Tecnología, apuesta para la inclusión financiera

Las entidades de microcrédito tienen en la mira la implementación de sistemas que permitan llegar a los lugares más remotos de las zonas rurales. Sería una de las claves para el desarrollo económico en el posconflicto.

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La tierra, como principal detonador del conflicto colombiano que está ad portas de terminar, sigue siendo uno de los ejes de conversación en los sectores de la economía del país, sobre todo en el financiero. Y es esta, precisamente, uno de los ejes centrales del 7° Congreso Nacional de Asomicrofinancieras, en Barranquilla.

Esta vez, con un componente transversal: la tecnología. De hecho, su discusión se enfoca en su uso para la inclusión financiera, de cara, por supuesto, a los miles de combatientes que dejarán las armas y se reintegrarán a la vida civil, pero también a los ciudadanos que habitan las zonas más remotas del territorio nacional, en donde se ha encubado por décadas la violencia.

Para María Clara Hoyos, presidenta ejecutiva de la Asociación Colombiana de Instituciones Microfinancieras (Asomicrofinanzas), no hay duda de que los microcréditos, al no exigir que quienes los pretenden sean los propietarios de las tierras, es la mejor herramienta para fomentar el desarrollo en estas zonas. Empero, es consciente de que esta ventaja debe ir unida a los medios tecnológicos para que sea mucho más masiva.

“Estamos avanzando, también en normatividad, pero hay mucho por hacer en temas tan complicados como el uso en exceso del  uso de efectivo y las fallas en la conectividad. Esperamos el apoyo del Ministerio de las Tecnologías en este asunto en particular, y bancos de segundo piso, como Bancoldex, Finagro o el Fondo Nacional de Garantías”, señala Hoyos.

Al  menos en el primer punto, para reducir el uso del dinero en efectivo, la exploración está en marcha y se mira al Perú. Uno de los ponentes de la primera jornada del congreso fue Miguel Arce, gerente comercial de Pagos Digitales Peruanos (PDP), una empresa constituida en 2015 para implementar toda la operación de dinero electrónico diseñada por Modelo Perú, una de las mayores apuestas por la inclusión financiera que propende por aprovechar la penetración del celular (más del 100 %) para usarlo como medio de pago.

“El objetivo final es llegar a los 10 millones de peruanos que no tienen cuenta de ningún tipo en ninguna de entidad, como los adultos mayores. En primera instancia esperamos llegar a cinco millones de ciudadanos en cinco años”, señala Arce, y destaca que uno de los elementos más interesantes de la propuesta es que logró congregar en un solo lugar a bancos, entidades financieras, microfinancieras y del Estado.

Y, como es natural, se han identificado los riesgos inminentes de la adopción de más tecnología en el sistema financiero, sin embargo, Martin Spahr, especialista en microfinanzas de la International Finance Corporation (IFC), resalta que los riesgos tecnológicos no serían los más graves, lo que no quiere decir que no sean importantes, de una serie de puntos a analizar, como el tema operacional y regulatorio. “La digitalización se ha convertido en una necesidad. No hay vuelta atrás”, expresa.

La mayor implementación tecnológica está en la agenda del Estado y sus bondades también serían utilizadas tras la firma del acuerdo. Gerardo Hernández, superintendente financiero, no solo destaca su uso para la inclusión sino para que el sistema financiero alcance mayor profundidad en las áreas rurales más apartadas y en la población de ingresos menores, para la educación financiera y para que las entidades lleguen con los productos necesarios que necesitan quienes se reintegrarán tras dejar las armas y las víctimas del conflicto.

En general, la idea es crear estrategias para que el acceso a pequeños créditos sea más fácil y masivo, con el fin de impulsar las economías de las áreas rurales y la productividad de los negocios familiares.

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