La barbarie por unas vacas

El cinismo de los paramilitares fue tal que dos de sus tantas masacres (la de Macayepo, Bolívar, y la de Pueblo Bello, Antioquia) fueron perpetradas con la supuesta excusa de vengar el robo de unas vacas. Un argumento casi tan abyecto como la misma matanza.

Hay dos masacres que ejemplifican perfectamente el nivel de cinismo al que llegaron los paramilitares porque fueron justificadas con una excusa tan abyecta como la de vengar el robo de unas vacas. Se trata de las masacres de Macayepo (Bolívar), perpetrada en octubre de 2000, y Pueblo Bello (Antioquia), cometida, precisamente, hace 25 años, el 14 de enero de 1990.

La primera fue perpetrada por hombres bajo el mando de Rodrigo Mercado Peluffo, alias Cadena, con la excusa de recuperar unas vacas del ganadero Joaquín García, cuyo paradero se desconoce. Al parecer fue desaparecido y asesinado. Por esta matanza, la Corte Suprema de Justicia condenó, en febrero de 2010, al exsenador Álvaro García Romero como determinador y facilitador de la incursión paramilitar en la que murieron 15 labriegos.

Para condenarlo, el alto tribunal tuvo en cuenta, entre otras, una conversación telefónica entre el excongresista y el empresario, revelada por la revista Semana. En ella, Joaquín García le solicitó al exparlamentario que lo ayudara con el entonces gobernador de Sucre, Eric Morris Taboada, ya condenado por sus nexos con los 'paras', para mover a los uniformados apostados en inmediaciones de Macayepo y permitir la entrada de los hombres de Cadena.

E, incluso, hizo referencia a la posibilidad de cambiar "al man de verde" por uno "que se haga el loco", al parecer, en referencia al entonces comandante de la Policía de Sucre y hoy comandante de la Policía, el general Rodolfo Palomino. El mismo García le confesó a Semana que el hacendado le pidió ayuda para recuperar su ganado. "Los ganaderos ya están cansados de darle plata a la guerrilla e incluso tres meses antes de Macayepo los subversivos dinamitaron fincas de la zona", dijo el hoy condenado.

La Corte Suprema concluyó que García, "como miembro de la organización armada ilegal que ayudó a conformar y financió, conoció de la incursión paramilitar hacia Macayepo días antes que ésta se llevase a cabo y, de manera consciente y voluntaria advirtió y aceptó sus consecuencias, denotando una mayor intensidad del dolo".

Lo ocurrido en Macayepo tiene un antecedente igual de lúgubre: la masacre de Pueblo Bello (Antioquia), ordenada por el ya muerto jefe paramilitar Fidel Castaño como retaliación al robo de 43 reses por parte de las Farc. El 14 de enero de 1990, con la orden de asesinar una persona por cada res hurtada, 60 paramilitares ingresaron a Pueblo Bello entre las 8 y las 9 de la noche de ese aciago día.

A los secuestrados se los llevaron primero a la finca Santa Mónica, donde fueron recibidos por Castaño en persona, y luego a Las Tangas, donde a algunos "les cortaron las venas, las orejas, los órganos genitales o les chuzaron los ojos", de acuerdo con testimonios recogidos por la justicia.

De acuerdo con los familiares de los 43 asesinados, 36 de los cuales siguen desaparecidos, cuando le preguntaron "de forma valerosa al entonces capitán del Ejército, Fabio Enrique Rincón Pulido, por el paradero de los 43 campesinos de Pueblo Bello que fueron raptados por más de 60 paramilitares conocidos como 'Los Tangueros'. En nombre de la fuerza pública acantonada en San Pedro de Urabá, él respondió: 'en Pueblo Bello cambiaron vacas por gente', haciendo referencia a un robo de 43 reses realizado por la guerrilla en diciembre de 1989 a paramilitares de la finca Las Tangas, en Córdoba", en referencia al predio que durante años fue el santuario de los paramilitares.

Colombia fue condenado en 2006 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por no haber protegido a los campesinos, puntualmente, por "haber incumplido sus obligaciones de garantizar los derechos a la libertad personal, integridad personal y vida de esas personas, como consecuencia de las faltas del Estado a sus deberes de prevención, protección e investigación, así como por las violaciones a los derechos de acceso a la justicia, protección judicial y garantías judiciales cometidas en su perjuicio".

El Estado ya pidió disculpas y la Unidad de Víctimas avanza en un proceso de reparación colectiva con la comunidad; no obstante, no ha cumplido con todas las medidas ordenas. Hoy, los familiares conmemoraron esos 25 años de luto con varios eventos en Pueblo Bello que contaron, entre otras, con la presencia del secretario de Gobierno de Antioquia, Santiago Londoño Uribe, quien aseguró que si bien esta es una fecha dolorosa para Pueblo Bello, "también se debe hacer un reconocimiento a la fortaleza y tenacidad de esta comunidad, que ha luchado por salir adelante y no ha desfallecido en la búsqueda de la verdad. Y sostuvo que las diferentes entidades del Estado tienen el deber moral y ético de reforzar su labor para dar respuesta a las familias que llevan 25 años esperando por sus hijos, hermanos y padres", quienes fueron arrebatados de su familia con la excusa abyecta de cambiarlos por vacas.
 

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