El verdugo británico de James Foley

La Casa Blanca confirmó la autenticidad del video en el que el periodista estadounidense es decapitado por un militante del Estado Islámico.

James Foley fue secuestrado en noviembre de 2012 por yihadistas en Siria. / EFE

La Casa Blanca y el FBI confirmaron la autenticidad de un video en el que el periodista estadounidense James Foley, vestido con un traje naranja como el de los presos en la prisión de Guantánamo, es decapitado por un militante del movimiento Estado Islámico (EI) en una zona desértica sin señales claras de que se tratara de territorio sirio o iraquí.

En el video, difundido la noche del martes a través de foros yihadistas y colgado en diferentes cuentas de You Tube, Foley se despide de su familia y acusa al gobierno de Estados Unidos de ser el culpable de su ejecución por su reciente intervención en Irak, antes de ser degollado ante la cámara por un encapuchado que habla en inglés. En el mismo video, el verdugo de Foley afirma que la decapitación es una respuesta a los bombardeos estadounidenses contra posiciones de la organización islamista y amenaza con ejecutar a otro rehén periodista, Steven Joel Sotloff, si no cesan los bombardeos. Sotloff, cuyo secuestro en agosto de 2013 no fue demasiado difundido, ha escrito para varios diarios y revistas como Time, Foreign Policy y The Christian Science Monitor.

El Pentágono, sin embargo, no cedió ante estas presiones de los islamistas e informó sobre nuevos ataques aéreos en el norte de Irak para frenar la avanzada yihadista que amenaza a grupos de refugiados y a la ciudad kurda de Erbil.

Foley había sido secuestrado por hombres armados el 22 de noviembre de 2012 en Siria, cuando trabajaba como independiente para el Global Post y se dirigía hacia la frontera con Turquía. Este reportero de 40 años era un experimentado corresponsal que cubrió la guerra en Libia antes de ir a Siria para seguir las revueltas contra Bashar al Asad.

En Libia, Foley también fue víctima de un secuestro. Mientras cubría la guerra en 2011 permaneció capturado 44 días (entre abril y mayo), junto con la periodista norteamericana Claire Gillis y el español Manu Brabo. Aquella vez el responsable de su captura fue el entonces dictador Muamar Gadafi. Un cuarto periodista, el sudafricano Anton Hammerl, murió cuando los periodistas fueron capturados por los combatientes de Gadafi cerca de Bengasi, en el este del país. Después de su liberación, Foley regresó a Libia para cubrir la caída de Gadafi y fue uno de los reporteros que estaban en el lugar donde el dictador fue capturado y posteriormente asesinado, en octubre de 2011.

Alarmas en Reino Unido 

El gobierno británico tiene a sus agencias de inteligencia trabajando en el video publicado por el EI, porque hay varios indicios que apuntan a que el yihadista que realiza la decapitación es un británico, por su acento y sus modismos. Así lo informó el primer ministro David Cameron, quien en ocasiones anteriores ha expresado su inquietud por la participación de británicos en las guerras de Siria e Irak (se calcula que hay al menos 500) y por su posible regreso con la intención de seguir con su lucha en casa.

El ministro de Relaciones Exteriores británico, Philip Hammond, dijo en una entrevista con la BBC que el verdugo de Foley “parece ser una persona británica” y que las agencias de inteligencia están vigilando a los británicos en las filas de grupos yihadistas. Admitió asimismo que algunos han estado involucrados en “crímenes terribles”: “Somos conscientes de la amenaza de los extranjeros que operan en Siria e Irak. No sólo el Reino Unido, sino también todos los países occidentales y otros árabes... Esto es un veneno, un cáncer, y existe el riesgo de que se extienda a otras partes de la comunidad internacional y que nos afecte a todos directamente”.

El diario británico The Guardian, citando fuentes sin identificar, aseguró que es muy probable que el militante que apareció en el video de Foley sea de Londres y a principios de este año haya sido el principal negociador rebelde para liberar 11 rehenes del EI que finalmente fueron entregados a funcionarios turcos. Un exrehén del EI dijo a The Guardian que el verdugo británico es inteligente, educado, devoto creyente en las enseñanzas islámicas radicales y el cabecilla de tres yihadistas británicos que son los principales guardianes de los extranjeros en Raqqa (Siria). Estos tres militantes se conocen supuestamente como los Beatles.

Pero no sólo hay británicos en las filas de los islamistas. Se estima que desde el principio de la guerra en 2011 en Siria, cerca de 1.900 europeos han llegado a ese país y a Irak. De esos, algunos habrían muerto, otros habrían regresado a sus casas y otros continúan en el frente de batalla, según el Centro Internacional de Radicalización en Londres (ICSR). La mayor cantidad de combatientes europeos provienen de Francia: el ICSR estima que al menos 700 franceses han ido a Siria e Irak. Otros provienen de Alemania, Bélgica y Holanda.

 

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