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hace 2 horas

En 30 años, agua en laguna de Fúquene descendió un metro

El exceso de extracciones de agua para regadío es una de las razones, advierte un experto de la Universidad Nacional.

Ubicada entre Ubaté y Chiquinquirá, a 80 km de Bogotá, la laguna Fúquene y el ecosistema que engloba albergaban en 1940 más de 80 especies de animales como zorros andinos, runchos, patos y peces, entre otros. Sin embargo, debido al deterioro ambiental esta diversidad se ha reducido en más de un 40 % en los últimos 60 años. Dentro de las razones que propiciaron este descenso se encuentran el exceso de extracciones de agua para regadío y las 6.700 toneladas de sedimentos que se depositan cada año.

Hoy solo quedan 24 especies de aves, 10 de mamíferos, 4 de reptiles, 4 de peces, 1 de crustáceos, 1 de arácnidos y 14 clases de insectos.

Así lo dio a conocer Gustavo Adolfo Garzón, estudiante de Biología de la Universidad Nacional, tras analizar la situación de este ecosistema, que ha perdido también 25 km2 de agua en los últimos años.

Garzón, quien desarrolló este trabajo con otros compañeros del pregrado, comentó que la población asentada en el área de influencia de la laguna es de 207.000 habitantes, aproximadamente, localizados en 17 municipios, de los cuales 14 cubren la totalidad de áreas urbanas y rurales, y los tres restantes (Villapinzón, Suesca y Ráquira), solo áreas rurales.

Ubaté y Chiquinquirá son los más grandes en población, con 32.781 y 54.949 habitantes respectivamente. Solo cuatro municipios cuentan con plantas de tratamiento: Ubaté, Lenguazaque, San Miguel de Sema y Saboyá, mientras que los once municipios restantes descargan sus aguas directamente a los ríos sin ningún tratamiento.

No obstante, las plantas existentes no tratan la totalidad de las aguas residuales correspondientes al caudal de diseño y presentan bajas eficiencias de remoción, debido al aporte de aguas sin pretratamiento vertidas por la industria láctea.

Existen 50 fábricas de lácteos ubicadas principalmente en los municipios de Ubaté, Chiquinquirá y Simijaca, de las cuales 41 descargan sus residuos en el alcantarillado y las nueve restantes, directamente en los ríos. Adicionalmente, solo ocho fábricas cuentan con un sistema de pretratamiento.

El mayor uso del líquido en la cuenca es la irrigación, que cubre una superficie de 26.500 hectáreas, correspondientes a la parte plana del valle Ubaté-Suárez, con uso intensivo en ganadería.

Los resultados del trabajo de Gustavo Adolfo Garzón y su grupo fueron presentado al profesor Sergi Sabater, investigador de la Universidad de Girona (España), quien aprovechó su visita a la U.N. para ofrecer una conferencia sobre el cambio global y su influencia en los sistemas fluviales.

“Por cambio global no solo se entiende lo que es cambio climático, sino también los cambios en el suelo, producidos por la minería o la industria, que de alguna manera repercuten en perjuicio para cuerpos de agua”, explicó Sabater.

Agregó que cuando se tienen problemas en un río o humedal, es un problema local, pero la perspectiva tiene que ser global, porque el planeta es único y lo que pasa en un lugar afecta a otros.