De regreso a la calle

Como ya es tradicional en Caracas, dos marchas inundaron las calles: la de los estudiantes que pedían “salir del desastre” y la de los que defendían “el sueño de Hugo Chávez”.

Un grupo de manifestantes quema basura en la plaza Altamira de Caracas. Al menos dos muertos, 23 heridos y más de 25 detenidos es el saldo que de momento arroja la jornada de protestas que se registró hoy en Venezuela, según fuentes oficiales./ EFE

El malestar crece en Venezuela: inseguridad, desempleo, violencia criminal, inflación, desabastecimiento... Motivos que llevaron a buena parte de los estudiantes a salir a las calles de Caracas, Táchira y Mérida, principalmente. Sin embargo, y como ya es costumbre en el país, oposición y Gobierno quisieron capitalizar la protesta. Aunque la fecha de la marcha se definió en una asamblea de ciudadanos convocada por varios estados, las figuras opositoras María Corina Machado, Leopoldo López y Antonio Ledezma se sumaron al llamado para protestar por lo que ellos llamaron “la actitud pasiva de Henrique Capriles ante el avance del comunismo en Venezuela”.

El excandidato presidencial no apoyó las marchas inicialmente y peleó vía Twitter con sus antiguos escuderos por utilizar las movilizaciones como un “atajo antidemocrático”. Para muchos, una muestra de las fisuras que existen en la oposición.

Tras el llamado opositor a marchar, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, hizo lo propio: llamó a los estudiantes chavistas a caminar con él por el Día de la Juventud, quienes, según dijo, “son los que pueden lograr el cumplimiento del sueño del comandante Hugo Chávez Frías”.

Analistas venezolanos coinciden en decir que el gobierno de Maduro se fortalece por las discrepancias en el liderazgo opositor. “El descontento popular es evidente, existe mucho malestar, pero no hay conexión con los dirigentes políticos, pues cada uno tiene su agenda”, aseguró Nicolás Suárez.

Dirigentes estudiantiles trataron de desmarcarse de la política y animaron a los jóvenes a recuperar el protagonismo que tuvieron hace algunos años. En 2007, el autodenominado Movimiento Estudiantil Venezolano se mostró como una eficaz herramienta de influencia electoral. Ese año, además de protestar contra el cierre del opositor canal de televisión RCTV, el movimiento resultó decisivo para propinar a Hugo Chávez la única derrota electoral que sufrió en toda su carrera política: el referendo para la reforma constitucional que el líder bolivariano impulsaba.

A pesar de que muchos advirtieron sobre las tensiones que las marchas podrían provocar en la capital venezolana, en donde salió el mayor número de estudiantes a marchar, el verdadero problema lo vivieron Táchira y Mérida.

Desde hace una semana estudiantes organizados protestan en estos dos estados por la inseguridad, el desabastecimiento y la inflación, pero llegaron los enfrentamientos con la Guarda Nacional y hubo muchos heridos, estudiantes detenidos y saqueos. “Mientras más represión, más calle y calle tendrán los estudiantes”, expresó la dirigente estudiantil Tamy Suárez. Otro representante de los estudiantes, Gaby Arellano, señaló que “toda esta represión del Gobierno en vez de acorralarnos en una esquina, nos da mayor fuerza para salir y reclamar”. “Basta ya de criminalizar la protesta, estamos luchando por un futuro mejor, no somos delincuentes”, recalcó Suárez.

En la plaza Venezuela, en el centro de Caracas, a donde finalmente llegaron Capriles, Machado, López y Ledezma en una muestra de “unidad”, se escuchaban los gritos. “No nos vamos a arrodillar, que le echen bola (empeño), vamos a ver quién puede más. ¡Tienen a nuestros estudiantes presos, los queremos libres!”, clamaba David Smolansky, alcalde del municipio caraqueño de El Hatillo y exdirigente estudiantil, mientras la multitud coreaba: “Y va a caer, y va a caer, este gobierno va a caer”.

Al otro lado de la ciudad cientos de manifestantes vestidos de rojo, el color del chavismo, coreaban: “No se va, no se va”. La consigna acá era el apoyo a Maduro y las medidas que ha lanzado para combatir una supuesta “guerra económica”, señalada por el Gobierno como la responsable de la inflación anualizada de 56,3% y la escasez de 28% de distintos alimentos y productos.

Lo cierto es que, independientemente del bando, la situación económica en el país se ha complicado. “El intento del Gobierno de evadir la toma de medidas económicas serias, como devaluar o negociar con el sector privado o revisar los precios que se mantienen controlados y a veces congelados, se destapa en inflación y desabastecimiento, y las protestas y el malestar son acallados por vía dura y el control de medios”, explicó el analista venezolano Luis Vicente León.

Maduro ordenó ayer a todos sus ministros ir a las universidades para tomar nota de los pedidos de los estudiantes para lograr “la pacificación nacional”, algo que varios sectores del país ven difícil. “El país es hoy una olla de presión; estará convulsionado los próximos meses”, concluyó León.