, entre las que más me marcaron es que cuando yo tenía tres años mi papá se mató en un accidente de avión; luego cuando tenía cuatro o cinco años nos quemaron la casa y nos vimos obligados a irnos de Colombia. Lo que ahora se llama desplazados. La violencia que vivimos fue política y tuvo relación con el hecho de ser nieta del Presidente Alfonso López Pumarejo.  Vivimos en Miami, NY, Paris. Estuve interna en un colegio en Francia donde cumplí 7 años. Al regreso estudié en el Marymount, luego en el Gimnasio Femenino de donde me gradué.

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– ¿Se adaptó fácil a tantos cambios?

Sí, totalmente y aprendí a hablar francés de manera muy rápida.

– ¿Qué personas, libros o situaciones la han influido de manera importante?

Rodrigo Botero ha sido una persona muy importante en mi vida. Fue mi primer jefe como director de Fedesarrollo. Me enseñó a trabajar. Era muy estricto. Amaba el país, me enseñó a quererlo, y me despertó el gusto de trabajar por él y a no ser mediocre. Libros hay muchos. Uno que leo periódicamente es El Principito, de Saint Exupery. También me gusta El Arte de la Guerra de Tusntzu. Pero podría seguir mencionando muchos.

– ¿Cómo define su vocación de vida?

Cuando me hacen esas preguntas pienso en las reinas de belleza. Les hacen con frecuencia ese tipo de preguntas, imposibles de contestar. Lo que sí puedo decirle es que cuando he tomado decisiones importantes, nunca he pensado que lo son, en cambio cuando le he gastado tiempo a pensar lo que quiero termino por no hacer nada. Estudié economía en parte porque después de dos años fuera del país, al regreso encuentro que mis amigas estudiaban en Los Andes, me pareció interesante estar con ellas y allá no había derecho, entonces comencé estudios generales y no puedo decir porqué pero la Economía llamó mi atención y la estudié. 

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– ¿Se enamoró de la carrera? 

Sí, me ha encantado siempre, aunque toda la vida el derecho me ha llamado la atención.

– ¿Alguna vez consideró ser fiel a su deseo y estudiar Derecho?

Estudié economía pero con el tiempo me fui dando cuenta de varias cosas, una  es que la política es muy importante, no es simplemente sumar y restar y decir que las cosas se tienen que hacer de determinada manera pues así no es como funciona el mundo y la política es el ámbito en el que se toman las decisiones y dos, es que después de la Constitución del 91 la parte jurídica adquirió particular protagonismo en Colombia y yo creo que de alguna manera en el país se produjo un cambio grande. Hasta los 90 los economistas manejaban el país pero podría decir que, a partir de mediados de los noventa, con la nueva constitución y con el andamiaje jurídico que se estructuró el manejo del país quedó más en manos de los abogados. El  derecho cobró particular importancia, pues son quienes más influyen en la toma de decisiones. Muchas de las decisiones más importantes están siendo condicionadas por la parte jurídica. Para poder entender de qué se trataba todo esto, decidí adelantar una maestría en Derecho hace unos pocos años. 

– ¿Debería ser el estudio del Derecho una obligación?

Pues son las reglas de juego, el derecho le dice a uno cómo se pueden hacer las cosas, le dice qué está prohibido y qué no lo está o cómo argumentar y justificar actuaciones. Condiciona mucho la vida de todos y cada uno. Condiciona todo.

– ¿Cómo inicia su vida laboral?

Salí de la Universidad, al principio no sabía qué quería hacer. Roberto Junguito me ofreció entrar a Fedesarrollo; cuando estaba allí conocí a Rodrigo Botero y eso, como le mencione antes, condujo gran parte de mi vida. Estuve en dos etapas en Fedesarrollo. En la primera un par de años, luego me casé, me voy a estudiar, y regresé después. Mis cargos fueron siempre muy técnicos hasta que decidí incursionar en política por lo que le mencionaba antes, que uno no  puede estar haciendo ciertos análisis sin contar con el apoyo del ámbito político. Las cosas no es solo proponerlas; hay que saberlas vender. 

