Sergio Dávila Llinás: "Nuestros celulares son las telepantallas de '1984'"

En esta entrevista, Dávila Llinás, director del Teatro Escarlata, habla de su puesta en escena de "#1984", de sus influencias, de la sociedad actual, de Colombia y de su ciudad, Medellín.

Imagen promocional de la obra "1984", de George Orwell, puesta en escena por el Teatro Escarlata de Medellín.Cortesía

¿Desde dónde, por qué, para qué y cómo se involucra usted con “#1984” de G. Orwell (Circunstancia e incidente)?

La primera novela distópica que leí fue "A Clockwork Orange", de Burgess, en ese entonces me puse en la tarea de leer cronológicamente las novelas más representativas ("Talón de Hierro", de London, "Nosotros", de Zamiatin, "A breve new world", de Huxley,"1984", de Orwell, "Fahrenheit 451", de Bradbury, y el cuento de la criada de Atwood); me topé antes con "Rebelión en la granja" y aún resuenan en mi las palabras del Cerdo que gobierna la granja: "Todos los animales somos iguales, pero hay unos más iguales que otros”, y ese infierno de lo igual, término que retomo de Byung Chul Han, me brindó la primera idea de hacer una distopía sobre las implicaciones de los algoritmos en nuestras decisiones amorosas, económicas y culturales y  el triunfo de las pequeñas telepantallas que llamamos ahora teléfonos inteligentes.

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¿Cómo y en qué sentido o sinsentido, decidió que llevaría “1984” al teatro, qué haría de ella una dramaturgia y por qué (De la transformación e invención)?

Al decidir montar una novela distópica como continuación de un camino emprendido con "El monólogo del almuerzo desnudo", de Burroughs, me propuse hacer crecer al Teatro Escarlata de uno a dos, en el sentido  cabalístico del lenguaje hebreo de alfa a beth, e invité a Tatiana López Trujillo que fue la elección adecuada pues el haber trabajado juntos y convivido en Matacandelas permitió que la confianza en la creación mutua, el diálogo instaurado en la cotidianidad y el vínculo silente de los cuerpos consolidara más rápido los lenguajes ocultos del teatro: los subtextos y lo que Hollywood llama erróneamente “química” , que no es más que mucho trabajo, ensayo y una chispa repentina de ángel o hada o duende. Entonces recordé  "Diarios de Adán y Eva", de Mark Twain, y su antípoda "Los bellos días", de Samuel Beckett. 

¿Podría indicarnos, cómo realizó y desarrolló su estructura, cuál es la estructura de su “#1948” y qué incisiones para ello realizó en el texto de G. Orwell?

La pieza teatral está dividida en tres actos que a su vez representan los ministerios del partido interior y las arengas más representativas del Gran hermano. Ministerio de la Guerra (la guerra es la paz), Ministerio de la Verdad  (La libertad es la esclavitud) y Ministerio del Amor (la ignorancia es la fuerza); producidos los tres por el Ministerio de la Abundancia. Conserve la estructura cronológica de la novela en tres escenas, pero como una demostración teatral de un cuarto de torturas, en donde el protagonista se ve expuesto al escarnio público como castigo a revivir su suplicio frente a unos espectadores que pertenecen al partido.

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¿La relación con la esencia misma, la estructura perversa del totalitarismo del poder, cómo lo relaciona, cómo lo muestra y cómo lo demuestra en su “#1984” Teathron (θεάτρου) y por qué?

El teatro palpita aún después de 2.500 años, desde los Siete contra Tebas y Los persas de Esquilo, el teatro ha sido  un espacio fecundo para ejercer  la imaginación, por eso generalmente elijo la hipotiposis como una figura retórica que le permita  al espectador viajar a través del lenguaje con una  descripción vivida de la atmosfera y el espacio; pero, en este caso el mejor paisaje debía ser la habitación 101, en donde Winston Smith es torturado. Para ello construí con piezas y artefactos médicos una cárcel y laboratorio de sumisión en donde el protagonista pudiera revivir la estructura piramidal del poder.

¿Podría decirnos de la dimensión estética que usted busca e intenta incrustar en su “#1984”, que está construida sobre la evidencia del poder destructivo y para qué?

