Ante un encierro bajo de casta, Luis Bolívar triunfó con ‘Temerario’ en Manizales

Toros bien presentados de la ganandería de Juan Bernardo Caicedo, faltos de bravura y fuerza, en general. El torero colombo-panameño Luis Bolívar demostró que está en un gran momento y cortó dos orejas.

El torero Luis Bolivar vivió los momemtos más felices y angustiantes de la tarde, al cortar dos orejas a Temerario y estar a punto de recibir una cornada en el piso cuando lo arrolló el toro Aragonez. Cortesía: Plaza de Toros de Manizales - Bryan Santiago Grisales Chica.

Paseillo. En las graderías, globos con los colores de la bandera de Manizales, balnacos, verdes y rojos, en las manos de los asistentes del tendido joven, quienes día a día sorprenden y alegran con su energía.

Tarde soleada en la que se le rindió un minuto de silencio al sociólogo y periodista Alfredo Molano, profesional que impulsó la fiesta brava y defendió la tauromaquia.

Su familia, en un momento especial, recibió el reconocimiento y un detalle de la empresa taurina encargada de la organización de la Feria de Manizales.

 

Toros de Juan Bernardo Caicedo para los matadores españoles Enrique Ponce, Pablo Aguado y el colombo-panameño Luis Bolívar. 

El primer toro de la tarde, Barbado (490 kilos y de pelaje castaño requemado), le correspondió a Enrique Ponce. El español lo recibió con el capote, doblándose con él y llevando la embestida del toro muy templada.

Verónicas suaves, bajando las manos en el centro del ruedo. Remató con una media. 

Barbado recibió una buena vara. El torero quitó por chicuelinas y una rebolera lenta, barriendo la arena de la plaza. 

Buen tercio de banderillas de 'El Jocho' y 'El Pino', subalternos de la cuadra de Ponce.

Brindó el valenciano en el centro del ruedo, acompañado por las palmas de 13.500 personas en los tendidos. Barbado demostró falta de fuerza en el inicio de la faena.

Lo midió Ponce, y a media altura templó cuatro derechazos, consintiendo las embestidas nobles del toro. Nueva tanda por el piton derecho, tres pases y forzado de pecho con la mano izquierda.

Dejó la muleta en esa mano: molinete, muletazo por alto y se la pasó a la izquierda; otro molinete, natural ayudado, cambiando la muleta de una mano a otra con mucha naturalidad. 

Las embestidas de Barbado no terminaron de romper en el capote, porque le faltó recorrido y energía, características del toro bravo. Tomó la muleta con la derecha y lo forzó a dar dos circulares en tres tiempos. 

Dobló su rodilla izquierda y estiró su pierna derecha hacia atrás, para ejecutar en redondo tres poncinas. Desplante torero y tomó la espada para entrar a matar, dejando un tercio de espada, tendida al lado derecho. Descabelló en el segundo intento. Palmas y saludo desde el tercio.

Recogió Luis Bolívar.a Temerario, toro negro de 500 kilos, con una tanda de capa muy variada, con veronicas, tafallera y rebolera. Embestidas de calidad del animal.

Quite de Bolívar con el capote: cuatro tafalleras, una gaonera y rebolera, coreadas con olés desde los tendidos.

Brindó Bolívar al público. Pases por alto y dos cambiados por la espalda, ante embestidas en las que el toro se vencía por el pitón derecho, a punto de llevarse por delante el cuerpo del torero.

Noble el toro, al que le faltó humillar y repetir sus embestidas para una faena de mayor emoción.

Bolívar , muy templado y correcto, encontró la distancia ideal para llevar muy toreado a Temerario, astado de alta calidad por el pitón derecho.

Toro y torero crecieron con la lidia. Pase de las flores -muy bien ubicado el torero ante la cara del toro-, dejando respirar al animal y guiando las acometidas con mucho arte, el mismo de la banda musical que reconoció con pasodobles la faena. Bolivar toreó en redondo y cuajó una actuación extensa.

El animal no tenía la misma calidad por el pitón izquierdo. Naturales poco profundos por las condiciones del toro. Entendiendo esto, Bolivar tomó la muleta con la mano derecha y dio dos circulares invertidos. Cerró con manoletinas y un muletazo alargado. 

Entró a matar en corto. Estocada hasta la empuñadura. Dos orejas para Bolivar, cuestionada la segunda por algunos aficionados al no haber podido lidiar al toro por el pitón izquierdo. 

Temerario fue aplaudido en el arrastre. Vuelta al ruedo para el torero, quien recibió la corona de café, decenas de claveles y ponchos, uno de ellos con los colores de la bandera de Colombia, el cual besó en el centro del ruedo para demostrar su gratitud con la afición que asistió a la plaza.

Salida alegre de Legendario, toro negro de 476 kilos que galopó por el ruedo. Lo recibió Aguado con cinco verónicas suaves y lentas. Remató con dos medias, una a cada lado de la cadera.

Dos buenos pares de banderillas por parte de los subalternos de Pablo Aguado: reunidos, con exposición y en lo alto del morrillo. Brindó Aguado a la afición, acompañado de las palmas de los espectadores.

Empezó la faena entre las tablas y la primera linea del ruedo. Llevó al toro con pases suaves y por bajo hasta el centro. Todo lento y templado.

