¿Cambiar el tinto por el café?

La Federación de Cafeteros adelanta el evento dedicado a los cafés especiales. La consigna: seguir produciendo un grano por el que paguen caro y “educar” al consumidor colombiano.

El destino al que le apunta Colombia es Estados Unidos, que consume 4,2 kilogramos de café per cápita. / Bloomberg

Definir un café especial, quizá no sea cuestión de precisión matemática, sino de gusto y criterio. Incluso el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Roberto Vélez, reconoce que no hay consenso respecto a qué significa esa categoría del grano. Lo que es cierto es que es un tipo de producción con características particulares de sabor, dadas por el entorno, pero que también implica procesos de sostenibilidad ambiental y social, por ejemplo, que los productores tengan condiciones de trabajo e ingreso dignas y que haya equidad de género en el sector. Todo eso, a la postre, deriva en que el consumidor esté dispuesto a pagar más por su taza de café.

Colombia lleva apostando por ser líder en eso desde los 90, cuando el gremio dio inicio al programa de cafés especiales. Desde ayer hasta el próximo domingo se lleva a cabo la octava versión del encuentro que ha sido resultado de ese interés, Expoespeciales Café de Colombia 2015. En esta ocasión reúne a visitantes de 23 países y 120 expositores, en cerca de 3.500 metros cuadrados. De acuerdo con Vélez, la idea es duplicar los US$1,6 millones en negocios cerrados de la versión pasada y que la feria deje de llevar el apellido sólo de Colombia para convertirse en un encuentro mundial, con países invitados.

Se calcula que en el mundo entre el 8 y el 10 % del mercado es de cafés especiales. De la producción colombiana, según la cifra que da el gerente del gremio, entre el 30 y el 35 %, de los 13 millones de sacos que se prevén para este año, podría ser de ese tipo. Sin duda, el destino al que le apunta Colombia es Estados Unidos, que consume 4,2 kilogramos de café per cápita. Sin embargo, no es el mercado que más toma café, en lo que los países nórdicos como Finlandia son reyes, con promedios de 10 kilos al año. De todas formas, EE. UU. es un país comercialmente cercano, y la Federación ve allí un mercado que se está volcando con rapidez al negocio de las cafeterías de producto diferenciado y más caro, junto con Japón, China y Corea.

Para tener en cuenta, el consumo en nuestro país ha oscilado en los últimos años entre 1,5 y 1,9 kilos per cápita. La Organización Internacional del Café (OIC) calcula que el consumo mundial del grano en general aumenta 2,5 % anualmente, aunque las cifras de ventas y producción de cafés especiales son aún muy incipientes. De acuerdo con Robério Oliveira Silva, director ejecutivo de la OIC, Colombia debe sin duda fomentar el consumo de café internamente, entre otras cosas, para asegurarles un mercado a los productores.

Dice el gerente de la Federación que “para poder apreciar la diversidad de la caficultura colombiana mi recomendación es educar a los consumidores y no volver a aceptar ‘un tinto’. A mí no me digan ‘deme un tinto’, sino ‘deme un café’, porque eso es lo que aumentará el consumo y lo que espera la gente afuera, que sepamos de café”. Según Vélez, el país debe avanzar hasta el punto de que el café nacional ya no se pida como “colombiano”, sino que se reconozca de qué departamento viene, para que el consumidor luego pida de una región departamental específica hasta llegar a pedir café de una finca en particular.

“En Colombia estuvimos rezagados para entrar en la onda de los cafés especiales, entonces nos estamos desatrasando. Los cafeteros están mostrando qué cosas puede ofrecer el país. Incluso desde el punto de vista de semántica, del ‘café especial’, ya se habla más como ‘café diferenciado’, es un concepto diferente. ‘Café especial’ es un término de anteayer”, opina Carlos Rojas, presidente ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Café de Colombia.

Para Camilo Herrera, de la firma especializada Raddar, “el consumo de café de Colombia ha estado históricamente centrado en el tinto cachaco, que es más una aromática de café. Lo que el mundo conoce como café es más denso”. Respecto a la educación del consumidor de la que habla Vélez, agregó que la considera lógica. “Hoy el mercado tiene mejor capacidad de compra y existe una mayor diversidad de producto, en consecuencia el mercado ha crecido, gracias a los café y restaurantes que han ido educando el mercado”.

De fondo, en Expoespeciales yace una clara posición del gremio por mantenerse en el segmento diferenciado en medio del debate en el que los exportadores y la Misión Cafetera piensan diferente: que en el mundo hay consumidores de todo tipo y que Colombia debería también apostar por producir y vender en el exterior cafés de menor calidad.

 

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