Poca información y gran incertidumbre por situación de Juliana López en China

La familia de la futbolista y modelo no quiere apegarse a ninguna hipótesis, no quieren pensar en cómo llegó la droga a su equipaje. Lo único que esperan es poder comunicarse con ella, saber de su voz que fue lo que pasó y ayudarle a regresar lo más pronto posible.

Instagram Juliana López

Un viaje del que sabían los amigos, familiares y si acaso conocidos de Juliana López, se convirtió en el protagonista de la agenda noticiosa colombiana. Todos se preguntan si es posible que la joven de 22 años, reconocida en la farándula paisa y con un futuro prometedor, tomó la decisión a conciencia o fue engañada para embarcarse en un avión rumbo a China y llevar consigo cocaína a uno de los países cuya legislación contra el tráfico de drogas es una de las más estrictas del mundo.

En junio de 2013 había hecho un viaje similar. Juliana fue a China y trajo mercancía para vender. Esta vez el plan era el mismo. Su mamá supo de ella en la última escala que hizo antes de ingresar al gigante asiático. Desde Francia la llamó y se reportó, le dijo que el sábado llegaría a su destino. Sin embargo, el pasado 18 de julio, Nubia Sarrazola no recibió ninguna llamada o mensaje de su hija. El domingo pidió ayuda a la Cancillería colombiana para ubicar a Juliana, y el 21 de julio le dieron la noticia: su hija había sido detenida cuando llegó a la ciudad de Guangzhou por, presuntamente, llevar dentro de su equipaje un computador portátil con droga en su interior.

Por ahora son pocos los detalles que han recibido de la situación de Juliana. La cónsul Juliana Ortega es quien ha encabezado la misión de conseguir datos de la situación jurídica de la joven detenida, establecer alguna comunicación con ella y, de la misma forma, lograr que su familia pueda saber algo, más allá de lo poco que las autoridades chinas han confirmado. Pues, como lo explica su tío político David Muñoz, ni siquiera saben qué tipo de droga le encontraron, ni cuánta cantidad, ni se ha confirmado la pertenencia de ese equipaje, tampoco de quién es el computador, pues el suyo está en su casa. Lo único cierto es que fue detenida en Guangzhou, Cantón, como es traducido el nombre de la ciudad al español. Cantón tiene un aeropuerto internacional por el que muchos viajeros ingresan al país y cuyo destino es la gran Hong Kong, ubicada a menos de 200 kilómetros. Estas urbes se comunican mediante trenes, buses y servicio de ferry.

Juliana hace parte de un equipo de fútbol femenino que nació en Medellín hace cinco años, Las Divas del Fútbol. Sus integrantes son modelos, por lo que además de practicar el deporte, lo utilizan como una plataforma para modelar y con ello recoger fondos para centros de beneficencia. Alejandro Duque, uno de los creadores del equipo y quien se encarga de los eventos, conoce a Juliana desde hace cuatro años cuando ingresó a la escuela de formación. Ahora ella hace parte del equipo de exhibición, que es el de mayores y que lidera las actividades del grupo. Además, está terminando su pregrado en contaduría pública en la Universidad San Buenaventura de Bello y está en varios grupos juveniles vinculados a parroquias.

David Muñoz, el esposo de la tía materna Olga Sarrazola, dice que Nubia, su cuñada y la mamá de Juliana, está muy afectada por lo que está pasando y que en el momento, a pesar de que agradece el apoyo de todos los medios de comunicación, está concentrada en conseguir el apoyo suficiente para viajar hacia China, conseguir un abogado y procurar justicia en el proceso que se adelanta contra su hija.

Según datos de la Cancillería, en China hay en este momento 138 colombianos detenidos, de ellos el 90% por delitos relacionados con tráfico de drogas. En ese país el narcotráfico tiene penas tan estrictas que pueden llegar a la cadena perpetua o a la pena de muerte. Actualmente, 11 colombianos han sido condenados a penas de cadena perpetua y 12 a pena de muerte; sin embargo, por gestión del Ministerio de Relaciones Exteriores, a nueve de ellos les suspendieron la pena durante dos años para permitir que su defensa prepare argumentos que logren disuadir a los jueces de continuar con la fatal sentencia.

Juliana es hoy una de esos 138 conciudadanos presos en China y por los que el gobierno colombiano intercede procurando conseguir su repatriación o por lo menos el cambio de la pena capital. La canciller María Ángela Holguín ha manifestado que desde su oficina se le han enviado cuatro o cinco notas en los últimos tres años a la Cancillería china para que estudie la posibilidad de modificar la pena de muerte por otra condena, o que considere la posibilidad de un acuerdo de repatriación. No obstante, no se ha obtenido ninguna respuesta desde el gobierno chino.