Con clase dibujó derechazos largos, mimando la embestida de Legendario. Con esa misma mano dio un molinete y otros tantos pases larguísimos, como si fueran en cámara lenta.

Al natural, de uno en uno, cuatro muletazos y el forzado de pecho, ante un toro con calidad en la embestida, pero que no tardó para atender los llamados de Aguado.

Tres derechazos profundos, cambio de muleta a la iquierda con gran rapidez, forzado de pecho y trincherazo.

Cerró al natural, apoyando la espada en el muslo izquierdo, con la muleta desparramada y jugando con su muñeca para dibujar los pases. Dos pinchazos y media estocada. Silencio. 

Muy bien presentado en peso y fenotipo en el encierro de Juan Bernardo Caicedo. Maestro, toro negro de 514 kilos, remató en los burladeros con fiereza y metió la cebeza con mucha clase en las verónicas que implemetó Ponce. 

Maestro se malogró la pezuña de la mano izquierda. En los tendidos se alertó del incidente y con el pañuelo verde se solicitó el cambio desde del palco presidencial.

Salió como reemplazo Talento, castaño requemado de 524 kilos. Bravo el toro en el caballo, y el puyazo más fuerte y serio de la feria hasta el momento. 

Brindó Ponce al público. Inició la faena en las tablas y lo llevó con suavidad hasta el medio del ruedo. Con la muleta templada, citó con la mano derecha y ejecutó cuatro derechazos a media altura.

Con inteligencia logró tres derechazos, uno de ellos elegantísimo. Sonó la música y acompañó con pases de baile Ponce. Molinete y el toro buscó las tablas.Tres naturales que no lucieron porque el astado se rajó, se olvidó de la muleta y se refugió en las tablas.

En el terreno que buscan los toros mansos, Ponce, a base de recursos, le arrebató tres pases carentes de emoción. Abaniqueo y cierre de una faena agridulce. 

Dos pinchazos y descabello. Palmas para Ponce y pitos en el arrastre para Talento.

Manizales es especial, y una fuerte ovación llevó a Ponce hasta el medio del ruedo, quien con mucho sentimiento escuchó como la gente coreaba con cariño su apellido de forma rítmica: Ponceee, Ponceeee, Ponceee...

Salió el quinto de la tarde, Puntero, toro negro de 520 kilos, que fue recibido por Bolívar con una larga cambiada y verónicas, pero que lamentablemente no estuvo fijo en le caporte del torero y fue a las las tablas de sol y de sombra. 

Perdió la pezuña Puntero, en uno de esos momentos que nadie quiere que suceda. Desasón en la plaza y segundo toro de la tarde que tuvo que ser cambiado por esta condición. 

Salió Bolívar decidido y ejecutó tres largas cambiada de rodillas a Aragonez (quinto bis), toro castaño de 500 kilos.

Buscó las tablas muy pronto el ananimal y poco quizo saber del capote en los inicio de faena. El toro se coló por debajo del caballo percherón de pica y generó el tumbo de picador, quien sufrió una fuerte caída.

En banderillas, Aragonez estuvo distraido y caminado, buscando los adentros del ruedo. Buenos pares de Garrrido y El Piña, quienes saludaron desde el tercio.

Brindó Luis Bolívar al torero español Enrique Ponce. Comienzo de faena alegre, cuatro derechazos y cambió la muleta a la mano izquierda para dar el pase de pecho.

Nueva tanda en la que ejecutó dos derechazo. En la siguente fueron tres, y en el cuarto el toro le quitó la muleta, que cayó a la arena. 

Bolívar tenía la actitid para torear, pero Aragonez salió distraído de los muletazos y con la cara arriba, características que no permitieron ligazón y acople para que toreara profundo. Baja la nota de casta del encierro de Juan Bernardo Caicedo. 

El torero no abrevió y volvió a perder la muleta, su descontento fue evidente. Entró a matar decidido, el toro lo arrolló y lo buscó en el piso. Afortunadamente no lo corneó. Susto en el ruedo y en los tendidos.

Cerraron la tarde Pablo Aguado y Artillero, toro jabonero de 474 kilos, que galopó por el ruedo, dándole dos vueltas. Siete verónicas y remate con una media, con las que llevó al astado hasta el cetro del ruedo.

Falto de fuerza Artillero, que perdió las patas delanteras en dos ocaciones. Se volvió a derrumbar el toro, una y otra vez, y con esto las ilusiones de ver torear a Pablo Aguado en Manizales. No contó con suerte. 

Lo intentó, y a fuerza de valor y disposición, logró pases naturales muy templados, profundos y lentos, que fueron aplaudidos por el público. 

Exprimió la pólvora humeda de Artillero, pero sin éxito. Aguado, honesto, lo intentó hasta el final. Dos pinchazos y silencio para el torero. Pitos en el arrastre para el toro.

Resumen

Enrique Ponce. Palmas y saludo desde el tercio. Palmas.

Luis Bolívar . Dos orejas. Ovacion. 

Pablo Aguado. Un aviso y silencio. Silencio

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Miguel Jaramillo Ángel

Nacional

Ante un encierro bajo de casta, Luis Bolívar triunfó con ‘Temerario’ en Manizales

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