– ¿Y qué estudió?

Además del pregrado en economía, saqué una Maestría en Desarrollo Económico luego en Derecho.  

– ¿Qué ocurre después?

A Rodrigo Botero lo nombran Ministro de Hacienda, me fui a trabajar con él allí casi tres años. Después fundamos con él y con Rudy Hommes una revista económica:  Estrategia Económica y Financiera. Esta revista  tuvo mucho éxito aunque nunca la comercializamos bien. La manejamos como “tienda” pues conseguíamos la propaganda y las suscripciones que nos permitía cubrir los costos para financiarla. Fue una lástima porque de lo contrario hoy seguiría viva. Luego me retiro porque Roberto Junguito me nombró Vice Ministra de Hacienda, pero estuve 7 años en la revista; me entendía con todo allí, desde la gerencia, mercadeo y también escribía por lo menos la mitad de la publicación.

 – ¿Ha pensado en rescatarla?

No, eso es muy esclavizante. Me gané el premio de periodismo en el 81 o en el 82 con un artículo sobre el UPAC.

– ¡Extraordinario! Y ¿qué rescata de su paso por el Viceministerio de Hacienda?

Esa fue una experiencia muy enriquecedora pues se dio un momento de una crisis económica muy grande, en la que la economía se derrumbó  y todo el sector financiero se quebró. Salí hacia el final del Gobierno de Betancur y al año siguiente en el Gobierno de Barco me nombra Jefe del Departamento de Planeación Nacional donde estuve tres años. Hice el Plan de Desarrollo de “Lucha contra la Pobreza” y le dediqué particular atención a la descentralización administrativa del país, que había iniciado en el gobierno Betancourt. Después Virgilio Barco me nombra Ministra de Desarrollo. Como Ministra  jugué un papel esencial en el inicio de la apertura de la economía a los mercados externos. Fue duro porque, a pesar de que habían pasado cerca de 100 años, seguía dando vueltas el fantasma de Florentino Gonzales.

– ¿De qué manera hizo presencia el fantasma de Florentino Gonzales? 

Florentino Gonzales fue secretario de hacienda del presidente Tomás Cipriano de Mosquera a mediados del diez y nueve. Promovió la apertura de la economía de la época. Esto significó abandonar el proteccionismo, permitir que se importara todo que se quisiera y que la naciente producción nacional tuviera que competir con lo producido en el exterior. Como consecuencia de esa política se produjeron grandes enfrentamientos con el sindicato de artesanos y la producción nacional se vio muy afectada. Desde entonces quedó rondando en el ambiente el fantasma de que no se podían repetir políticas de esa naturaleza por que eso significaba acabar con el país. No obstante, por experiencia de otros países del mundo, casi 150 años después, era obvio que si no se procedía a abrir el país a la competencia y que la producción nacional se volvería mas competitiva, cada día hacia delante, Colombia estaría perdiendo capacidad para crecer o lo haría con costos muy elevados. De hecho eso ya estaba pasando. Por eso introducir el cambio de política fue bien complejo, pues había que evitar que esta abortara como ocurrió con Florentino Gonzales.

– Cuando Usted da una mirada a toda su trayectoria ¿qué siente?

Esta es otra de esas preguntas complicadísimas. Uno cree que puede arreglar las cosas, que puede aportar. Colombia es un país maravilloso y uno siente que forma parte de los procesos de toma de decisiones. Es algo muy interesante y más en la medida en que se alcancen objetivos, en especial cuando las cosas no son fáciles. En este caso, los logros y la satisfacción son más grandes. 

– ¿Siempre fue muy madura para la edad? 

Eso no lo sé. Siempre me ha ido bien; he cambiado de puestos; fui ascendiendo; fui logrando mejores espacios. 

– ¿Cómo llega al Banco de la República?

