Hoy queda en libertad

Chelsea Manning, de condenada a ícono transgénero

A Chelsea Manning la condenaron a 35 años por revelar secretos de Estado. Barack Obama le conmutó la pena y hoy sale de prisión.

Las primeras imágenes del soldado Manning como Chelsea. AFP

A Chelsea Manning (antes Bradley) la prisión la hizo libre. Después de ser condenada a 35 años de prisión por filtrar más de 70.000 documentos secretos militares y diplomáticos a través de WikiLeaks (en los que reveló las decenas de abusos cometidos por Estados Unidos en Irak, Afganistán y la prisión de Guantánamo) el entonces joven de 21 años decidió comenzar una lucha que hoy la convirtió en una activista por los derechos de la comunidad transgénero. 

Lo decidió un día después de saber que pasaría hasta 2045 en prisión. "Ahora que paso a esta nueva fase de mi vida, deseo que todo el mundo conozca mi verdadero yo", dijo en un comunicado. "Soy Chelsea Manning. Soy una mujer. Debido a cómo me siento y me he sentido desde la infancia, quiero comenzar una terapia de hormonas lo antes posible. Espero que me apoyen en esta transición".

Comenzó una lucha desde su celda de la cárcel militar estadounidense de Fort Leavenworth, en el estado de Kansas, para poder completar finalmente en libertad su transición como mujer transgénero, a través de ganar el derecho a recibir una terapia de hormonas en prisión. En 2016 logró que el ejército estadounidense eliminara la ley que prohibía a las personas transgénero servir en el ejército.

Logró que la dejaran maquillarse, acceder a una terapia para hacer su voz más femenina. Se declaró en huelga de hambre para pedir una cirugía de cambio de sexo. Se la prometieron. 

Hoy Chelsea Manning, de 29 años, sale de prisión. Su liberación se derivó de la conmutación de la pena que hizo el presidente Barack Obama en los últimos días de su mandato. Los que la apoyan estaban preocupados de que no fuera capaz de sobrevivir la larga sentencia. Tuvo dos intentos de suicidio. 

Pero un devastador ciclo de depresión, medidas desesperadas y el confinamiento solitario terminan ahora y Manning dará la vuelta a una nueva página.
"Por primera vez, puedo ver un futuro por mí misma como Chelsea. Puedo imaginar sobrevivir y vivir como la persona que soy y finalmente puedo estar afuera en el mundo", escribió la semana pasada.

"La libertad es algo con lo que solía soñar, pero nunca me permití imaginarlo totalmente", expresó.
"Ahora, la libertad es algo que voy a experimentar de nuevo con amigos y seres queridos después de casi siete años detrás de las rejas, de periodos de confinamiento solitario y restricciones a los cuidados de salud y autonomía, incluida la rutina forzada de cortarme el cabello", agregó.
Manning tuvo una infancia difícil. Después de que sus padres se divorciaron se mudó a Gales con su madre, quien reprimía su inclinación sexual y se burlaba de sus maneras afeminadas. 

El Ejército quiere, por tanto, mantener su liberación en un bajo perfil. No está planeada ninguna conferencia de prensa.

"Para garantizar la privacidad y seguridad del interno Manning, no se proporcionará ninguna información concerniente a su liberación", dijo Dave Foster, portavoz del Ejército, en un comunicado.

Chelsea Manning, de quien hay pocas fotos públicas disponibles, podría encontrar refugio en la casa de una tía en una región de Washington.

Confía en una sólida red de voluntarios que están listos para ayudarla.

Virtualmente desconocida en el momento de su arresto, Manning es hoy en día una figura conocida en todo el mundo.

Aunque el presidente estadounidense Donald Trump la ha calificado como traidora, ha recibido el apoyo de celebridades, como el cantante Michael Stipe y la diseñadora británica Vivienne Westwood.

Para decenas de miles de estadounidenses que pidieron su liberación a la Casa Blanca, ella es una valiente activista de derechos humanos.

Sus simpatizantes dicen que Manning recibió una sentencia injusta por involucrar a círculos diplomáticos de Estados Unidos y revelar muertes de civiles causadas por los bombardeos en Irak y Afganistán.

Manning no pudo escapar del país como lo hizo Edward Snowden, quien en 2013 publicó documentos que mostraban que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) recolectaba información de las comunicaciones de ciudadanos estadounidenses.

"Pese a las ácidas críticas que le llueven desde la política y el ejército estadounidense, Manning es solamente una respetable vigía que nos alerta", estimó Kate Allen, directora de la rama británica de Amnistía Internacional.

Ícono trans

"La primera cosa que Chelsea dice siempre cuando hablamos acerca de su libertad es que quiere regresar a la comunidad transgénero, para luchar por mucha gente trans, gran parte mujeres de color trans, que están en custodia, para seguir conectada con la gente joven que es trans", dijo Chase Strangio, un abogado de la ONG American Civil Liberties Union que también es transgénero.

"Tiene un implacable sentido de la compasión y la justicia pese a todo lo que ha enfrentado", agregó Strangio.

Manning cumplirá 30 años en diciembre. Tal vez entonces tenga la apariencia que ha deseado, después de que las autoridades de la cárcel rechazaron dejar que le creciera el cabello más de los cinco centímetros permitidos en la prisión.

Sin embargo, a través de sus abogados se le permitió iniciar tras las rejas un tratamiento de hormonas para empezar a transitar a su identidad femenina.

Este proceso será más rápido en un ambiente fuera de la cárcel, dijo Manning.

Aunque la sentencia ha sido conmutada, se mantiene la condena. Ella ha apelado.

Por ahora sigue siendo empleada del Ejército y conserva su seguro médico.
En un irónico tuit, Chelsea Manning indicó que comenzará a "buscar un seguro de salud privado, como millones de estadounidenses".