La cacería contra “Otoniel” y su clan

En su camino en busca de Dairo Antonio Úsuga, las autoridades han detenido a más de 100 integrantes de la organización, 72 de ellos en los últimos dos días.

Las capturas se realizaron en Antioquia, Chocó, Valle del Cauca, Córdoba y Atlántico. /Colprensa

La operación contra el clan Úsuga decretada por la Policía hace un par de meses en el Urabá resultó la noche del martes en 72 nuevas capturas. Fiscales de Barranquilla, Montería, Riosucio y el Urabá antioqueño emitieron 100 órdenes de captura contra miembros de esa organización. Entre los presuntos integrantes que cayeron en la redada se encuentran un contratista de la Alcaldía de Riosucio (Chocó) y un asistente de la Fiscalía del mismo municipio, que según los autoridades se encargaba de filtrar información sobre procesos contra integrantes del clan. Asimismo, fue detenida una mujer que al parecer ejercía como proxeneta consiguiendo menores de edad que eran explotadas sexualmente por los jefes de la banda.

El 24 de febrero pasado se anunció en las instalaciones de la Policía en Necoclí (Antioquia) el comienzo del operativo interinstitucional más grande contra bandas criminales: Agamenón. La Policía Nacional ordenó triplicar su pie de fuerza en la región del Urabá antioqueño y chocoano con el fin único de desarticular la estructura criminal más poderosa y que más trafica droga hacia el exterior desde Colombia, el clan Úsuga. No regresar hasta generar una acción contundente contra los Úsuga fue la orden dada por el general Rodolfo Palomino. “Nuestra presencia en esta intervención tiene como propósito fundamental conducir a la captura de alias Otoniel, por quien ofrecemos $1.500 millones por información que conduzca a su detención”.

En la redada de los últimos dos días fueron detenidas 72 personas. Alias Rafa, Paula, Negro, Tito, Mandungo y Napoleón cayeron en municipios del Urabá antioqueño y Córdoba. La facción del clan coordinada por estas personas se concentraba principalmente en el microtráfico, la extorsión y el sicariato. Tiago, Tocayo, Orlando, Gustavo y La Secretaria fueron atrapados en Chocó. Estos cumplían funciones relacionadas con exportación de droga y extorsión al sector minero. También Eleuterio Murillo, contratista de la Alcaldía de Riosucio, y Yarlington Gómez funcionario de la Fiscalía, fueron detenidos en este municipio del Chocó. En Buenaventura (Valle del Cauca) fueron cuatro los capturados, mientras que en Atlántico el número llegó a 20. Estos últimos tenían la misión de encontrar espacios estratégicos en los puertos para sacar cocaína, además de extorsionar a comerciantes. Entre los procesados hay siete personas que estando privadas de la libertad seguían delinquiendo desde diferentes cárceles del país.

Gran parte de la información recaudada desde el comienzo de Agamenón se ha conseguido a través de la interceptación de llamadas. Dos de los hombres detenidos el martes habían sostenido esta conversación el 18 de abril cuando uno de ellos se enteró de la captura de siete miembros de su banda.

—¿Viste las noticias?

—No, ¿qué pasó?

—Qué va a pasar, que el presidente se pone en unas cosas.

—¿Cómo así, ahora qué dijo?

—Que va a coger a todos los bandidos.

—Ah, bueno, que nos busque.

—Pues ya lleva siete.

Asimismo, otra de las interceptaciones permitió la identificación de Briseida Machado, alias Paola, quien se encargaba al parecer de conseguir menores de edad para ser explotadas sexualmente por los jefes de la organización. Roberto Vargas, alias Gavilán, el segundo al mando del clan, es famoso por su gusto por las niñas, de hecho a eso le debe su alias. Otoniel, aunque es más cauto y trata de cuidarse de recibir visitas, también suele pedir que le lleven niñas. En el clan, no solo Paola se desempeña como proxeneta, los hombres tienen otros contactos en Urabá y Medellín que les ayudan a identificar, convencer y llevar las niñas hasta los lugares donde ellos están. A los proxenetas les pagan entre $700.000 y $1 millón por sus servicios. Las autoridades explicaron que en varias oportunidades han logrado hablar con las menores que los visitan y, según dicen, los hombres les pagan bien y por eso lo hacen. Los investigadores que llevan años tras la pista del clan Úsuga, saben que a Gavilán le llevan 6 o 7 niñas por semana. En la llamada que se interceptó, Paola menciona que no pudo conseguir todas las menores que le pidieron, por lo que ofrece también a su hermana. Esto se escucha en otro audio:

—No, parce, esa hp pelaíta no quiere porque es de amanecida.

—Mmm.

—¿Entonces llevo la que sea normal o le digo a la pelaíta que la traigo en la madrugada? Está bien bonitica la hp esa. Que ella iría si va la otra que yo llevé con la zarquita.

—¿Y cuántas tenés ahí?

—Pues voy a llevar tres que no sean cero kilómetros entonces.

—¿Tenés dos listas? ¿Pero están bonitas?

—Sí, están bonitas. Porque yo iba a llevar a mi hermanita, pero no.

—¿Por qué no?

—Porque vos me dijiste que no.

—Pero si no están las cero kilómetros.

—¿Y con quién, con su papá?

—Claro, con mi papá. Pero le tiene que decir que venga dispuesta a todo.

—Dígale a él que yo le llevo la pelada, pero que tiene que ser con él y no con otro atarván.

—Claro es que es con él. Pero hágale rápido, pues.

La legalización de las capturas y la judicialización de 65 de los 72 detenidos se llevarán a cabo en Medellín, Montería y Barranquilla. Se les imputarán cargos por narcotráfico, porte ilegal de armas, concierto para delinquir, proxenetismo, homicidio y extorsión. A pesar de ser este uno de los golpes más duros contra la organización, la toma sostenida no ha logrado la captura de ninguna de las cinco cabezas del clan, cuyo estado mayor está conformado por alias Otoniel, Gavilán, Nicolás, el Indio y Guagua. Ellos representan los ingresos más altos por tráfico de drogas dentro de esta estructura.

 

 

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