Si gana el Brexit habría un nuevo referéndum independista en Escocia

Escocia es la zona del Reino Unido donde se espera que el próximo jueves haya un mayor apoyo la permanencia en la Unión Europea.

La votación del Brexit se dará el próximo 24 de junio. /Bloomberg.

Los escoceses, los más europeístas del Reino Unido, viven con inquietud el plebiscito del próximo jueves sobre la Unión Europea (UE) porque una eventual victoria del "brexit" podría dar paso a un segundo referéndum sobre la independencia de Escocia.

Escocia es la zona del Reino Unido donde se espera que el jueves haya un mayor apoyo la permanencia en la Unión y que casi dos tercios de los votantes escoceses voten contra la salida británica del bloque europeo, según la mayoría de los sondeos publicados hasta ahora.

Aunque los escoceses rechazaron la independencia en el referéndum de 2014, el independentista Partido Nacional Escocés (SNP), firme partidario de mantener al Reino Unido en la UE, se ha impuesto en Escocia en las últimas elecciones generales y regionales.

Los expertos apuntan a que pese al fuerte apoyo por la permanencia en Escocia, sus votos podrían verse anulados por los del resto del país dado su escaso peso demográfico con tan sólo un 8% de la población total del Reino Unido.

Muchas son las voces que hablan de un posible segundo referéndum de independencia para Escocia si se produjese el "brexit", entre ellas las de la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, que aseguró que la cuestión volvería a la mesa de negociaciones "si Escocia es arrastrada fuera de la UE contra su voluntad".

El Gobierno escocés ha defendido sin fisuras el mantenimiento en la UE, pero ha rechazado hacer campaña junto con el partido conservador, creando su propia plataforma a la que bautizaron como "Escocia más fuerte en Europa".

Tras las últimas elecciones regionales, el partido laborista confirmó su pérdida de apoyos en Escocia siendo superados por los conservadores por primera vez en el parlamento regional de Holyrood.

El SNP, en el Gobierno en Escocia desde 2007, ha mantenido un discurso muy crítico con lo que consideran una austeridad políticamente motivada por parte del Gobierno central, encabezado por los conservadores que lidera el primer ministro, David Cameron.

Una de las claves de las altas expectativas de voto a la permanencia en la UE en Escocia es el apoyo de la mayoría de los votantes del SNP y de los partidarios de la independencia en general, según diversos sondeos de opinión.

La capital escocesa, Edimburgo, es considerada por la empresa de sondeos británica YouGov una de las 10 ciudades más "eurófilas" del Reino Unido, junto con Aberdeen y seguida de cerca por Glasgow, las mayores localidades escocesas.

Aunque es difícil encontrar escoceses en el centro histórico de la ciudad, plagado de turistas extranjeros, pocos son los que hablan a favor de abandonar la Unión en la capital escocesa.

Crawfird Hill, un escocés de 52 años que espera al tren en la céntrica estación de Waverley, votará por mantenerse en la UE porque dice que "hay mucho más que perder que ganar". También cree que podría haber un segundo referéndum de independencia en caso de que el resto de país votara por abandonar la UE, aunque considera "ridículo votar por mantenerse en la UE, pero por abandonar el Reino Unido".

La ciudad también cuenta con una de las más prestigiosas universidades del país, la Universidad de Edimburgo, que aloja a miles de jóvenes estudiantes de todo el país, el grupo demográfico más favorable a mantenerse en la UE, pero también el menos inclinado a acudir a las urnas.

"Creo que si el país abandonara la UE, la gente joven tendría menos oportunidades para el futuro", declara Georgina, una estudiante de esa universidad, activa en la campaña contra el "brexit" y miembro del partido laborista.

"Opino que la política no atrae a los jóvenes porque parece que los políticos no nos escuchan, pero para mí es imprescindible que los jóvenes vayan a votar, porque es nuestro futuro", adujo.

Por el contrario, los votantes de más edad son los que estadísticamente apoyan más la salida del bloque europeo y este dato no es una excepción en Escocia, donde este grupo ya fue decisivo en el referéndum de 2014 con un mayoritario rechazo a la independencia.

"Para mí es una cuestión emocional", declara Jannet, una ex profesora retirada de Edimburgo partidaria de la permanencia. "Debemos trabajar para mejorar la Unión Europea desde dentro", añade mientras completa un crucigrama en una cafetería.

En la mesa contigua, otro grupo de jubilados discute sobre el mismo tema, de todos ellos sólo una, que prefiere mantenerse en el anonimato, se muestra abiertamente partidaria de la ruptura y afirma que "debemos marcharnos para retener la identidad y la independencia", al tiempo que afirma no sentirse europea.

Edimburgo acoge también a una nutrida colonia de españoles (el Departamento de Pensiones y Trabajo del Reino Unido calculó en 2013 que había 30.000 viviendo en la ciudad) que, aunque no podrán votar el jueves si no tienen la nacionalidad británica, podrían verse afectados en caso de producirse finalmente el "brexit".

Lluis, un camarero catalán que trabaja en Edimburgo desde hace tres años, afirma no sentirse demasiado preocupado por el brexit, al que da pocas opciones de victoria: "Creo que sólo nos afectaría a nivel burocrático y quizás a los que quieran venir a partir de ahora".

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