Solo faltaba que los Bush se pronunciaran sobre Trump y el racismo

Después del atentado de Charlottesville, Trump empezó a quedarse solo dentro de su propio partido. Ahora los expresidentes Bush se sumaron al rechazo, aunque no del presidente, sí de sus ideas. Pero, dado su historial, parece que este es el estilo de la Casa Blanca.

AFP

En Charlottesville, una ciudad del Estado de Virgnia, una manifestante antirracista fue asesinada por un simpatizante neonazi y 19 personas resultaron heridas. Días después de lo sucedido, Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, país que se siente orgulloso de sus libertades, aseguró que ambas partes eran responsables del horror.

Sus palabras, pronunciadas en un tono acusador desde la Torre Trump y elogiadas por un exlíder del Ku Klux Klan por su "coraje", dejaron mudos a varios legisladores. Y dio la muy clara impresión de que esas expresiones eran lo que Trump pensaba realmente, y no lo que dijo al día siguiente de los hechos cuando leyó en la Casa Blanca una declaración condenando la "violencia racista".

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Una oleada de críticas empezó a llover en su contra. Centenares de personas llegaron a las afueras de su torre, para protestar contra sus declaraciones. Y según AFP, una señal clara del malestar fue que los republicanos no se agolparon en los estudios de televisión para defender al magnate. Las únicas voces que emergieron fueron críticas. No solo de los demócratas. Esta vez los republicanos se vieron obligados a manifestarse.

"En Charlottesville los errores están claramente del lado del KKK y de los supremacistas blancos", declaró en la cadena ABC Ronna Romney McDaniel, quien dirige el Comité Nacional Republicano.

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"Es necesario que repare los daños y es necesario que los republicanos hablen alto y fuerte", afirmaba en NBC el gobernador de Ohio, John Kasich, quien fuera rival de Donald Trump en las últimas primarias de su partido.

Ahora, los dos expresidentes de Estados Unidos, George H.W Bush (1989-1993) y su hijo George W. Bush (2001-2009), llamaron este miércoles a su país a "rechazar el racismo, el antisemitismo y el odio bajo todas sus formas", tras los actos de violencia en Charlottesville.

El comunicado conjunto fue emitido tan solo un día después de las últimas declaraciones de Trump, donde equiparó a los grupos supremacistas blancos con los antirracistas que se movilizaron en Charlottesville el sábado. No mencionan al presidente, pero se suman, con pocas palabras, al rechazo de los hechos y en un momento clave.

Pero Trump está acostumbrado a eso. No es la primera vez que los republicanos se le oponen. En campaña, un sector de su partido nunca estuvo de acuerdo con sus declaraciones xenófobas contra los inmigrantes y las mujeres. Como dijo Roger Stone, uno de sus asesores de campaña, en un documental producido por Netflix, la “espontaneidad” de Trump hace que los medios repliquen lo que dice una y otra vez, y sin pagarles.

 

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