Cititex, la nueva clave en los sobornos de Odebrecht

Se investiga si la empresa, implicada en una red de contrabando, fue el vehículo que utilizó el exsenador Otto Bula para ingresar los dineros que le pagó la firma brasileña al país.

Joaquín Bruges y el exsenador Otto Bula. / Archivo

La Fiscalía busca establecer si una empresa colombiana implicada en una gran investigación de contrabando de textiles sirvió para triangular el pago de sobornos a funcionarios y lobistas en Colombia por el escándalo Odebrecht. Esa es una de las principales aristas de la Fiscalía hoy para entender cómo los sobornos que se habrían pagado a través de transacciones en el exterior ingresaron al país. El Espectador, luego de conocer los nombres de las dos empresas en Asia a las que la constructora brasileña supuestamente les giró los dineros del excongresista Otto Bula, encontró que una de éstas tenía nexos con una sociedad en el país que ya había sido investigada por la Fiscalía: la Comercializadora Internacional Cititex, que llegó a ser la segunda más grande de Colombia.

¿Fue a través del contrabando de textiles que Odebrecht logró camuflar sus pagos ilegales a Bula? Caracol Radio reveló los testimonios de dos importantes ejecutivos de Odebrecht en Colombia, Yezid Arocha (director jurídico) y Eleuberto Martorelli (director general), quienes declararon que cuentas de las empresas TexFab International Hk Ltd. y CT Asia Hk Ltd fueron los destinos de US$3,5 millones supuestamente para Bula. Esos dineros, según la Fiscalía, sirvieron para “engrasar” a todos los implicados que ayudaron a que Odebrecht recibiera en marzo de 2014 la adición de $670.000 millones al contrato de la Ruta del Sol.

Lo que se investiga es cómo entró esa plata al país. La Fiscalía le confirmó a El Espectador que en este momento los ojos están puestos en la empresa Cititex, pues se encontró que era cliente de TexFab International Hk Ltd. La empresa china, ubicada en el centro internacional financiero de la ciudad de Shaoxing, en la provincia de Zhejiang, al oriente del país y a unas tres horas de Shanghái, exportaba telas que eran compradas por Cititex en Colombia. Para esta investigación, Cititex resulta ser una vieja conocida de la Fiscalía, pues entre 2013 y 2015 fue la protagonista del más grande escándalo de contrabando textil a nivel nacional.

Por esa época, la Fiscalía desmanteló la red y arrestó a 23 personas implicadas en el desfalco al erario al realizar exportaciones ficticias, tramitar devoluciones ilegales del IVA, lavar activos, evadir impuestos y entrar mercancía con precios muy bajos y con los que era imposible competir. Entre los capturados estaban Carlos Alberto Euse Velásquez, representante legal de Cititex, y Joaquín Bruges, el denominado rey del contrabando textil y dueño de la empresa. Ambos fueron condenados, el primero a 15 años de prisión y el segundo a 12 años.

Bruges en 2015 se entregó a las autoridades, aceptó los seis delitos que la Fiscalía le imputó y se comprometió a colaborar con la justicia. ¿La Fiscalía hará uso de ese acuerdo de colaboración para conocer las movidas de Cititex en el caso Odebrecht? Por el momento el organismo investigativo no ha confirmado si Joaquín Bruges o Carlos Alberto Euse fueron citados para explicar si tuvieron alguna relación con el excongresista Bula. Sobre la otra empresa asiática radicada en Hong Kong, CT Asia Hk Ltd., se conoce que tiene vínculos con Colombia para la exportación de piezas de teléfonos celulares.

Otras líneas de investigación

La vinculación de nuevos protagonistas del escándalo que serían capturados en lo que resta de la semana, las indagaciones de otros contratos en los que participó la gigante brasileña –como la del Acueducto de Bogotá– y el rastreo de los bienes de quienes recibieron sobornos son otras de las pesquisas que avanzan en los despachos de la Fiscalía. Por ejemplo, uno de los contratos que se investiga es el que se ganó la Constructora Norberto Odebrecht en 2009 en una licitación del Acueducto de Bogotá.

Durante la licitación de ese contrato, que tenía un valor de $243.000 millones, se hicieron una serie de denuncias ante el entonces zar anticorrupción Óscar Ortiz por parte de una firma francesa que participaba en el concurso licitatorio. Según los franceses, los intermediarios del ya conocido carrusel de la contratación le advirtieron que debían pagar una coima del 8,75 % del valor del contrato para ganárselo. Ellos se negaron y finalmente Odebrecht fue seleccionada para construir el túnel que conduciría las aguas del río Tunjuelito a la planta de tratamiento de Canoas.

Ese contrato tuvo miles de problemas, al punto que Odebrecht terminó ganando una demanda que interpuso contra el Estado y la obra jamás se terminó. Según Ortiz, en ese momento él solicitó al entonces gerente del Acueducto de Bogotá, Jorge Enrique Pizano –quien hoy trabaja en la concesión de la Ruta del Sol–, que se suspendiera el proceso de licitación, pues a pesar de que no había pruebas concretas de las presiones que supuestamente se ejercían sobre los concursantes, sí se estaba direccionando el concurso para beneficiar a uno de ellos específicamente. La Fiscalía ya puso el ojo en ese contrato y, según reveló La W, ya se hizo una diligencia de inspección.

Otra arista de este expediente es que se investiga si Odebrecht pagó para que le otorgaran 23 permisos temporales para la extracción de minerales durante la construcción de la vía Ruta del Sol. Se va a indagar si tales procedimientos ante la Agencia Nacional de Minería estuvieron sujetos a la ley. Asimismo, se está rastreando, con colaboración de autoridades norteamericanas, el paradero de las propiedades de los implicados en el escándalo de corrupción. El objetivo es acelerar los procesos de extinción de dominio, pues se estima que la plata de los sobornos terminó invertida en varios bienes y sociedades.