Cuando salí del Ministerio y decidieron independizar el Banco, el Presidente Gaviria me  ofreció participar en Junta. Allí pasé cinco años de mi vida, fue la primera vez que permanecí tanto tiempo en un cargo pues antes me movía más, esta fue una etapa en la que me sentí muy tranquila.

– ¿Cuáles fueron sus aportes más relevantes como miembro de su Junta?

Realmente lo que se hizo fue una reestructuración del Banco, porque venía siendo una dependencia del Gobierno y lo que hizo la Constitución del 91 fue darle independencia y autonomía y crear una Junta independiente.  Yo había estado en la Junta Monetaria que era una dependencia más del Gobierno . En esta ocasión se trabajó en armar una entidad nueva. Fue una experiencia interesante y muy exitosa pues se ha logrado bajar la inflación y  mantener la independencia a lo largo de todos estos años: Esto desde el punto de vista económico es un hecho muy relevante. Quienes están y han estado allí ha sido gente con una carrera económica, gente muy seria, muy comprometida, no se ha politizado, es muy técnico.

– ¿Cómo sigue su camino profesional?

Los períodos en el Banco están dados por cuatrienios, yo me retiré en la mitad del período porque quise participar en política, pues me parece importantísima, pienso que uno debería tener más contacto con ella, no seguí porque perdí las elecciones pero fue una experiencia maravillosa. Considero que la política es toda una carrera y eso de meterse en la mitad del camino a un mundo desconocido es complejo aunque aprendí muchísimo. Primero fui candidata a la Presidencia por el Partido Liberal, nunca hicieron la elección, cambiaron las reglas de juego a última hora; luego fui candidata al Senado y perdí por mil votos. La política  es muy desgastadora; se tiene que nacer en ese mundo para entenderlo y  mi formación había sido otra, es distinto e implica mucho riesgo.

– ¿Ha considerado volver a la política?

No.  Si bien no gané tampoco me fue mal y por lo mismo después me buscaron mucho para que volviera a lanzarme para una corporación pública pero no quise volver pues mis temas son otros. Esa es toda una carrera y una carrera dura. Yo tengo un gran respeto por la clase política, no es fácil.

– ¿Qué pasa después en su vida?

Después estuve en el ICAV  El Instituto Colombiano de Ahorro y Vivienda. Ahí estuve  por un período de ocho años y no puedo decirle a conciencia cómo fue que me metí ahí. Yo tenia mentalidad de empleado público y eso marcó mi vida. Fue súper interesante, tuve que  afrontar la crisis financiera  del 99 . Estuve en el corazón de semejante momento tan fuerte para la economía colombiana. Muchos perdieron su casa y su empleo, los bancos se quebraron  y todo pasaba por donde yo estaba sentada.

– ¿La afectó emocionalmente su paso por el ICAV?

El paso por el ICAV fue muy interesante, pero ya que lo dice, creo que sí me afectó emocionalmente. Yo tenía mentalidad de empleada pública o de trabajar en periodismo o investigación económica; luego pasé al sector privado y para bien o para mal ahí me quede. Hoy en día todavía me da cierta nostalgia haber dado ese paso.

– ¿Alguna vez visualizó lo que ha sido su vida?

Para nada. Al salir del ICAV me ofrecieron lo de la Asobancaria y me pareció que podía ser interesante. Era otro tema,  pues el del  ICAV  era muy enfocado en la vivienda y en el camino a las Corporaciones de Ahorro y Vivienda las cuales desaparecieron, se volvieron Bancos. Es más, a mí me habían ofrecido el cargo en Asobancaria veinte años atrás pero nunca lo quise aceptar. Esto fue cuando salí del Gobierno Barco.Cuando asumí la Asobancaria fue una experiencia muy interesante. El sector financiero viene atravesando por un gran vuelco con  muchos cambios con todo el desarrollo tecnológico y de comunicaciones. Hoy en día están compitiendo una cantidad de agentes que antes no podían entrar en ese mercado. El negocio ha cambiado pues antes estaba muy focalizado en personas de estratos altos y empresas grandes y ahora se busca atender también a la base de la población. La banca móvil es una revolución gigantesca.

