Filtraciones, sexo y secretos en el Vaticano

Este viernes se conocerá el veredicto de la justicia vaticana sobre el escándalo llamado Vatileaks 2, que vincula a un cura y dos periodistas.

Francesca Chaouqui (d), una de las acusadas, y su abogada Laura Sgró (i).  / EFE
Francesca Chaouqui (d), una de las acusadas, y su abogada Laura Sgró (i). / EFE

La fuga de noticias que sacudió al Vaticano en noviembre de 2015, conocido como el Vatileaks “ (Vatileaks I sacudió a la Iglesia que lideraba el entonces papa Benedicto XVI) llevó a que la justicia abriera una investigación contra los implicados: tres funcionarios del Vaticano y dos escritores.

Los dos periodistas del VatiLeaks 2, Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi, autores de Vía Crucis (Mercaderes en el Templo) y Avaricia, dos libros escritos con base en papeles confidenciales salidos ilícitamente de la Santa Sede, revelan desmanejos, corrupción, nepotismo y gastos exhorbitantes de la curia romana, así como la resistencia al proceso de limpieza y transparencia puesto en marcha por el papa Francisco.

Este jueves se conocerá el resultado de dicha investigación. El Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano convocó una audiencia para en la que los acusados podrán pronunciar unas últimas y breves palabras.

En este proceso solo se ha confesado culpable uno de los cinco imputados: el sacerdote español Lucio Vallejo, para quien la fiscalía pide tres años y un mes de cárcel. Vallejo era secretario de la extinta Comisión investigadora de los Organismos Económicos y Administrativos de la Santa Sede (COSEA) y de aquí salió la mayor parte de la filtración. También están acusados los ex miembros de este organismo, Francesca Chaouqui y Nicola Maio. Vallejo, Chaouqui y Maio están acusados de divulgación de secretos y de asociación para delinquir mientras que los periodistas solo responden al primer cargo.

Vallejo confesó haber filtrado información aduciendo que lo hizo bajo las supuestas presiones y amenazas de Chaouqui, con la que dijo haber mantenido relaciones sexuales y a la que al parecer temía al vincularla con los servicios secretos italianos.

Nuzzi podría ser condenado a un año de prisión por haber animado a Vallejo a cumplir el delito haciéndole ver su disponibilidad a publicar el material.