Importando pobreza: 25 años de crisis en la industria zapatera

Cierres de fábricas, productos de mala calidad, desempleo, contrabando, bajos salarios, recorte de personal, pérdida de lo local y dumping, son consecuencias que han aumentado con la importación de productos chinos al país desde la apertura económica.

Suavecitas es una empresa especializada en la fabricación y venta de zapatos al por mayor y lleva 41 años de vigencia en la industria colombiana. Jairo Betancour, su dueño y creador, es uno de los tantos empresarios afectados por la llegada de la industria asiática a Colombia, pues no solo su ámbito laboral se ha visto influenciado negativamente sino que su familia y la de sus fieles trabajadores también han sufrido las graves consecuencias de los acuerdos bilaterales que ha establecido Colombia con otros países, desprotegiendo la industria nacional.

A partir de los años 90´s, bajo la presidencia de César Gaviria, se generó una apertura económica donde se concedió un acceso más fácil a las importaciones, sin tener en cuenta las consecuencias que se podrían presentar para las pequeñas y medianas empresas nacionales. Edna Sastoque, Coordinadora de la Facultad de Economía de la Universidad del Externado de Colombia, resalta que "con la apertura económica se ha presentado un proceso de desindustrialización y un desmejoramiento en la economía colombiana".

Para Suavecitas estos efectos negativos se han visto reflejados en la disminución de la cantidad de zapatos producidos y vendidos semanalmente "Pasamos de vender 300 pares de zapatos a solo 100 por semana" afirma Jairo, quien ha visto en su empresa una herramienta para sostener a su familia.

La baja producción que se está generando ha llevado al cierre de muchas fábricas y por consiguiente al constante recorte de personal, dejando muchos empleados sin oportunidades laborales, dado que siempre han estado vinculados con una misma empresa.

El Estado es el encargado de crear y establecer políticas sociales y económicas que velen por la protección de todos los sectores de la industria colombiana, acción que no se ha realizado y ha dejado a pequeñas y medianas empresas desprotegidas sin ningún tipo de subsidios, aspecto que países como Estados Unidos y la Unión Europea le brindan a sus comerciantes.

En el periodo de 2004 a 2008, bajo la presidencia de Álvaro Uribe Vélez, se promovió por primera vez en el país un programa de subsidio a los agricultores, Agro Ingreso Seguro, diseñado por el entonces Ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, que pretendía destinar cierto capital a este sector. Pero lo que no se tuvo en cuenta fue que para que la industria y la la economía colombiana "estuviera protegida se necesitaba un cambio de moneda, un apoyo total a los productores e implementación de mejor tecnología" asegura Arturo Cancino, profesor de Economía de la Universidad Central de Colombia.

En el sector zapatero, que representa el 0.8% del PIB y el 7,5 % de la producción manufacturera, también se ve la necesidad de crear sistemas de protección, pues la competencia que ha llegado con los productos extranjeros que vienen cobijados por subsidios desde su país de origen, han generado pérdidas económicas y laborales a causa de las masivas importaciones que afectan la cantidad de dinero asignado al pago de los zapateros "El salario pasó de $350.000 semanales a $170.000 por el mismo tiempo" comenta Jairo, agregando que a pesar de que tiene más trabajadores, la ganancia de su producción solo alcanza para pagar la mitad de lo que antes les correspondía.

La economía colombiana desde sus inicios se ha caracterizado por la diversidad de sectores productivos que han ayudado al sostenimiento de la sociedad, puesto que es un país que cuenta con materia prima y demás herramientas que permiten la creación de varios productos. ¿Pero si se ve reflejado el apoyo del Estado al sector zapatero? "Nosotros como zapateros ya nos acostumbramos al engaño del gobierno, pues a ellos no les está afectando la llegada de estos productos a Colombia. Se encargaron de mentirnos en las reuniones que realizaban donde asistían alcaldes, encargados del gobierno, la DIAN y las entidades que manejan el tema comercial" resalta Jairo Betancour con total indignación ante la difícil situación a la que se ve enfrentado.

