¿Quién es el nuevo presidente de Kenia que tiene al país a puertas de una guerra?

Dice que es el presidente "digital” y se hace el de la vista gorda frente a las acusaciones de violación a los derechos humanos que pesan sobre sus hombros.

AFP

El caos se veía venir. Tal y como sucedió en el 2007, las organizaciones defensoras de derechos humanos en el mundo, y los expertos, esperaban una violencia poselectoral seguida a las elecciones de Kenia. En efecto, si ganaba uno u otro, ambos ya habían anunciado que desconocerían los resultados y que saldrían de sus casas, a la lucha callejera. La tensión, hoy por hoy, crece.

Y sucedió tal y como estaba pronosticado. La Súper Alianza Nacional (NASA), el partido del opositor  de Raila Odinga, aseguró que los resultados que le volvieron a dar la victoria a Kenyatta con cerca del 50% de los votos “son fraudulentos y están basados en un hackeo". Dicha versión ha empezado a tornarse cada vez más fuerte, con el misterioso asesinato de Chris Msando, quien estaba al frente del sistema electrónico con el que se llevarían a cabo las elecciones y apareció muerto, sin un brazo y con indicios de tortura el lunes 31 de julio.

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Fue así, en medio de dudas y fuertes señalamientos, como Uhuru Kenyatta se convirtió, de nuevo, en el ganador y conservó su silla en la presidencia de la república. Tan álgidas fueron las críticas a su elección, que tuvo que referirse a ello, una vez salió electo: "Nos dijeron que el mundo nos rechazará, pero hoy en día ningún país del mundo evita conocer al presidente de la República de Kenia". Pero eso no es precisamente cierto.

A pesar de ser Kenia una zona fundamental para los intereses geopolíticos de Occidente, las reiteradas denuncias de violaciones a los derechos humanos que han sido documentadas por la CPI (Corte Penal Internacional), motivaron que tanto estadounidenses como británicos dieran un paso al lado. “Las acciones tienen consecuencias”, le dijo el gobierno de Estados Unidos al presidente Kenyatta.

Kenyatta nació en 1961, y es el más joven en resultar elegido como presidente en la historia del país. A Odinga lo llama “anacrónico”, argumentando que, como tiene 72 años, su tiempo ya pasó. Es por eso que se hace llamar el “presidente digital”, porque cree que su nación necesita un líder joven, que entienda la nueva era.

Pero su rechazo al líder opositor ha ido más allá. En el 2007, públicamente hizo un llamado a los keniatas a rechazar a Odinga, y por el contrario, a apoyarlo a él, y a legitimar su soberanía. La consecuencia fue un mar de sangre en Kenia. Cada vez que estos cargos salen a la palestra pública, asegura que existe un complot de Occidente en su contra y los niega por completo.

Lo mismo ha sucedido cuando las denuncias están relacionadas con violaciones a libertad de expresión. Por ejemplo, un periodista del diario Daily Nation, el más grande y tradicional del país, fue despedido justo después de publicar un editorial donde cuestionaba las políticas económicas del presidente, que en ocasiones, según denunciaba, han sido usadas para favorecer sus propios negocios. De acuerdo con la revista Forbes, este es el hombre más rico de Kenia y su interés por la política no es gratuito. Es el hijo del primer presidente del país, Jomo Kenyatta y heredó de él una gran fortuna.

Según BBC Mundo, Kenyatta ha motivado a otros líderes africanos a presionar a la CPI. Su liderazgo, criticado por la violencia del mismo, ha llevado a muchos de sus seguidores en el continente a amenazar con retirarse de la Corte Internacional si esta no retira sus cargos y los de su vicepresidente, William Ruto.