Colombia, en busca de combatir la trata de personas

En cuatro años, la Cancillería ha atendido a 199 colombianos víctimas de este delito. El año pasado, 7% fueron explotadas sexualmente.

La canciller de Colombia, María Ángela Holguín, durante la presentación de la campaña "Ojo a la trata". / EFE

Desde el año pasado, la Cancillería y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) han implementado un programa dedicado a combatir la trata de personas. El año pasado, Colombia quedó mal parada en un informe que presentó el Departamento de Estado de EE.UU.: en él, se señalaba que el país no cumplía con los protocolos mínimos para afrontar el tráfico de personas, cuyo número de víctimas es incierto porque —como señaló la Cancillería el año pasado— es un “crimen silencioso”.

Esa misma oficina presentó esta semana algunas cifras: entre 2012 y 2016, han sido atendidos 199 connacionales que fueron víctimas de trata de personas. Con promesas falsas, empresas de fachada se los llevan a países como China, Corea del Sur, Indonesia, Guatemala, México y Panamá para ser explotados como trabajadores sexuales, trabajadores forzados —en breve, esclavos— y como parejas cuyo matrimonio es impuesto. Se les ofrecen largas sumas de dinero en lugares en apariencia paradisíacos y luego se les priva de su pasaporte y se les envía a realizar trabajos forzados. En 2015, según la Cancillería, el 7% de las víctimas colombianas fueron utilizados como esclavos sexuales.

El más reciente informe del Departamento de Estado de EE.UU. señaló que Colombia mejoró en su atención a las víctimas. El número de fiscales subió a 14 y el número de personas detenidas por este delito fueron 41: 12 redes dedicadas al tráfico fueron desmanteladas en el país. En Medellín cayó una red de trata de personas que enviaba a numerosas personas a China, un grupo que trabajaba desde 2012 y que mandaba a las mujeres a un club en Guangzhou (China) para explotarlas sexualmente. En febrero de este año, fueron capturadas tres mujeres en los departamentos de Quindío y Valle del Cauca que prometían falsos ingresos económicos a mujeres que, en últimas, eran enviadas a Corea del Sur para que trabajaran de manera forzosa como prostitutas.

En ese último caso, según la Agencia AFP, las mujeres “vivían en condiciones de hacinamiento, sin derecho a moverse libremente ni a tener acceso a servicios médicos”. Este es, por lo general, el modus operandi de estas organizaciones: prometen altas sumas de dinero, engañan a las personas y las llevan con perspectivas de trabajo por completo falsas. Cuando les retienen sus pasaportes, es muy probable que sufran todo tipo de vejaciones sin que exista ningún conocimiento por parte de la Cancillería porque, en última, su salida del país fue legal.

El Ministerio del Interior apuntó en junio de este año que en 2015 hubo 67 víctimas de tráfico de personas. El informe del Departamento de Estado, aunque afirmó que las investigaciones en cuanto al tema —del que son víctimas más de 20 millones de personas en el mundo—, señaló que aún es insuficiente: el Gobierno debe mejorar las partidas presupuestales para las ONG encargadas de atender a estas víctimas y también mejorar los resguardos y la atención directa a las víctimas. Según el Departamento de Estado, hacen falta avances en materia de juzgamiento y en jurisprudencia, para que las víctimas tengan acceso a los medios necesarios para hacer las denuncias.