Artbo Fin de Semana

Proceso de creación al desnudo

Caminar la primera versión de Artbo Fin de Semana es dialogar con silencios, con fragmentos de país, de mundo y de tiempo. Es verse desde otros ojos.

Yorley Ruiz M.

Llega el tercer día de Artbo Fin de Semana. Es medio día. Manuela Lara abre de nuevo las puertas de su taller; Juan Sebastián Testa está a punto de llegar a la galería Doce Cero Cero, y Cristina Rodríguez se prepara en la galería Flora para recibir a los visitantes. Todo en el barrio San Felipe de Bogotá.

Lara espera que el último día de esta exposición sea igual de exitoso y concurrido como los dos días anteriores. La tarde de domingo comienza a traer consigo todo tipo de personas.

Las preguntas, los comentarios, las miradas detalladas y las risas tímidas, no se hicieron esperar, cada uno de los visitantes, con un recorrido propio por los tres barrios donde se hicieron las exposiciones: Chapinero Norte, la Macarena Centro y San Felipe, se toparon con la obra de esta artista, su memoria, su manera particular de recordar y de plasmar el paso del tiempo, que en algunos casos logró empatizar con la vida de unos de los espectadores, que revivieron sus propios recuerdos. Extraños que se narran.

Artista Manuela Lara. Actualmente experimenta con papel y pigmentos naturales. / Foto: Yorley Ruiz M.


La obra, su proceso de creación, los materiales y los tiempos vividos hasta culminarla, eran temas centrales dentro de la explicación que la artista hacía de su trabajo. Para algunos fue muy significativo conocer lo que hay detrás de la creación. “Los talleres abiertos me parecen muy especiales, sobre todo para los espectadores, que ven al artista como una persona alejada, como rara. Y me parece que esta iniciativa rompe con eso. Además, de ser una oportunidad para recorrer la ciudad de una forma distinta en conversación con otras miradas”. La obra se resignifica al ser compartida.

Juan Sebastián Testa, otro artista que tiene su taller en la misma galería, y que abrió parte de la tarde del pasado domingo 21 de mayo las puertas de su estudio, expresó que, para él, abrir su lugar privado de creación al público es “desnudar el proceso de una obra. Crear una obra no es un proceso lineal, en el que tú vas sumando cosas y llegas a la obra sino que es muy caótico, vas experimentando, buscando imágenes; muy parecido al jazz, tus vas encontrando cosas y esas cosas van teniendo su potencial y se van hilando”. Él hace de sus recorridos en Transmilenio un espacio para captar, con su cámara análoga, lo que llama la Bogotá tediosa del día a día.

La apuesta por narrar lo cotidiano es un tema que Cristina Rodríguez, diseñadora industrial y artista plástica, también ha hecho, con el fin de encontrar una transformación del tiempo y del espacio: “Todo este trabajo parte de un ejercicio de crónica, de ponerle atención a la vida cotidiana y a lo que se habla en la calle, lo que hablan los profesores, las personas en un bus y se van agarrando fragmenticos que van logrando narrativas de una población”. Su trabajo es un constante paso entre lo público a la privado y de lo privado a lo público.

Cristina Rodríguez.Su trabajo se centra en la técnica del dibujo. / Foto: Yorley Ruiz M.

Memoria plasmada

La tarde está a punto de marcar las cinco y el cielo sigue despejado. El barrio San Felipe ha recibido nuevos visitantes. Se ha hecho visible.

Según Testa, “es un barrio que la gente ha olvidado, piensa que de la calle 72 para abajo no hay nada hasta la calle 30, y con estos espacios se da cuenta de que este barrio existe, y eso también nos gusta a los artistas que estamos acá”. Además, recuerda que desde hace seis años hay un gran flujo de galerías que han despertado interés en el circuito artístico de la ciudad.

Cuando los visitantes le preguntan sobre su obra, Manuela Lara responde que estaba inspirada en las fotos e historias de su familia, y que a partir de una base de lino y yute, con recortes de revistas de la época, le da forma a sus personajes y a su memoria: “a mí me gusta que mi obra no sea cerrada y fría, sino que sea abierta por medio de su misma técnica inacabada y fragmentada”.

Obra de la colección Historia de Familia de la artista Manuela Lara. / Foto: Yorley Ruiz

Por ello, no solo quiere hacer visible su historia particular, sino también la de otros colombianos: “La historia del país es la de todos nosotros, y la tenemos que contar. No somos solo guerra, somos cosas cotidianas, somos historias de ‘paseo de olla’, de jugar cartas con las amigas… Me interesa que haya la participación de diversas familias sin condición especial”.

Así como estos tres artistas, otros, de los más de cien nacionales e internacionales que participaron de la muestra, tocaron temas de memoria, de paz, de educación, de medio ambiente, que invitaron a los espectadores a reflexionar sobre su entorno, sobre su propia historia y sobre su conciencia de país.

No llovió. La noche borró los nuevos recorridos y la espera de un próximo Artbo Fin de Semana quedó rondando en las calles.

 

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