Guillermo Cano, el aficionado, el futbolista

En 1950 el equipo en el que jugaba el director de El Espectador perdió en la final de "La Dienorme".

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ArchivoGuillermo Cano en mayo de 1975.
Uno de los pasatiempos de Guillermo Cano, que se volvió pasión y también divisa, fue el fútbol. No solo verlo y seguir como buen aficionado al Independiente Santa Fe, primer campeón de fútbol profesional colombiano en 1948, sino también escribir sobre este deporte y, por supuesto, practicarlo. De esa sana rivalidad surgió en 1950 un torneo que resultó inolvidable para quienes intervinieron. Se le llamó “La Dienorme” y congregó a un entusiasta grupo de la juventud bogotana. (Lea: El primer título de Santa Fe que vio Guillermo Cano)
 
El ganador de “La Dienorme” en 1950 fue el equipo El Nogal, que orientaban Roberto Casabianca o José Pablo Uricoechea, entre otros. El derrotado en la final fue el equipo Churros, en el que intervenía Guillermo Cano. Otros equipos como La Magdalena, Autogol, Automático, Picas o Santa Fe, participaron activamente en el evento. Como lo hizo siempre, Guillermo Cano fue delantero, pero no el goleador. Quienes lo vieron jugar recordaron que no era un gambeteador sino más bien un pescador en el área. (Lea: El día que Luis Cano se retiró de El Espectador)
 
Al final, tuvo que contentarse con el subcampeonato, pero desde ese momento se interesó por la madrina del equipo rival, una joven de origen catalán que había llegado al certamen como invitada de honor de la familia de Antonio Rueda Caro, compañero de andanzas de Guillermo Cano en el mundo de los toros. Esa adolescente era Ana María Busquets, quien tres años después se convirtió en su esposa. “La Dienorme” fue un buen pretexto en los años venideros para el reencuentro de los amantes de fútbol de los años 50. (Le puede interesar: El día que Mariano Ospina Pérez declaró el Estado de Sitio)
 

 

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