¿Por qué protestan las estudiantes de un colegio de monjas en Cartagena?

Las alumnas, así como padres de familia, piden la renuncia de la rectora del Colegio Biffi. Este martes se dieron despidos masivos de profesores y las jóvenes denuncian que fueron retenidas en una iglesia.

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Estudiantes, padres y madres de familia del Colegio Biffi protestaron este martes en una jornada caótica en Cartagena, en la que hasta las autoridades locales tuvieron que intervenir. Las inconformidades de la comunidad educativa hacia la administración de la institución venían desde hacía meses, pero hoy estalló la crisis cuando fueron despedidas dos coordinadoras que llevaban más de 20 años trabajando en el colegio, así como cuatro profesores. Otros tres docentes renunciaron en solidaridad con los despedidos sin justa causa.

Varias personas cercanas a la institución le dijeron a este diario que los despidos masivos injustificados se vienen presentando desde hace meses y han incluido conductores, profesores y trabajadores de planta. Otro puñado de docentes ha renunciado voluntariamente debido a la crisis institucional que atraviesa uno de los colegios femeninos más tradicionales de La Heroica, ubicado en el barrio Providencia.

Las estudiantes de noveno, décimo y undécimo narran que hoy fueron citadas a una especie de retiro espiritual en una iglesia cerca al colegio, por lo que estaban fuera de la sede cuando la rectora, la religiosa Alicia Ruiz, despidió a los seis trabajadores. Una de las estudiantes se enteró de la noticia y se la comunicó al grupo de estudiantes. Según testimonios, quienes guiaban la actividad espiritual les cerraron las puertas del lugar donde se encontraban y no las dejaban salir, pese a los gritos y el llanto de algunas. Madres de familia, como Mercedes Veroy Martínez, aseguran que se trató de un secuestro y que varios padres acudieron al colegio porque sus hijas les enviaron audios alertando sobre la situación. En videos que circulan en redes sociales se observa que varias jóvenes saltan por una pared para salir del lugar. 

Las personas despedidas habrían manifestado estar de acuerdo con las protestas que en días anteriores organizaron las estudiantes y esa habría sido la causa de la terminación del contrato. “La rectora dice que ellos auspiciaron a las estudiantes para que se quejaran, pero eso no es cierto. Las denuncias que hacen ellas y que apoyamos nosotros son reales”, agregó Martínez. El Espectador se comunicó con la rectoría del Colegio Biffi para conocer su versión sin obtener respuesta.

Ante de estos hechos, las alumnas, en compañía de padres de familia, se concentraron rápidamente frente a la oficina de la rectoría e instalaron un plantón para exigir la renuncia de Ruiz. Al lugar también llegaron agentes de la Policía para velar por el orden público y la Defensoría del Pueblo, la Secretaría de Educación y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para atender las denuncias y conversar con la comunidad.

Las estudiantes y sus padres se quejan, entre otras cosas, porque con la llegada de la rectora Ruiz, quien lleva tres años en el cargo, se cerraron actividades lúdicas como patinaje y baloncesto, “porque no era un deporte para mujeres”.

“El colegio se ha convertido en una dictadura y se están violando derechos a las niñas. La hermana superiora nos prometió el cambio de rectora, pero hasta ahora nos ha incumplido. Ayer las niñas hicieron una protesta pacífica, salieron de sus salones para cantar el himno y hoy las llevaron a ese ese retiro espiritual. Se las llevaron para que no se dieran cuenta de que sus directores de curso eran despedidos. Además, la personera fue obligada el mes pasado a firmar una carta que decía que todas las inconformidades habían sido resueltas después de las protestas de las alumnas. Pero ella la firmó amenazada con que si no la hacía la destituían del cargo”, dice Martínez.

 

Los inconformes también aseguran que el semillero de investigación fue cerrado, que durante los primeros cuatro meses del año las estudiantes no pudieron usar el servicio de biblioteca porque no había nadie con el perfil para dirigir el lugar y que el modelo europeo con el que estaba certificado el colegio y le daba ventajas académicas a la estudiantes en universidades internacionales fue cambiado sin que fuese informado.

“Adicional a todo esto, la rectora quitó la oficina que tenía la asociación de padres de familia y ahora no hay cómo organizar las actividades, con las que incluso se costea la beca que se otorga a una estudiante cuando uno de sus padres fallece. Esa beca está a punto de acabarse porque no tenemos cómo recoger ese dinero”, concluye Martínez. Mientras tanto, las estudiantes anunciaron que seguirán manifestando sus inconformidades, una protesta que no tiene precedentes en el colegio con 120 años de historia.

 

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redacción Nacional

Bolívar

¿Por qué protestan las estudiantes de un colegio de monjas en Cartagena?

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