Una película de terror para México

A menos de dos semanas de que Donald Trump se posesione como presidente de EE. UU., los mexicanos viven una crisis que se agrava y Peña Nieto pasa sus peores momentos.

Miles de personas marchan en Puebla para protestar por el aumento del 20% en el precio de la gasolina. AFP

La advertencia la hizo el gobernador del Banco de México, Agustín Cartens, el pasado 20 de diciembre. Ante varios ejecutivos, dijo que la llegada de Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos podía ser una cinta “de terror para México”. “Fuimos al cine y vimos los cortos. Pero a partir del 20 de enero va a correr la película”, sostuvo premonitorio.

Pero quién lo diría: ese país no tuvo que esperar hasta el 20 de enero. La crisis ya es una realidad. Y no solo por culpa de la inminente llegada de Trump a la Casa Blanca. Aunque el republicano ha tenido algo que ver, el protagonista de la crisis ha sido, en realidad, el presidente Enrique Peña Nieto y su decisión de subirle un 20 % al precio de la gasolina.

El “gasolinazo” ha generado protestas por todo el país y Peña Nieto no ha hecho nada mejor que justificar el alza, asegurando que, de no haber tomado esa decisión, varios programas sociales se verían perjudicados. Y, ante las protestas, ha anunciado un acuerdo con el sector empresarial y algunas centrales obreras para evitar que el alza afecte la canasta familiar.

Pero los mexicanos ya no le creen tras cuatro años de escándalos y denuncias de corrupción. Su popularidad no llega ni al 30%. Y el descontento ha llevado, incluso, a ataques informáticos: el pasado 7 de enero un pirata informático intervino la página de Google Maps y le cambió el nombre a la residencia presidencial. Le puso: Residencia Oficial de la Corrupción.

Y lo que es peor: Peña Nieto, como se dice coloquialmente, no se ayuda. El pasado 31 de agosto, se reunió con el entonces candidato a la Presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump. Fue algo ridículo, por no decir otra cosa, y a Peña Nieto le llovieron las críticas. El artífice del encuentro, el entonces secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, renunció.

Pero, inesperadamente, Peña Nieto lo trajo de vuelta. Y –ni más, ni menos– que para el cargo de secretario de Relaciones Exteriores. Mejor dicho: quien va a tener que lidiar con el gobierno de Donald Trump.

En entrevista con Televisa, Videgaray se mostró vacilante. Defendió la visita de Trump a México pero, a su vez, dijo que “no hay manera” de que México pague por el muro que el nuevo presidente de los Estados Unidos pretende construir en la frontera entre ambos países.

“En la relación entre dos países vecinos hay muchos temas que se pueden negociar, platicar, incluyendo toda la relación comercial. Pero hay temas que van en contra de la dignidad de un pueblo, que atentan de manera flagrante contra la soberanía nacional, y en esos temas no vamos a transigir. Y este es uno de ellos”, sostuvo el canciller.

Y mientras tanto Trump no ha hecho otra cosa que espantarle clientes a México. Primero amenazó a General Motors con mayores aranceles si no trasladaba parte de su producción de México a Estados Unidos. GM no le hizo caso. Quien sí lo hizo fue Ford, que renunció a sus planes de construir una nueva planta automotriz en México, tras un trino del presidente electo de los Estados Unidos.

No se trata de una amenaza menor: México es el cuarto mayor exportador de vehículos ligeros del mundo y el séptimo mayor fabricante. Las exportaciones de carros hechos en México han crecido un 25,7 % y el 77 % de los automóviles que se ensamblan allí se venden en Estados Unidos.

Y entonces llegó Trump. Desde su elección como presidente, el peso mexicano se ha devaluado a niveles históricos, hasta llegar a 21 pesos mexicanos por dólar. Y el gobierno de Donald Trump ni siquiera ha empezado.

A Peña Nieto le quedan casi dos años de gobierno (si es que acaba). De ser el hombre que llevó al PRI de nuevo al poder, va a convertirse, seguramente, en el protagonista de una debacle priísta. Sus errores puede que lleven Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia. El dirigente de izquierda aventaja en las encuestas a la exprimera dama Margarita Zavala y al secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong. Pero habrá que esperar a que Peña Nieto termine de escribir su propia película de terror.