El Encuentro por el Agua se realizó el 15 de noviembre en Bogotá

Los retos ambientales del próximo presidente del país

El evento, en el hotel JW Marriott, reunió a los precandidatos para 2018. Sus ideas sobre la gobernanza hídrica, el ordenamiento del suelo y la deforestación son decisivas para saber con qué contaremos en el próximo gobierno.

El Encuentro por el Agua 2017 fue organizado por Isagén, con apoyo de WWF y El Espectador hace 15 días, en Bogotá. / Cortesía

“Alguno de ellos, en ocho meses, va a ser nuestro presidente y las decisiones que tomará van a estar profundamente relacionadas con nuestras vidas y nuestro medio ambiente”. Con esa afirmación, el editor Pablo Correa de El Espectador inauguró el Encuentro por el Agua 2017, que se llevó a cabo hace 15 días en Bogotá.

Un evento organizado por Isagén, con apoyo de WWF y El Espectador, donde se reunieron siete precandidatos para hablar de cómo gobernarían el recurso hídrico del país. Todo un reto si se tiene en cuenta la degradación ambiental que viven las macrocuencas del Magdalena- Cauca, del Caribe, del Orinoco, del Pacífico y del Amazonas.

Tantos impactos que, “por nombrar un ejemplo, solo entre 1985 y 2005 la tasa anual de pérdida de los ecosistemas de páramo, que proveen agua al 70 % de los colombianos, alcanzó un nivel de 17 por ciento”, sostuvo Mary Lou Higgins, directora del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

El Gobierno ha trabajado para hacerle frente a la situación. Se ha hecho un Estudio Nacional de Agua a manos de investigadores ambientales, una Política para que las regiones gestionen de manera eficiente su recurso hídrico y un Consejo Nacional pendiente de esa relación, entre actores y agua. Aunque queda mucho por hacer.

Así que el huésped de la Casa de Nariño de 2018 a 2022 y sus apuestas ambientales son decisivas. ¿Por qué? Por la “deforestación brutal que vive el país, la destrucción de los ríos y los cuerpos de agua, la contaminación hídrica. Las gentes localizadas donde no deberían estar localizadas, por eso las dramáticas inundaciones. El no cuidado de los páramos y la falta de reservorios es la grave realidad en la que estamos”, señaló el precandidato Jorge Enrique Robledo, del Polo Democrático.

El problema ambiental, para él, es ante todo un problema político y su solución, en efecto, sería cambiar de gobernantes y no elegir siempre a los mismos.

Uno de sus contendores, el ex ministro de Ambiente Frank Joseph Pearl, ve la situación desde otra mirada: la oferta. “En Colombia hay más agua donde hay menos gente y donde se desarrollan menos actividades económicas. Mi propuesta es obtener una gobernanza del agua con una visión de largo plazo, liderada por la ciudadanía y el Estado”.

Esa gobernanza, según el aspirante por firmas, incluye tanto fuentes superficiales como subterráneas, teniendo en cuenta la oferta, la demanda, la calidad y el conocimiento en ambas. Porque “parece que la oferta de aguas subterráneas es casi tres veces la de las superficiales, pero tenemos poca información sobre ello. Conocemos menos del 20 % de estas, pese a que ya hayamos identificado hasta 700.000 cuerpos de agua a nivel nacional”, concluyó.

También hace falta, en palabras del precandidato Juan Manuel Galán, que lo que está en el papel coincida con la realidad. Un ejemplo de ello es “la función ecológica de la propiedad, que les permite a los entes territoriales desde 1993 apropiarse del 1 % de los recursos para invertirlos en el cuidado del medio ambiente. Pero cuántos departamentos y cuántos municipios destinan ese recurso a la política ambiental?”.

Por eso el debate sobre el manejo del agua siempre arroja la misma duda: ¿cuál es la institución que debería encargarse de todo el tema hídrico?: el Ideam, los institutos de investigación que tiene el país o si lo mejor sería crear una agencia del agua.

Para Iván Duque, la respuesta está en aumentar el presupuesto del Sistema Nacional Ambiental (SINA) y coordinar todas sus instituciones. Su inquietud es que las regalías, que deberían aportar a la conservación y sostenibilidad de los recursos, no están distribuidas con esa misión. “¿Cómo es posible que el recurso de las regalías no entre al sector ambiental?”, se preguntó el aspirante del Centro Democrático.

Incluso criticó a las corporaciones autónomas regionales (CAR) por estar politizadas y por no ejercer sus labores, y que, en caso de que cumplieran bien con sus trabajos debían de ser recompensadas con presupuesto.

Otros candidatos como Robledo, Galán y Pearl coincidieron con él en tanto que las CAR son instituciones "clientelistas" en las que se debe eliminar la corrupción y luego, fortalecer sus recursos económicos y sus autonomías para que puedan trabajar.

A ordenar los territorios

Aunque uno de los problemas de las regiones, encarado por las CAR, tiene su origen en el orden. En cómo están definidos los territorios dentro de los mapas y en las vocaciones que se les han adjudicado a sus suelos.

“El mapa de ordenamiento del territorio alrededor del agua, que implica liberarle espacios al agua, y el mapa del riesgo climático, que también tiene que ver con el agua en nuestro país”, explicó el precandidato.

El único aprieto es que “nosotros no conocemos nuestro territorio y uno no puede ordenar lo que no conoce. Únicamente en 25 municipios tenemos escalas debidas, de 1:2000. Así que hay que invertir en recursos para tener escalas apropiadas que nos digan qué tenemos. Cuáles son los ecosistemas, los servicios que prestan y una agenda de largo plazo para las comunidades”, fue la reflexión hecha por Pearl.

Esa herramienta sería clave en el desarrollo sostenible de las regiones y en la trasformación de las comunidades. La reubicación, en palabras de Robledo, “sería coger las vacas que viven en tierras que no se inundan y ponerlas del otro lado, donde viven las comunidades sobre planicies inundables”.

Su explicación es que muchos colombianos viven donde no deben, por necesidad, por desigualdad, por hambre. “Un porcentaje inmenso de la minería informal no es otra cosa que la consecuencia de eso; hay cafeteros en el Cauca que deben barequear en épocas del año porque no pueden vivir del café”, explicó el aspirante.

Y en esa medida, según Petro, una reforma agraria compensaría a los campesinos. “Ellos retornarían a los suelos planos y fértiles de los que fueron despojados a mediados del siglo XX por la violencia y dejarían de mover la frontera agraria contra las selvas y los bosques, ampliando más las tasas de deforestación que se registran en el país”, concluyó el exalcalde de Bogotá.