Carlos Calero, de presentador a cónsul de Colombia en San Francisco (EE.UU.)

La decisión ha generado polémica por la falta de experiencia del presentador en temas diplomáticos. Ciudadano le pidió a la Cancillería conocer las razones por las que se nombró al comunicador en este cargo.

Carlos Calero Salcedo cerró este martes su ciclo en la pantalla chica, donde figuró por tres décadas en programas como Dejémonos de vainas, Noticias Caracol y  Profesión Hogar, y dio un salto a la diplomacia. El presentador de televisión y comunicador social de profesión fue nombrado por la ministra de Relaciones Exteriores, María Ángela Holguín, como consúl de Colombia en San Francisco (Estados Unidos).

A través de un decreto, esa cartera anunció que el “doctor Carlos Alberto Calero Salcedo ejercerá las funciones de Cónsul General” en esa ciudad, y “se desempeñará como Jefe de la Oficina Consular mencionada”. Un cónsul tiene a su cargo las funciones de proteger y ayudar a los colombianos en el exterior, fomentar las relaciones económicas, así mismo gestionar la extensión de documentos de viaje, como pasaportes y visados, y brindar asesoría jurídica. 

Así entonces, Calero actuaría como una especie de notario y/o registrador civil, y tendría la responsabilidad de defender, además, los derechos de los menores colombianos en San Francisco que lo requieran.

El nombramiento diplomático ha generado reacciones encontradas por parte de quienes felicitan al presentador por esta nueva etapa en su vida, y del otro lado están quienes se cuestionan sobre la preparación académica y experiencia profesional de Calero (especialista en opinión pública y marketing político) para desempeñar este cargo.

En ese sentido, el abogado Walter Arévalo, experto en temas internacionales, radicó este miércoles un derecho de petición en el que le pide a la Cancillería dar a conocer los motivos de “conveniencia pública, necesidad del servicio, facultad del nominador, razón de su selección y las condiciones de idoneidad” que llevaron al nombramiento de Calero.

De acuerdo con el master en derecho internacional, “las relaciones exteriores del Estado y la carrera diplomacia y consular merecen todas sus manifestaciones de mayor rigor en la designación….La función consular, al prestarle servicios de toda índole a los compatriotas en el exterior, muchos de ellos relativos a derechos fundamentales, demanda de los funcionarios más calificados”.

En diálogo con El Espectador, Arévalo aseguró que aunque las facultades del presidente para nombrar diplomáticos son amplias, es necesario fortalecer la carrera diplomática, y la representación consular en el exterior. “Uno como profesor o miembro de asociaciones de profesionales en relaciones internacionales y derecho internacional siempre que vea un nombramiento, que aparentemente no responda a personas profesionales en el tema, tiene derecho a cuestionarse cuáles son las razones de idoneidad y de conveniencia pública de servicio que motivan la elección de esa persona. Es un deber ciudadano indagar por qué esas personas son seleccionadas para esos cargos, habiendo una carrera que provee personas idóneas para esos cargos. Nos genera curiosidad cuál es su plan de trabajo y la  experiencia en defensa de ciudadanos”.

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