El papel de Cuba en el chavismo

En Venezuela hace años hay una intervención extranjera

Nicolás Maduro ha dicho que “jamás permitirá la intervención extranjera en territorio venezolano”; sin embargo, desde hace mucho tiempo son los cubanos los que controlan las entidades claves del país. La historia de una relación de supervivencia.

Nicolás Maduro y Raúl Castro mantuvieron las buenas relaciones que consolidaron Hugo Chávez y Fidel Castro. / AFP

“Ha llegado el momento de liberar a Venezuela de Cuba”, señaló el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence. Su jefe, el presidente, Donald Trump, respaldó sus palabras y agregó: “Maduro no es un patriota sino un títere de Cuba”. En Estados Unidos están convencidos de que La Habana ejerce una influencia “siniestra” sobre Caracas desde hace mucho tiempo. Por eso, el cerco diplomático con el que pretenden forzar la salida del presidente, Nicolás Maduro, implica el aumento de sanciones a Cuba.

John Bolton, consejero de Seguridad de Trump, lo explicó de esta manera hace unos pocos días: “Esta troika de la tiranía, este triángulo de terror que une a La Habana, Caracas y Managua es la causa de un sufrimiento humano inmenso, el motivo de una enorme inestabilidad regional y la génesis de una cuna sórdida de comunismo en el hemisferio. EE. UU. desea ver cómo cada vértice de este triángulo cae, en La Habana, en Caracas, en Managua”. Punto seguido se anunciaron sanciones contra Venezuela y Cuba.

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La profunda relación política y económica que tienen ambos países no es un secreto. En 2002, luego del atentado contra las torres gemelas en Estados Unidos y del fallido golpe contra Hugo Chávez, el gobierno chavista intensificó su retórica antiimperialista y estrechó lazos con el gobierno de Fidel Castro. “Chávez tenía muchas razones para arrojarse a los brazos de Fidel Castro. Lo admiraba, y sentía por él un profundo afecto y confianza. Fidel se convirtió en su asesor personal, mentor político y guía geoestratégico. Castro alimentó además la convicción de Chávez de que sus muchos enemigos —sobre todo Estados Unidos y las élites locales— querían liquidarlo, y que no podía esperar de sus fuerzas de seguridad la protección que necesitaba. En cambio, los cubanos sí eran confiables”, afirmaba el columnista y escritor venezolano Moisés Naím en el diario El País.

Rocío San Miguel, abogada especializada en asuntos militares, ha dicho en varias entrevistas que “la entrada de Cuba en el aparato estatal de Venezuela comienza desde 2005 en cinco áreas sensibles para la seguridad nacional: registros notariales, emisión de documentos de identidad, servicios de inteligencia, Fuerzas Armadas y Policía Nacional”.

Uno de los primeros movimientos de la “relación especial” fue la creación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y de Petrocaribe, ambas para proveer, entre otras cosas, petróleo a países de la región, entre ellos Cuba. El movimiento fue clave. Para Eduardo Gamarra, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Florida, fue en ese momento cuando se creó una relación simbiótica en la que quedó claro lo que podían entregarse. “Lo que Venezuela recibe de Cuba son dos cosas muy importantes: primero, asesoramiento en inteligencia, en cómo reorganizar sus servicios de inteligencia y, sobre todo, cómo repensar toda la gestión militar. Tú me das asesoramiento, y nosotros vía ALBA y Petrocaribe los vamos a apoyar”.

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El vínculo trajo apoyos colaterales de suma importancia para ambos. Cuando Cuba estaba saliendo del “Período especial” y tenía una crisis económica profunda, en los años 90, fue Venezuela la que la salvó del colapso con los enormes subsidios petroleros. “Hay quienes calculan que ese subsidio llegaba a US$11.000 millones”, señala Gamarra. Por su parte, la isla ofreció grupos de médicos para que operaran dentro de Venezuela. Cristina Marcano, periodista venezolana que ha investigado el tema, señala que funcionarios cubanos comenzaron controlando notarías públicas y registros civiles, después pasaron a supervisar los sistemas informáticos de Presidencia y ministerios, programas sociales, Policía y, claro, la estatal petrolera PDVSA. También venden educación (más de 20.000 venezolanos han estudiado en la isla), seguridad y, por supuesto, estrategias políticas y militares.

Lo que ha dejado a la luz el recrudecimiento de la crisis, según Gamarra, es la fuerte injerencia cubana que existe en otros componentes del Estado: los cuerpos de inteligencia y las Fuerzas Militares.