En Colombia se ha buscado que el negocio se quede en el sistema financiero pero de seguro no por mucho tiempo. Han venido apareciendo muchas tecnologías que podrían llegar a reemplazar la operación tradicional bancaria, como ocurre con el tema de los taxis y de los hoteles, pues hoy se cuenta con muchas aplicaciones que antes no existían y  que han venido dando  pasos agigantados, lo que genera líos jurídicos pues las normas no cubren actividades nuevas, como el caso de Uber. En la banca pasa algo parecido: Las transferencias de recursos en el lenguaje de las comunicaciones son mensajes de texto.

– ¿Cómo asume la crítica que hacen al sector financiero?

Lo de las ganancias altas es discutible, cada vez es menos porque hay mucha competencia. La gente tiene una percepción de la vida muy curiosa, le cuento un caso, cuando estaba en Asobancaria teníamos un proyecto que era hacer escuelas en las áreas más pobres del país, mucho en fronteras, en toda la costa pacífica, los Santanderes y decían siempre muy agradecidos que por qué no les llevaba un cajero automático, que éste podía ser pequeño, que no tenía que ser grande, como si el tamaño fuera el problema y argumentaban que para poder acceder a dinero en efectivo, cuando recibían el pago, debían ir en lancha tres o más horas, perdían tiempo, asumían costos, y con cajero podían obviar tantos inconvenientes. Hoy en día,  existe la posibilidad de hacer transacciones en todo el territorio colombiano, la gente olvida todo el trauma que les significaba incluso pagar los servicios públicos, que implicaba hacer colas y demás. Ahora como el servicio existe, la gente se pregunta el por qué les cobran por hacer click a un botón y desconocen todo lo que implica brindar el servicio y desconocen todo lo que hay detrás, en especial las enormes inversiones que implican poder prestar el servicio y que sea seguro.

– Claro, detrás hay todas unas plataformas, unos desarrollos que además es necesario actualizarlas.

Y si no se cobran entonces cómo sostenerlas y cómo blindarlas del fraude y de todo lo que hay detrás de eso.

 – ¿Cuál es el reto que asume en Felabán?

En principio no debería. Es la Presidencia de la Junta de la Federación de Asociaciones de Bancos, todos los miembros son los equivalentes a la Asobancaria. Ahí hay un trabajo interesante por adelantar pues se ha venido estrechando significativamente toda América Latina; se tienen inversiones muy grandes de la banca colombiana afuera y de otros sectores y de otros países latinoamericanos  en el nuestro.

El Grupo Andino, que estuvo vivo por mas de 30 años, más que integrarnos nos desintegró y en los últimos 5 o 6 años viene dándose un proceso muy interesante de estrechamiento fuerte de las relaciones de Colombia con Centro América y otros países  de la región. Ahora podemos contar vuelos directos a cualquier cantidad de destinos, se cuenta con una actividad comercial grande, inversiones en sectores diversos como energía; hay un proceso de integración que avanza. Por otra parte se tiene la crisis en los países desarrollados que está cambiando todo el ámbito regulatorio.

– Entonces concluyo que el tema es de liderazgo y ahora su logro es un logro también para el país y un reto para la mujer colombiana, una oportunidad brillante.

Creo que es interesante y pienso que la banca y toda el área financiera está sufriendo un cambio muy grande, al interior de Colombia e internacionalmente, por ejemplo, ese proceso de integración es algo nuevo y fascinante. Todos los países de América Latina tienen monedas distintas, son riesgos distintos y regulaciones distintas y cuando empieza a interactuar con Centro América empieza a tener un manejo muy complejo.

– ¿Cabría la posibilidad de unificar la moneda?

