Alcaldes del Catatumbo cansados de golpear puertas en la Casa de Nariño

Aunque han mandado cartas y se han reunido con representantes de ministerios, los 11 alcaldes de los municipios del Catatumbo denuncian que la región tiene problemáticas que no hacen posible la construcción de paz.

Reunión entre los alcaldes del Catatumbo y el viceministro de Educación. / Foto: Cortesía
Un día antes de que Juan Manuel Santos instalara “la legislatura para la paz”, los alcaldes de Convención, Teorama, La Esperanza, Ocaña y Río de Oro, en la región del Catatumbo, estuvieron en Bogotá para pedirle al presidente que, así como esta convulsionada zona del Norte de Santander fue escenario de la guerra, debe ser prioridad en el posconflicto.
 
Su visita a Bogotá es una respuesta a la desatención del Gobierno no solo a las necesidades de esta región del país, sino también a varias cartas que han enviado los alcaldes que hacen parte de la Asociación de municipios del Catatumbo, provincia de Ocaña y sur del Cesar.
 
En una primera misiva del 7 de junio, le pedían al presidente Santos dos cosas. Primero, que se realicen inversiones específicas en el territorio planteadas en el documento “Proyectos estratégicos 2016-2019, Posconflicto: Una oportunidad de desarrollo para el Catatumbo, provincia de Ocaña y sur del Cesar”. Lo segundo, es que el mandatario vaya a uno de los municipios de la región para reunirse con las autoridades.
 
Después de solo recibir una carta como respuesta en la que les aseguraban que el alto comisionado para las regiones atendería sus peticiones, el pasado 13 de julio enviaron otro oficio. En este, además de reiterar lo que ya pedían en la carta anterior, le recordaron a Santos otra innegable realidad: que el conflicto en el Catatumbo continúa y que, si no es con inversión social, seguirá a pesar de que se llegue a un acuerdo con las Farc.
 
El alcalde del municipio de Convención, Hermes García Quintero, el pasado martes aseguró a El Espectador que “no vemos una esperanza a que cese la violencia en nuestro territorio, mientras no se avancen con los otros actores presentes en el Catatumbo”. 
 
Los hechos hablan por sí solos. El pasado domingo fueron cinco las muertes en el municipio de Ocaña. La semana anterior fueron tres en el municipio que García dirige. Además, hubo una asonada al puesto de Policía en San Calixto que dejó a un agente herido.
 
No es solo la violencia. Las denuncias del alcalde de Convención son también por el mal estado de la malla vial en una región que supone el 50% del departamento del Norte de Santander, por la falta de agua potable “en todas las zonas rurales del Catatumbo” y por el mal estado de la salud.
 
Además, una de las mayores preocupaciones de los alcaldes de esta región es el tema de la generación de ingresos: “los cultivos de uso ilícito movían la economía, pero ya no es así. Sin embargo, son la única forma, porque por la falta de apoyo, el bajo precio de los cultivos tradicionales y la pésima infraestructura vial, la gente debe recurrir a ellos”.
 
Luego de golpear en varias ocasiones las puertas de la Casa de Nariño, el pasado martes en Bogotá solo lograron una reunieron con el viceministro de Educación, Víctor Saavedra. Ese día les dieron la primera solución concreta a sus demandas: esta cartera se comprometió a la “oficialización de la planta de profesores contratados en nuestro territorio. Esto supone aproximadamente 1000 cargos que entrarán a estas plazas”.
 
Hermes García admite que lo acordado en materia de educación es un comienzo para la construcción de paz territorial, pero asegura que no es suficiente. Aún esperan una respuesta concreta porque los problemas no son solo en educación. Reclaman medidas para frenar la violencia, la desigualdad, los problemas de infraestructura, la presencia de toda clase de grupos armados y el cultivo, producción y tráfico de estupefacientes. 
 
Por eso piden la atención, por lo menos, del alto comisionado para las regiones, sobre todo, porque la inversión que han calculado los 11 alcaldes del Catatumbo es de unos $1,6 billones.