Marco Hernández, exdirector de Comunicación e Información del Ministerio de Justicia venezolano (2013-2014), recuerda que la situación viene de mucho tiempo atrás: “Cuba siempre ha estado asesorando a Maduro, sobre todo en su relación con Estados Unidos. Pero cuando comenzaron las protestas, en 2014, empezaron a tomar puestos de relevancia, sobre todo en instituciones de investigación como el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), que es donde ellos están operando hoy abiertamente”.

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Según Hernández, la misteriosa muerte, el pasado octubre, del exconcejal Fernando Albán, señalada por muchos como un asesinato por parte del gobierno, fue clave para que los funcionarios de la isla capitalizaran definitivamente el SEBIN, el brazo armado policial del gobierno chavista. “Con la salida de Gonzalo González López como director del organismo, la presencia cubana ahora sí es total; el director es Manuel Ricardo Cristopher Figuera, quien era el director de contrainteligencia, donde estaban los cubanos. Ellos están dirigiendo la contrainteligencia, los interrogatorios, la parte operativa”, aseguró.

Según el exdirector de Comunicación de la cartera de Justicia, desde que Figuera asumió, Diosdado Cabello perdió toda la influencia en el SEBIN, que quedó en manos exclusivas de Maduro y de agentes cubanos. Esto mismo se advierte en informes de derechos humanos, los cuales señalan que el nuevo modelo del SEBIN funciona con asesoría cubana. Un miembro de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), que desertó hace seis meses, le dijo a El Espectador que “la incidencia de Cuba en Venezuela es notoria. Ellos tienen sesenta años de experiencia con el bloqueo y desde las acciones de inteligencia asesoran a los altos mandos. Hay línea directa con La Habana. Entre la tropa está claro que tienen posiciones decisorias e incluso asisten a reuniones de alto nivel para aportar directrices”.

Funcionarios del gobierno de Trump están convencidos de que la estrategia con las milicias armadas, que impidieron la entrada de la ayuda internacional el 23 de febrero y desataron el caos en Ureña y San Antonio del Táchira, fue diseñada por cubanos.

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“Los cubanos son los informantes especiales del gobierno; el primer anillo de inteligencia. Si bien hay rusos en Venezuela, los que le hablan al oído al gobierno son cubanos”, agregó el militar. De hecho, según informes de prensa local, los cubanos tienen tanto poder que se adueñaron del último piso de la sede central del Servicio de Identificación, Migración y Extranjería (SAME) en Caracas. “Allá no entra ningún venezolano”, dicen periodistas.

En 2014 el gobierno de Nicolás Maduro creó el Sistema Popular de Protección para la Paz (SP3), un programa “en materia de seguridad ciudadana contra cualquier amenaza interna o externa (...) y que contará con la participación activa del pueblo”, según se lee en el decreto 1471 de la Gaceta Oficial de Venezuela.

Una fuente cercana al chavismo, que alcanzó a ver los primeros resultados del SP3, afirmó a este diario que el programa fue dirigido por funcionarios cubanos. “Así identificaban a los que hacían las protestas en los sectores populares y ellos pasaban esa información a los cubanos. Ellos procesaron todos esos datos e iban identificando a los líderes. Igualmente lo hicieron con los ministerios, crearon una estructura de información en todos los ministerios del gobierno”.

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No en vano los cubanos manejan el sistema de identificación de venezolanos, cédulas y pasaportes, registros mercantiles. Saben qué propiedades tienen, transacciones, codirigen los puertos y tienen presencia en aeropuertos y puntos de control migratorio, donde actúan a sus anchas, escribe Marcano en el diario El País.

Es decir que mientras los cubanos saben todo de los venezolanos, estos desconocen todo de ellos: no se sabe a ciencia cierta cuántos trabajan en el país, cuánto cobran y los términos de sus servicios.

 

La presión de Estados Unidos

“La enorme influencia que Cuba ha logrado ejercer en Venezuela es uno de los acontecimientos geopolíticos más sorprendentes y menos comprendidos del siglo XXI. Venezuela es nueve veces más grande que Cuba, tiene el triple de población y su economía es cuatro veces mayor. El país alberga las principales reservas de petróleo del mundo; sin embargo, algunas funciones cruciales del Estado venezolano han sido delegadas a funcionarios cubanos o son directamente controladas por La Habana. ¿En qué momento Cuba conquistó a Venezuela?", se pregunta Naím en una columna de El País.