Yo no creo, muy difícil y más ahora con lo que ha pasado en la UE que todos quedaron amarrados con el Euro. Podría ser un medio para vincularse más pero faltarían muchos años para eso. Cuando se da esa integración monetaria se entrega soberanía, los países quedan al referendo de las decisiones que se tomen en otro sitio y para eso sí falta mucho.

– Y todos con leyes distintas, con regulaciones distintas…

El mundo se ha venido alineando en muchos sentidos, por ejemplo, en la regulación financiera está Basilea que de alguna manera promueve  normas de buenas prácticas generales que la mayoría de países las han ido adoptando, pues si Usted quiere negociar con Estados Unidos o con Europa  debe ajustarse a las leyes de allá, de otra manera no funciona. También hay que tener presente la regulación tributaria en la que recientemente se vienen estructurando controles fuertes a la evasión fiscal. Se espera que los inversionistas no escojan los países donde operan en busca de ventajas tributarias.

 – Ahora con el tema del FATCA…

Todo eso y los paraísos fiscales, sumado a lo que se firmó con la OCDE, todo se está alineando en materia de control tributario y de lavado de activos.

–  ¿Se volvería a medir en las urnas para una nueva candidatura presidencial?

No lo creo, no lo estoy considerando, pero si hicieran una nueva Asamblea Constitucional me gustaría participar, eso me parecería muy interesante.

– ¿Son importantes los partidos políticos?

Creo que en Colombia tenemos un lío político muy grande porque se desbarataron los partidos, así tengan problemas fuertes pienso que se necesitan. El sistema electoral actual no permite tener partidos fuertes.

– ¿Cómo ve el panorama nacional en el inmediato plazo?

Colombia ha sido un país conservador y porque no decirlo, mediocre, porque siempre estamos en términos medios, con una economía bastante estable pero el exceso de supuesta protección lleva a que se pierdan oportunidades. Todas las normas controlan al extremo. Si se observa el progreso de los países industrializados que tomaron unos riesgos enormes ganaron mucho. Sin desconocer la crisis y de que no se ha podido salir, que ha tenido enormes costos, pero si ve en el neto ganaron. Aquí mantenemos todo en la mitad del camino. El país en materia económica es muy estable, pero  tenemos problemas graves como guerrilla y narcotráfico.

– Y ¿qué opinión le merece lo que ahora se discute sobre la no necesidad de refrendación por parte de los nacionales?

Eso de refrendarlo es difícil, es un riesgo grande poner a la gente a votar, mire lo que pasó en Grecia. Por lo menos la mitad del país se opone y no sé bien qué es lo que tendría que poner a votar. La redacción es clave. Si van a repartir tierras y si van a indemnizar es algo que ya de alguna manera se viene dando incluso con visto bueno de la misma Corte Constitucional. En mi opinión el punto de fondo es si van a quedar libres los guerrilleros y si van a poder participar electoralmente y ahí hay muchos líos porque qué pasa con las Fuerzas Armadas, qué con los paramilitares, pues todos son actores que son partes del conflicto. 

– ¿Y eso de copiar el modelo de la Gendarmería Francesa?

Cuando la época de Gaitán en 1947 la policía se levantó contra el Gobierno. La gran mayoría de  las policías del mundo no son militares, no dependen de las fuerzas armadas, son una organización más civil que militar. Pero aquí con lo ocurrió el 9 de abril eso quedó marcado. Es posible que este sea el momento de cambiarlo.

– ¿Qué quiere dejar en las personas que se acercan a Usted?

Una buena impresión,  respeto. No sé. Me he preguntado muchas veces qué es lo que piensa la gente de uno y lo hago porque creo que los otros tienen una mirada y una percepción distinta de lo que uno  tiene de sí mismo. Es como cuando uno se mira al espejo, uno ve el lado derecho de cara, que en realidad es el izquierdo. Ahí puede caer en las sombras en la caverna de Platón. Difícil saber qué quiere uno dejar, y más difícil saber si lo logra.

 

Historias de Vida 

www.isalopezgiraldo.com

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Isabel López Giraldo

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