Las promesas electorales y el paro de maestros

Hace un año, el presidente Santos y la entonces ministra de Educación, María Fernanda Campo, hicieron concesiones que no resultaron tan fáciles de cumplir.

La manifestación de maestros en Bogotá se tomó la Calle 26. /Cristian Garavito

Hace un año, pocos días antes de la primera vuelta presidencial, los directivos de Fecode entendieron que ese era el momento perfecto para lanzarse a un paro. Pretendían exactamente lo mismo que reclaman esta semana: un ajuste salarial, eliminar la evaluación docente y mejorar los servicios de salud para los maestros.

Después de un tire y afloje de varios días, la entonces ministra de Educación, María Fernanda Campo, quien no contaba con mucha credibilidad en el sector y muy probablemente había recibido la misión de apaciguar los ánimos para no alterar las elecciones, se sentó a la mesa con Fecode y firmó un acuerdo.

Pero el documento con las promesas para 2015 quedó sin la firma del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas. Allí el Gobierno prometió crear un nuevo modelo de ascenso salarial (que no dependiera de la evaluación), suspender la evaluación docente y revisar las entidades encargadas de la prestación del servicio de salud.

Para los expertos en el sector educativo, aquello fue una victoria de Fecode y al mismo tiempo un retroceso de casi una década en política educativa. Si bien los maestros tienen razón en que la evaluación de competencias no ha sido bien diseñada ni aplicada, lo que ha terminado por afectar sus ascensos en el escalafón, esto no debió traducirse en renunciar a ella. Modelos exitosos de educación en el mundo han demostrado que la evaluación de maestros es necesaria para procurar la calidad y los aumentos salariales deben estar atados a estándares de calidad.

La firma del acuerdo le evitó problemas al presidente-candidato. De hecho, un mes después, y tras perder la primera vuelta con su rival, Santos se tomó la foto con la plana mayor de Fecode, quienes habían declarado el apoyo a su candidatura. Luego prometió convertir a Colombia en “la nación más educada de América Latina en el año 2025”. Durante la campaña electoral, el Presidente también firmó el Pacto por la Educación, una serie de compromisos impulsados por varias organizaciones civiles. El quinto punto del pacto habla de valorar a los educadores como el eje fundamental del cambio y elevar su estatus profesional.

Pocos meses atrás, en febrero de 2014, el mismo presidente asistió al lanzamiento del famoso estudio de la Fundación Compartir en el que se proponía un ambicioso plan para transformar la educación en Colombia. El estudio, entre muchas cosas, sugiere elevar los salarios de los maestros hasta igualarlos a los de otros profesionales como médicos, abogados e ingenieros. Hoy el salario base de un maestro recién graduado ronda los $1’400.000, mientras abogados, médicos e ingenieros empiezan con $1’700.000.

Los meses fueron pasando. Los maestros siguieron escuchando que eran los protagonistas de una nueva Colombia. La ministra Campo, que siempre puntuó bajito en las encuestas de opinión, se fue del gobierno. La reemplazó Gina Parody. Es abril. Los directivos de Fecode volvieron a llamar a los maestros a un paro nacional. Las peticiones son las mismas: eliminar evaluación docente, aumentos salariales y un mejor sistema de salud. La diferencia es que no hay elecciones presidenciales a la vista. Ni reelección.

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¿Qué dicen los expertos?
 
Isabel Segovia,exviceministra de Educación
 
Salarios
 
“Tanto el Gobierno como Fecode han utilizado en sus argumentos el estudio de la Fundación Compartir, el cual plantea invertir tres puntos adicionales del PIB para lograr cambios estructurales en el sistema educativo. Entre ellos una nivelación salarial de maestros frente a otras profesiones. Obviamente, de ese estudio no se ha recuperado prácticamente nada, ni parece que se estén planteando hacerlo”.
 
Evaluación
 
“Todos los nuevos docentes que entraron a carrera desde 2004 han tenido evaluaciones de competencias. Es un tema muy sensible porque de esos resultados depende subir en el escalafón y recibir un mejor salario. Lo que ha pasado es que la evaluación no se ha hecho bien desde el principio y tampoco en los tiempos previstos. Los docentes del nuevo estatuto se han quedado estancados en términos salariales. Una cosa es eliminarla y otra hacerla bien y a tiempo. Eliminar la evaluación sería un gran retroceso en política educativa”.
 
Salud
 
“Es un tema complejísimo. Hay muchos intereses políticos en juego y también corrupción. Lo único cierto es que la mayoría de maestros recibe hoy una mala atención en salud”.
 
Francisco Cajiao, experto en educación 
 
Salarios
 
“Aunque los maestros piden un incremento del 28%, el Gobierno les ofreció 10%, que creo que podría acordarse. Lo que preocupa es que el Ministerio diga que ese incremento sólo se haría a través de una reforma constitucional. Eso es como decir que lo van a mandar a uno a la luna pero sin cohete, pues una reforma de ese tipo es un trámite muy largo, que implicaría modificar la estructura financiera del sector, lo que requiere poner de acuerdo a los partidos políticos y llevarlo a debate en el Congreso. El Ministerio debe contemplar soluciones a más corto plazo”.
 
Evaluación
 
“Los maestros tienen razón en rechazar la evaluación escrita que se les venía haciendo porque es muy mala. Ni siquiera la realiza el Icfes. Es una prueba defectuosa que no le aporta al proceso de mejoramiento docente. Pero una cosa es rechazar esa prueba y otra negarse a ser evaluados, porque el país necesita procesos de evaluación formativa. El Ministerio les ha hecho una propuesta interesante, que incluye estímulos y que vale la pena que los maestros estudien. Los docentes deben reflexionar, por que no sólo se deben tener en cuenta sus títulos universitarios”.