Bahía Portete, regalo de Navidad

Ubicado entre el Cabo de la Vela y Punta Gallinas, el Parque Nacional número 59 abarca 14 mil hectáreas en las que se refugian y reproducen tortugas marinas, cocodrilos y aves acuáticas.

El Parque Bahía Portete cubre una superficie de 125 km2 y alcanza 13 km de diámetro. La comunidad wayuu lo llamó Kaurrele (perla del Mar Caribe). EFE

“La biodiversidad es a Colombia lo que el petróleo es para los árabes, por eso nuestra prioridad es su conservación. Cada vez que hacemos una nueva declaratoria de Parque Nacional Natural, sabemos que es la mejor forma de conservar nuestra riqueza natural”. Con estas palabras, el presidente Juan Manuel Santos declaró este sábado a Bahía Portete como Parque Nacional Natural.

Se trata del área protegida número 59. Está ubicada en la parte norte del departamento de La Guajira, entre el cabo de la Vela y Punta Gallinas. Cubre una superficie de 125 km2, alcanza 13 km de diámetro y se comunica con el mar abierto por una boca de dos kilómetros de ancho.

Su riqueza natural salta a la vista: manglares, corales, aves, langostas, camarones, gran variedad de moluscos, almejas, caracoles, ostras, peces como el mero, róbalo, pargo, lisa, lebranche, sierra, sardina, reptiles, tortugas, erizos, armadillos, murciélagos, zorros.

Son paisajes paradisíacos que esconden una historia dolorosa. En el siglo XVI los españoles conocían esta entrada del mar como El Portichuelo y por ahí traficaban irregularmente esclavos negros. Hace una década, el 18 de abril de 2004, aproximadamente 40 paramilitares entraron a este mismo lugar y con lista en mano torturaron y asesinaron a seis personas, cuatro de ellas mujeres, profanaron el cementerio, saquearon y quemaron varias casas. Más de 600 indígenas wayuu prefirieron huir y refugiarse en Venezuela.

Como lo señaló el antropólogo Weildler Guerra en este diario, “Portete sigue siendo un escenario complejo pues cerca del área protegida se realizan actualmente actividades portuarias para la salida del carbón colombiano y las propias del comercio de la Zona de Régimen Especial Aduanero”.

El antropólogo guajiro cree que aún están vivas las secuelas de la masacre de 2004. Entre las familias indígenas afectadas quedaron antagonismos, disputas territoriales que sólo podrán aliviarse si se cumplen las expectativas de compensación por parte del Estado y su reconocimiento como víctimas e interlocutores ante las instituciones.

Bahía Portete es sin duda un paso en ese camino de reconciliación. La declaratoria del sábado no resolverá por si misma estas tensiones, como no ha ocurrido en muchos otros de los parques nacionales, pero traerá un alivio a las comunidades que viven alrededor.

“La creación de esta nueva área respeta los usos ancestrales y prácticas tradicionales de las comunidades wayuu, que hacen uso regular y permanente de la Bahía de Portete, bajo los criterios de sostenibilidad y responsabilidad”, preciso Julia Miranda Londoño, directora de Parques Nacionales.

El proceso de declaratoria del Parque Bahía Portete como área protegida del Sistema de Parques Nacionales contó desde 2012 con una etapa de consulta previa para cada una de las comunidades indígenas wayuu que están a su alrededor.

Estas comunidades indígenas pertenecen al resguardo de la Media y Alta Guajira Wayuu. Del trabajo conjunto entre el Gobierno Nacional y estas comunidades dependerá que esta área protegida se convierta en un verdadero santuario natural y un oasis de paz.

Bahía Portete es principalmente un área marina. Colombia, a pesar de contar con un territorio marino casi tan extenso como su territorio continental, ha protegido pocas veces sus aguas. Como lo recordó Julia Miranda, con esta declaratoria el país cumple con compromisos adquiridos en el marco del Convenio de Diversidad Biológica, que prevé conservar para 2020 al menos el 17% de las zonas terrestres y el 12% de las zonas marinas y costeras.

Bahía Portete alberga ecosistemas muy importantes, como fondos sedimentarios, praderas de pastos marinos, formaciones coralinas, manglares, playas y litoral rocoso. Es la casa de cientos de especies de las que depende la seguridad alimentaria de cientos de familias de la Costa Atlántica colombiana.

Al sumar el territorio del Parque número 59, el Sistema de Parques Nacionales Naturales aumenta la superficie de áreas protegidas a 14’268.223 hectáreas, de las cuales 1’393.830 corresponden a zona marina costera (1,4% del país), y 12’874.393 son territorio continental (11,2% del país).