En Perú, comienza el rifirrafe entre Kuczynski y el fujimorismo

El nuevo presidente, que se posesionó este jueves, deberá enfrentarse a un Congreso de mayorías fujimoristas, que de entrada declaró su oposición a sus medidas económicas.

Pedro Pablo Kuczynski y Keiko Fujimori durante los debates presidenciales en mayo. / EFE

Las matemáticas de la política en Perú son certeras: el partido Fuerza Popular —el fujimorismo— tiene 73 escaños en el Congreso, la mayoría absoluta. Aunque el presidente recién posesionado, Pedro Pablo Kuczynski, sea quien tome las riendas del país con su formación, Peruanos por el Kambio (PPK), lo cierto es que sus proyectos legislativos se encontrarán con el bloqueo de los congresistas fujimoristas porque él, sin eufemismos, no tiene el apoyo que necesita en el Congreso. Y así no es posible gobernar.

Los fujimoristas, aunque perdieron en las elecciones con su candidata presidencial, Keiko Fujimori, se tomaron el Congreso y tienen, a pesar de la derrota, el 49% del voto popular. Es Kuczynski quien deberá acercarse a ellos, es él quien los necesita. Pero ese primer acercamiento parece infructuoso: durante su posesión, la congresista fujimorista Cecilia Chacón dijo que su bancada no apoyará el primer proyecto de ley que pretende aprobar Kuczynski, la reducción del impuesto a las ventas del 18% al 15%. En la posesión, ningún fujimorista lo aplaudió. Tampoco parecieron conmovidos cuando se le cortó la voz al aceptar la presidencia. Según Kuczynski, un grupo de congresistas y representantes de su partido se han acercado a las filas fujimoristas buscando un acuerdo, no necesariamente de bancada, pero sí una negociación de los términos en que algunos proyectos podrían ser aprobados.

Sin embargo, su actitud de cara a los fujimoristas también ha sido severa. Cuando se discutía sobre el posible indulto a Alberto Fujimori, padre de Keiko y condenado a 25 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad, Kuczynski se negó a dárselo (como su antecesor, Ollanta Humala) y, de cara a las manifestaciones a favor de Fujimori y de su partido, que fueron interpretadas como una presión en contra de Kuczynski, éste declaró: “Hay una cosa de la cual no se deben olvidar y es que el 50 % de los votantes más uno me apoyó a mí, que no se olviden de eso”. El fujimorismo tampoco olvidará, con el cetro en la mano, que Kuczynski criticó a Keiko Fujimori y su formación por los crímenes de su padre.

Los fujimoristas tendrán también en cuenta que poseen la mayoría y que es Kuczynski el que necesita su apoyo, no ellos. En el Congreso, las sumas del presidente no dan para obtener un apoyo certero. El movimiento liderado por la excandidata presidencial Verónika Mendoza, Frente Amplio, tiene 20 escaños. Le sigue el PPK con 18. Los restantes 19 escaños se reparten entre los movimientos Partido Aprista, Acción Popular y Alianza para el Progreso, que se han mostrado proclives a pactar con Kuczynski.

Pero Mendoza, en cambio, dijo que la agenda de su partido será propia y que no tendrá ningún cargo en el nuevo gobierno a pesar de que el voto de sus electores —de izquierda, en la otra costa del PPK— fue esencial para la victoria de Kuczynski. En entrevista con El Espectador, Mendoza dijo: “No hubo ningún acuerdo, ningún pacto de ninguna naturaleza con el señor Kuczynski, por las contradicciones programáticas que tenemos y por eso tampoco vamos a tener ningún nivel de participación en su gobierno. Vamos a ejercer una oposición democrática, propositiva, vigilante y fiscalizadora desde el Parlamento y desde las calles”.

Si hace un gran esfuerzo político, Kuczynski conseguirá, a lo sumo, 37 escaños. Si de algún modo adiciona el apoyo del Frente Amplio tendría 57, sólo en el mejor de los casos. Aun así, no alcanzaría a rasgarle ninguna decisión a los fujimoristas, que de hecho necesitarían sólo 14 aliados más, de cualquier otro partido, para conseguir la mayoría calificada, que les permite cambiar la Constitución y elegir a los magistrados del Tribunal Constitucional. Nada menor.

De modo que el fujimorismo está en la libertad de tomar decisiones legislativas sin la menor competencia. Keiko Fujimori dijo hoy que su partido aprobará las promesas de campaña y que se concentrará en su programa colectivo. De algún modo, Fujimori ganó. Y pudo haber ganado más que Kuczynski (lea aquí sobre el poder del fujimorismo en la política peruana). Keiko está segura de su apoyo en el Congreso (su hermano, Kenji, fue el congresista más votado en las últimas elecciones), mientras que Kuczynski se reúne con las bancadas menores para construir su equipo de ministros. En el Congreso estará su pelea si quiere preservar el incremento del PIB, impulsado por la minería, y que este año será de cerca del 4%.