La  estética de la pieza está basada en el constructivismo ruso con sus geometrías tipográficas y numéricas, los colores  de la uniformidad están basados en la propuesta de Orwell, el mono del partido  es de un azul celeste que provoca la calma,  decidimos atravesarlo con triángulos y flechas de negro para Winston y rojo para Julia, pues ellos son la memoria y el amor que nace como única forma de resistencia frente al control. La forma de la obra es triangular, es decir piramidal, un guiño a los faraones egipcios y a la masonería que controla la banca y los medios de comunicación y entretenimiento, edificio y figura que corrobora el principio del poder: arriba esta el Gran Hermano y en la base los ciudadanos que sostenemos su omnipotente y vitalicio designio sobre ti, lector y sobre mí.

¿De la relación con la historia, qué extrae usted de su historia para hacerla con relación a su “#1984” orwelliano (Provocaciones)?

En la novela de Orwell se vive en un estado constante de zozobra, la guerra es un acto inminente para los ciudadanos de Oceanía, Eurasia y Asia Oriental. Estos tres estados siempre están en guerra lanzándose cohetes bombas que vaporizan alas personas, no hay que ir muy lejos para ver en la realidad colombiana estos tres estados: Gobierno, Insurgencia y Crimen organizado lanzándose balas, bombas o cilindros de gas para mantener  amedrentada a una población que elige el bando que no asesine a los suyos, mientras los tres narco estados están de acuerdo en aterrorizarnos para que nadie se rebele: cómplices de la guerra para mantener  el negocio de la droga ilegal y con dividendos para todos. La provocación está en la telepantalla con las bombas al DAS, la masacre de Bojayá, los asesinatos selectivos de los grupos paramilitares; en mi caso particular: la toma del Palacio de Justicia que viví de niño, pues vivía en el barrio Santafé en Bogotá y saliendo de la gélida sabana escuché las tanquetas disparando sobre guerrilleros y magistrados(Colombia tiene un largo historial de asesinar o coartar al poder legislativo, por ello esta rama se quiebra tan fácilmente con el dinero y la intimidación) para luego llegar  a ver, vivir y escuchar como Medellín se fragmentaba y era destripada por el sicariato y la guerra contra las drogas.

¿Desde la intervención total del poder en la vida de los seres humanos, para destruirlos, considera que la rebelión es necesaria o no y por qué y desde dónde?

La rebelión es un mal necesario a un sistema decadente que antes nació bajo la forma de una rebelión.

¿Por qué y desde dónde, en qué instancia transformadora o provocación turbadora concibió la intervención de la “Telepantalla”?

La telepantalla está construida bajo una de las premisas de escarlata: las actrices y  el actor deben resolver la iluminación y el audio como un gesto no solo técnico sino que además revele u oculte la historia íntima del personaje. Entre tanto, la telepantalla cumple la labor de un stage manager, dando los tiempos de salida y entrada de los actantes. Cito uno de los jingles de la telepantalla, para aclarar su papel como manipulador de la opinión:

Jingle de la Verdad

Desde la Gran Pirámide Blanca  con más de 3000 oficinas, 300 pisos y 3000 empleados  nos dedicamos a las noticias, a los espectáculos, la educación y las bellas artes. Hace solo 100 años empezamos con el Cine, la Radio y la Televisión y ahora estamos en sus manos, registrando en vivo y en directo las 24 horas desde las cámaras de sus dispositivos móviles

¡No se combate con el sistema, se aprende a jugar con nuestras reglas!

¿Cómo y desde que perspectiva construyó los personajes de Winston Smith y Julia, qué los hace más poderosos en la escena, qué en el libro o no y por qué?

La construcción de Smith como personaje teatral está muy basada en el original del autor con algunas referencias al creado por John Hurt en la película de Michael Radford, pero yo lo construí mas pusilánime, vencido y marcado por el sino de ser simplemente un numero: “6079” y de esa forma darle más relevancia a Julia, a la cual le brinde acciones físicas del Winston de la novela. Julia en “#1984”  desata los mecanismos del control de la salud corporal con la instructora de sacudidas física, la tortura o la salud mental con el brazo armado del Gran Hermano que no posee rostro y el mecanismo del control emocional con Julia que es víctima y victimaria, como el poema de Baudelaire, Julia es herida y puñal.

¿La mediación con el libro del revolucionario Goldstein, que es también mentira, qué podría decirnos al llevarlo a la teatralización y cómo lo hace o no?

