Emoción y homenajes a los héroes en el 75º aniversario del Día D

La cara indígena del desembarco de Normandía

Cerca de 500 de los 132.700 hombres que desembarcaron en las playas de Normandía (Francia) hace 75 años eran amerindios, según un estudio estadounidense. Esta es la historia del último veterano indio del Día D con vida.

El veterano Charles Norman Shay, nativo americano de Penobscot, formó parte de la Operación Overlord, más conocida como el desembarco de Normandía, en 1944.AFP

Charles Norman Shay está a punto de cumplir 95 años y todavía recuerda cómo salvó cientos de vidas en medio de la lluvia de bombas y balas en Omaha Beach, la llamada “playa sangrienta”, durante el desembarco en Normandía. No olvida tampoco cómo perdió a varios amigos. El 6 de junio de 1944, este joven amerindio de entonces 19 años, fue uno de los protagonistas invisibles del Día D.

Ese día, hace 75 años, 132.700 hombres de las tropas aliadas desembarcaron por sorpresa en las playas francesas de Normandía, con los alemanes esperándolos mucho más al norte, en el departamento de Paso de Calais. Una gigantesca operación militar que fue lanzada mientras Adolf Hitler dormía.
Cerca de 5.000 toneladas de bombas fueron lanzadas por los aviones aliados sobre las baterías alemanas a lo largo de la costa y un millar de planeadores aterrizaron para descargar hombres y material. También miles de paracaidistas ingleses y estadounidenses fueron lanzados a las costas normandas, mientras 5.000 barcos se apostaban a lo largo de la playa. Vea también: Líderes del mundo conmemoran el 75 aniversario del desembarco de Normandía

Pero el infierno se desató en la costa de Nacre, rebautizada como Utah y Omaha Beach. Ese lugar, dominado por los acantilados, fue donde la batalla se hizo más mortal: el mar estaba muy agitado, el agua congelaba a quien entraba en ella y los tanques, barcos y soldados cargados con equipaje no resistieron y se hundieron. Miles más fallecieron por disparos alemanes. De acuerdo con datos oficiales, fueron 34.000 los que llegaron y 25.000 los que murieron solo en esta playa.

Charles Norman Shay fue un testigo del horror. Como él, de origen amerindio, fueron 175 los hombres pertenecientes a tribus los que llegaron a luchar en las playas francesas. “Muchos de mis amigos murieron en esta playa. Yo sigo aquí. Debería estar feliz, imagino, pero me da pena que tantos hombres hayan muerto”, comenta el veterano, fuerte y frágil a la vez, apoyándose en su bastón frente al viento y una tortuga de granito, símbolo de la longevidad y la sabiduría.

“El agua me llegaba hasta el pecho, pero tocaba pie y me escondía detrás de los obstáculos levantados por los alemanes, para protegerme de sus disparos, y pude llegar a las dunas”, cuenta Charles Shay, a quienes los suyos apodaron “ratita almizclera”, un animal que salva al mundo, según la leyenda de su tribu. “Yo no era el único. Todo el mundo debía hacer lo mismo”, subraya, modesto. “Por supuesto, muchos fueron alcanzados por los disparos de los alemanes”, agrega.

*Tom Rice, veterano de 97 años, completa un salto en paracaídas en el marco de la celebración. / EFE

“Durante la guerra, no quedaba ningún joven en la reserva, todos estaban en el servicio militar si eran físicamente aptos”, asegura Charles Norman Shay, probablemente el último veterano indio americano del Día D todavía vivo.

Según Harald Prins, profesor emérito de la Universidad de Kansas, coautor de una biografía de este exenfermero militar de la tribu penobscot publicada el 8 de mayo en inglés, 24 amerindios murieron el 6 y el 7 de junio de 1944 en Normandía.

Ya en las dunas, Charles Shay se dio cuenta de que “muchos hombres estaban tumbados en la playa y podían morir ahogados si subía la marea. Así que volví hacia el agua. Les daba la vuelta [a los soldados] y los agarraba por los brazos para remontar la playa. Asistí a muchos hombres así. No sé a cuántos, pero poco importan los números”, concluye Shay, que fue galardonado con la Legión de Honor francesa en 2007.

“Una mayoría de los amerindios de la Segunda Guerra Mundial fueron reclutados, pese a las protestas de ciertos tradicionalistas indios. Pero alrededor de una tercera parte de ellos se alistó voluntariamente”, precisa el antropólogo a la AFP. Le puede interesar: Crece el turismo en las playas de Normandía por el 75° aniversario

“Un porcentaje muy elevado de jóvenes indios, víctima de la crisis económica, entraron en el ejército para ayudar financieramente a sus familias”, explica Prins, que recuerda que todavía hoy el grado de pobreza es muy alto en algunas reservas.

Pero el “patriotismo” explica también el gesto de muchos, añade el profesor universitario, y precisa que los amerindios habían participado en la Primera Guerra Mundial. Entre 30.000 y 50.000 participaron en la Segunda Guerra Mundial, 5.000 de ellos en Canadá y 44.000 en Estados Unidos, pero no necesariamente en la línea del frente, estima Prins.

*El veterano polaco Eugueniusz Jan Nead contempla una réplica de un caza monoplaza británico. / EFE

Solo hasta hace poco se reconoció el papel que tuvieron los soldados amerindios en el Día D.  Desde 2017, una escultura rinde homenaje, en las dunas de Saint-Laurent-sur-mer, a los 175 amerindios que desembarcaron en Omaha Beach el Día D.

En 1945, Charles Norman Shay cayó prisionero en Alemania. De vuelta a Estados Unidos, se enroló en el ejército como enfermero y se casó con una austríaca. Pasó 53 años de su vida fuera de Estados Unidos, 44 de los cuales, en Viena, pero casi cada año ha regresado a la reserva Penobscot, según Harald Prins. Trabajó hasta los 72 años, sobre todo como conductor de limusinas, precisa el profesor universitario.

Para el 75º aniversario, está prevista una ceremonia india apoyada por el Estado francés, pero sin miembros del gobierno, en Saint-Laurent-sur-mer, en Omaha Beach, donde se espera la presencia de ochenta aborígenes americanos de una veintena de tribus.

Tres años antes, la primera ceremonia india oficial en Normandía tuvo lugar en Utah Beach, en la Mancha, en homenaje a los 14 comanches que desembarcaron el Día D como “code talkers”. Estos agentes de transmisión utilizaron el idioma de su tribu, incomprensible para los japoneses y los alemanes. El director de cine John Woo sacó a la luz su inestimable contribución en 2002 en su película Wind Talkers (Códigos de guerra), con Nicolas Cage.

 

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- Redacción Internacional

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La cara indígena del desembarco de Normandía

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