Empleo, más caro de lo que parece

Los costos no salariales presentan una fuente importante de ineficiencia en el mercado laboral local.

El debate en torno a los sobrecostos en el mercado laboral colombiano es uno de los más viejos y persistentes en el país, una pelea que se magnifica sobre todo al final de cada año, cuando se define el salario mínimo legal (SML). En esta batalla siempre surgen dos grandes argumentos: el de la eficiencia, que indica que un costo por trabajador muy alto aumenta el desempleo, y el de la calidad de vida, que se basa en que es necesario aumentar la remuneración para garantizar la dignidad humana.
 
Sin embargo, la discusión en torno al salario mínimo no es lo único que amerita atención en el mercado laboral colombiano, pues también es necesario analizar los costos no salariales, ya que constituyen una de las principales fuentes de ineficiencias. Pese a a que  la Ley 1607, que eliminó los parafiscales con los que se financiaban los recursos del Sena y el ICBF, sustituyéndolos por la sobretasa de imporrenta del Cree, todavía hay trabajo por hacer.
 
De acuerdo con la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), “los costos no salariales continúan siendo muy elevados, llegando a niveles de entre el 46 y el 52% sobre el valor de la nómina, para los salarios que se ubiquen en la franja de uno a dos salarios mínimos legales. Pero han mejorado con respecto a los niveles de entre 59 y 66% que se observaban antes de la Ley 1607 de 2012. Sin embargo, en el interior de la Alianza del Pacífico, Colombia (49%) y Perú (50%) resultan ser los países con los costos no salariales más elevados. Dichos resultados superan ampliamente los registros de Chile (12%) y México (28%)”.
 
Por esta razón el centro de estudios recomienda “ahondar sobre lo alcanzado en la Ley 1607 de 2012 en materia de parafiscalidad, empezando con el desmonte de la contribución del 4% destinada a las cajas de compensación familiar (cofamiliares)”. Además, afirma que se debe trabajar en la reducción de los costos no salariales indirectos: período de prueba, incapacidades médicas y cuota de aprendices del Sena, entre otros. 
 
Frente a esto el viceministro de Empleo y Pensiones, Luis Ernesto Gómez Londoño, explicó en dialogo con El Espectador que “siempre se harán esfuerzos para reducir los sobrecostos en el mercado laboral colombiano, pero que nunca sea por medio de políticas que atenten contra los ingresos de los trabajadores. Por esta razón estamos en contra de la recomendación de ANIF, que sugiere el desmonte de la contribución a las cajas de compensación. Además nos parece equivocado que esta entidad incorpore en sus cálculos de costos no salariales las horas extras y los recargos nocturnos. Y en cuanto a las incapacidades médicas, ya se emitió un decreto para que las empresas sólo paguen un día de inhabilidad laboral y el resto lo paguen las EPS”.
 
La realidad de los costos no salariales en el mercado laboral colombiano indica que, si el sueldo de un trabajador es de $1’000.000, el empresario deberá pagar en realidad cerca de $1’600.000. Una carga importante a la hora de contratar personal. “El problema es que no se puede hacer mucho para revertir esta problemática. Los cambios efectuados por las anteriores reformas tributarias provocaron que ahora no haya mucho que se pueda quitar para mejorar los sobrecostos. Y dudo que alguien proponga eliminar las primas o cosas por el estilo”, explicó Stefano Farné, director del Observatorio del Mercado Laboral de la Universidad Externado.

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2015-08-17T21:08:08-05:00

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2015-08-17T22:30:57-05:00

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Camilo Vega Barbosa

Economía

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