Senado confirma a jueza Amy Barrett para la Corte Suprema de EE. UU.

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A ocho días de las elecciones, el presidente Donald Trump se apunta una importante victoria: el Senado confirmó como nueva jueza de la corte más importante del país a Amy Coney Barrett, una ferviente católica de 48 años opuesta al aborto, y que sucederá a Ruth Bader Ginsburg, una feminista ícono del progresismo fallecida en septiembre.

El Senado de Estados Unidos confirmó a la jueza ultraconservadora Amy Coney Barrett, nominada por el presidente, Donald Trump, para cubrir la vacante que dejó en el Tribunal Supremo la fallecida magistrada progresista Ruth Bader Ginsburg.

La confirmación de Barrett, de 48 años, inclinará a la derecha la composición del Supremo probablemente durante décadas, ya que dejará en la corte a seis jueces de tendencia conservadora frente a tres magistrados progresistas.

Barrett, una ferviente católica de 48 años opuesta al aborto, sucederá a Ruth Bader Ginsburg, una feminista ícono del progresismo fallecida en septiembre.

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Con este nombramiento, Donald Trump, rezagado en los sondeosdos por él. frente a su rival demócrata Joe Biden, complace a su base electoral y capta al voto religioso. Con este nombramiento, Trump sumaría tres magistrados conservadores en el máximo tribunal nombra

Para el mandatario esta es una oportunidad de cambiar el discurso en medio de una crisis sanitaria y económica causada por la pandemia de covid-19 que sigue degradándose, con más de 225.000 muertos y cerca de 90.000 nuevos casos detectados el sábado.

“Los medios falsos no hacen más que hablar de la COVID, COVID, COVID, hasta el día de la elección. ¡Perdedores!”, dijo el presidente en Twitter.

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Los conservadores consideran además que la confirmación de Barrett será una “victoria histórica” para quienes se oponen al aborto, porque la jueza es contraria a ese derecho garantizado en EE.UU. desde 1973, aunque no ha querido aclarar si votaría para socavarlo.

La nominación de Barrett generó polémica porque se produjo muy poco después de la muerte de Ginsburg, fallecida a mediados de septiembre, y a pesar de que esa jueza progresista dejó escrito que su “deseo más ferviente” era “no ser reemplazada hasta que haya un nuevo presidente” que surgiera de los comicios del 3 de noviembre.

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Temas delicados en manos de Barrett

El ascenso de Amy Coney Barrett a la Corte Suprema modificará considerablemente el equilibrio del alto tribunal, con una mayoría conservadora de seis magistrados contra tres más progresistas. La magistrada comenzaría en el alto tribunal el el 2 de noviembre, en la víspera de la elección presidencial.

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Por lo tanto, podría pronunciarse si la corte llegara a evaluar eventuales recursos sobre los resultados del escrutinio. La Corte Suprema decide en Estados Unidos sobre los temas complejos, desde el aborto al porte de armas, pasando por los derechos de las minorías sexuales.

Los demócratas advirtieron que Barrett puede votar para desarticular el Obamacare, una reforma de salud que ha ayudado a millones de estadounidenses a obtener un seguro médico, y que tal vez ayudaría a anular la sentencia del caso Roe contra Wade de 1973 que permite el derecho al aborto.

La Corte Suprema debe de hecho examinar el 10 de noviembre un recurso contra la ley emblemática del expresidente demócrata, sobre la cual la jueza expresó sus reservas en el pasado.

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