Resultado de imagen para bolton site:elespectador.comJohn Bolton, consejero de seguridad de Estados Unidos es una de los fichas claves de Washington en el caso venezolano. Foto: AFP

De acuerdo con Patricia Marcano, “hasta mediados de 2012, cuando se conocieron las últimas cifras oficiales, en Venezuela había un total de 44.804 cooperantes en las llamadas misiones sociales: 31.700 en salud (11.000 médicos, 4.931 enfermeros, 2.713 odontólogos, 1.245 optometristas y 11.544 no especificados), 6.225 en deporte, 1.905 en cultura, 735 en actividades agrícolas, 486 en educativas y 54 en atención a discapacitados”. Los últimos años, denuncia la oposición, el número se ha triplicado y su influencia llegó hoy al sector eléctrico y de la construcción.

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Una conquista a la que no está dispuesta a renunciar, a pesar de la estrategia diplomática que desde el 10 de enero aplica el Grupo de Lima a Maduro y las sanciones cada vez más duras de Estados Unidos. El gobierno de Miguel Díaz-Canel sigue firme al lado de Maduro, a pesar de los riesgos. Washington abrió esta semana una puerta que había permanecido cerrada durante años: permitió que los ciudadanos estadounidenses demanden a individuos y compañías extranjeras por propiedades confiscadas en su día por el gobierno cubano.

Ese reclamo del exilio cubano tiene más de veinte años. En 1996, la Ley Helms-Burton permitió tales demandas en su Título III, pero desde entonces los gobernantes estadounidenses postergaron su entrada en vigor cada seis meses para evitar encontronazos con sus aliados europeos con intereses en la isla. “Al comenzar el proceso de implementación del Título III de la Ley Helms-Burton, Estados Unidos responsabiliza al régimen cubano por sus delitos, incluyendo su apoyo a la familia criminal de Maduro”, dijo el senador estadounidense Marco Rubio a AFP.

Mientras sube la presión diplomática e impone más sanciones, Gamarra afirma que EE. UU. sigue vendiéndole armas a Venezuela. “Ya circula en el Congreso estadounidense un proyecto de ley para frenar definitivamente este tipo de transacciones”, señala a este diario.

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Fernando Cutz, exasesor de asuntos latinoamericanos en temas de seguridad nacional para la Casa Blanca, explicó a AFP: “Definitivamente, será desagradable para los cubanos. Les creará más problemas y demandas que tendrán que pelear y defender. Les costará tiempo, energía y recursos. Pero, en términos prácticos, ¿afectará al régimen cubano? Lo más seguro es que no”.

En medio de la actual crisis, la dependencia de estos dos países se hace más grande. El nombramiento esta semana del nuevo embajador en La Habana es una señal inequívoca: Maduro designó a Adán Chávez, hermano del fallecido presidente Hugo Chávez, como embajador en Cuba, luego de tres meses del fallecimiento del representante diplomático en ese país, Alí Rodríguez Araque. El nuevo embajador está sancionado por Estados Unidos y formaba parte de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente (ANC) representando a Barinas, un estado del que fue gobernador entre 2008 y 2016.

El jefe del Parlamento de Venezuela, Juan Guaidó, quien se proclamó presidente encargado, señaló que, “si hay una injerencia en Venezuela es la de Cuba, ellos se han dedicado a aterrorizar a los militares para que no se pronuncien abiertamente”.

 

Lo que se dice en Cuba

Cuando Fidel Castro y Hugo Chávez firmaran el Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela en el 2000, los cubanos comenzaron a viajar más a ese país. Pero el fuerte rechazo que surgió en territorio bolivariano a los cubanos provocó que muchos se abstuvieran de viajar a ese país. El diario Tal Cual fue uno de los primeros en señalar en un editorial que su país se había convertido en “Cubazuela”. “Sin exagerar, Venezuela es una colonia de Cuba”.

Raúl Castro siempre se alineó con Maduro y éste suele viajar a la isla cuando las crisis internas lo desbordan, según miembros de la oposición, “para recibir asesoría directa”. Los Castro nunca aclararon la relación comercial entre las dos naciones, pero cuando Estados Unidos aumentó la presión desde el 10 de enero, ha denunciado que se cocina una “intervención militar en Venezuela”. El gobierno cubano, hoy en cabeza de Miguel Díaz-Canel fue el primero en rodear a Maduro el 10 de enero cuando varios países de la región desconocieron el nuevo gobierno de Nicolás Maduro.

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Por su parte, Rusia, otro de los aliados fuertes de Venezuela, aseguró esta semana que “oberva con inquietud que EE. UU. decidió actuar en todos los frentes de la región latinoamericana y además de estrangular a Venezuela, ahora, en paralelo y en su estilo tradicional, ha puesto su mirada en Cuba", aseguró esta semana la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, María Zajárova.

Es claro un nuevo intento ilegítimo de EEUU de bloquear económicamente a Cuba, crear obstáculos adicionales para el desarrollo económico y social de la república en el contexto de los cambios que se llevan a cabo allí", agregó.

 

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