Otro de los elementos de Teatro Escarlata es la aparición del libro o novela dentro de la escena, pues mi mayor ambición o provocación teatral es generar la lectura. En el caso de 1984, Winston escribe un diario que es su bastión de resistencia, además lee el libro de Goldstein, compendio de herejías antigubernamentales; entre tanto en “#1984” utilicé el libro de Orwell como diario de Winston y manual revolucionario. La imagen del contrarrevolucionario  en la telepantalla se hizo con videos del mismo Orwell y Aldous Huxley advirtiendo hace 70 años de la inminente bota militar en el rostro de occidente y el control genético de la humanidad felizmente drogada, juvenil y eternamente bella de Instagram.

¿Qué carácter, principio y evidencia estética tiene la desnudez, el desnudo de Winston Smith y es una revelación de otra verdad, de qué se trata?

En 1984 de  George Orwell hay un lugar de ensoñación llamado el País dorado, es el lugar secreto de Julia y Winston durante sus primeros encuentros. Escape hacia el campo y lo natural contrario a la fría Londres gris con pirámides ministeriales y apartamentos, la primera vez que hacen “el acto sexual” ella se desnuda y él dice en un susurro: ¡Shakespeare!  sublime y deslumbrante en el texto y hermosamente cruel en la película. Entonces invertí el rol de la desnudez y lo lleve a la habitación 101, sala de torturas como un castigo hacia la desobediencia y un medio de humillar a Winston para transformarlo en un borrego dócil del Partido; es también un grito escarlata contra la cosificación e hipersexualización de la Mujer en el cine, la televisión y el consumo de productos; además de los estereotípicos roles de abuela consejera, madre loca o puta arrepentida. 

Pero sobretodo, quiero mostrarle a los hombres en un hombre, “como se podría sentir” una Mujer cuando la intentan abusar o es abusada o es violada o es asesinada, nótese que no utilizo la conjunción  “y” sino  “o” (para expresar identidad, pues son varios los nombres de ese mismo monstruo)  el intento de abuso ya es un asesinato, pues suprime la existencia del otro, en este caso la existencia de Ellas.

Poner al revés el mundo, desde la conciencia crítica o con y por medio del conocimiento es lo que usted intenta o no y por qué, en su o desde su teatro?

“Todo lo que está arriba es como todo lo que está abajo“, reza la tabula Smaragdina.

¿Tiende usted en “#1984” a construir relaciones entre la realidad de hoy y la realidad de “1984”, con o desde la llamada “Policía del Pensamiento” (La censura) o no?

Veo un policía y me siento culpable, cada noche me arrodillo y canto como Ice Cube en N.W.A: Fuck the police que me está dictando estas palabras mientras las tecleo, pues la Policía del Pensamiento las inventó para mi castigo; fuck the polis que reunidos en el ágora de la Escuela de Cadetes de Policía General Santander lograron hacer “suicidar” a la cadete Lina Maritza Zapata Gómez por denunciar a la llamada Comunidad del Anillo. Fuck The Police, no la de Sting, Summers y Copeland, sino La Policía de Anexia que en “El almuerzo desnudo” de William S. Burroughs, tiene llaves maestras de todas las habitaciones de la ciudad y ojo que ese es el futuro de la Ley 1801 del nuevo Código Nacional de Policía.

Desde la ciudad en la novela de Orwell: Londres a su ciudad teatral y real: Medellín: ¿Qué hay para usted hoy en su visión de la distopía y por qué, como lo lleva a su teatro?

Cada día nos sobrevuela un helicóptero de 6 mil millones de pesos, cuyo vuelo cuesta 30 millones de pesos; la Alcaldía de Medellín ha destinado 57 mil millones y tiene ahora 1.200 nuevas cámaras para grabar los operativos de la Policía y un sistema unificado con las cámaras para las emergencias del 123…

¿Qué hay o qué va en su formación de dramaturgo y actor, que se ha dado, qué ha evolucionado o involucionado de “Almuerzo desnudo” (Burroughs) a “#1984” y por qué?

Soy más irrespetuoso con al autor y más respetuoso con el espectador. Porque el espectador está vivo y escribe aun su libro; por el contrario, el libro ya esta publicado y de algún modo está listo y acabado, para mi tiene mejillas cadavéricas lo que está terminado.

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Óscar Jairo González Hernández

Cultura

Sergio Dávila Llinás: "Nuestros celulares son las telepantallas de '1984'"

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