A diferencia del Estado colombiano, China implementa una política económica que permite que sus productores y grandes empresas fabriquen masivamente y de esta manera, a pesar de que la mano de obra sea tan barata, reciban lucro de acuerdo a lo elaborado.

Edna Sastoque asegura que la llegada masiva de importaciones ha afectado no solo a la industria agrícola sino también a la zapatera donde los productos son vendidos a un menor costo, aspecto que generó así unacrisis en el 2013, en la cual los zapateros exigían mayor eficiencia en la administración de aduanas, que se implementara un mejor sistema de inspección de la calidad de las mercancías que llegan al país y el adecuado cobro de aranceles para estas.

"La función del arancel es restringir la entrada de algunos productos que son más sensible para el país" afirma Jennifer Rodríguez, especialista en negocios internacionales. El arancel para las importaciones chinas, según el decreto 0074, "modifica todo el sistema arancelario establece un arancel ad-valorem (es decir sobre el valor de la mercancía) del diez por ciento (10%) y un arancel específico de cinco (5) dólares".

Frente a esta medida los zapateros han dado su voto de desaprobación ya que para ellos el porcentaje arancelario es insuficiente, los resultados son negativos porque el aumento en las importaciones procedentes de China se han cuadruplicado, pasando de 3,6 a 14,4 millones de pares en tan solo 5 años.

Con el impacto de la economía china en Colombia, empresas nacionales como Bata, Spring Step y Calzado Bucaramanga han empezado a comercializar con estos productos extranjeros, a pesar de la baja calidad que presentan estos zapatos; porque dentro de los componentes de producción se encuentra el plástico, material que se consigue a un bajo costo en comparación con el cuero (materia prima que usan los zapateros colombianos).

"Se producían 10.000 cueros a la semana, después de la baja del plástico quedamos con 1.000 cueros" esto se debe a la reducción del precio de los insumos, "con $16.000 de plástico se hacen 14 pares de zapatos en la industria China, para nosotros esos mismos 14 pares de zapatos nos cuesta $320.000" afirma el dueño de Suavecitas, con estupor al ver la gran diferencia entre los dos países.

A la desprotección estatal que se presenta hacia el sector zapatero se le suma la llegada de productos de contrabando, que son utilizados para el lavado de dineros por parte de narcotraficantes. Sin embargo, Jairo cuenta que se presencian "entre 40 y 50 mulas por semana llenas de plástico e insumos que permiten la fabricación de productos a un costo menor al establecido en el país".

La industria zapatera china se basa en la imitación de productos que han sido fabricados por empresas reconocidas a nivel mundial, este proceso masivo permite atraer a consumidores que prefieren pagar más barato por productos plagiados que por los mismos originales, aspecto que se evidencia en Colombia donde la cultura ha girado en torno a la clonación de calzado.

Este país asiático como lo aclaró Jennifer Rodriguez "maneja una economía de escala que se caracteriza por la creación de grandes empresas, que cuentan con un alto nivel de personal, donde su mano de obra es pagada a muy bajo costo". Por otro lado, los insumos para la fabricación de calzado, en este caso, son muy económicos, como consecuencia de las relaciones que han establecido con otros países que exportan materias primas.

¿TLC con China?

En el mes de mayo de 2015 el presidente Juan Manuel Santos se reunió con el primer ministro de china, Li Keqiang, y se comenzaron las conversaciones para la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con el país asiático.

"Con la firma de los TLC se juega con los productores y con los consumidores, puesto que lo que se pretende conseguir son precios más bajos para ofrecer en el mercado, sin tener en cuenta el costo de producciòn" nos cuenta la experta Jennifer Rodríguez.

El Estado está llevando a las cimas de la desesperanza a la industria zapatera, ya que las políticas económicas de protecciòn del mercado nacional no se han implementado, y de esta manera se evidencia un desequilibrio en la competencia entre los fabricantes colombianos y extranjeros.

Los sectores industriales colombianos no se han acoplado a las políticas de apertura económica que se han generado desde 1990, pues muestran la falta de preparación y experiencia de los productores, y la orientación y protección por parte del Estado para posicionar al mercado nacion al frente a una industria competitiva como lo es China.

Ya hablaba de este problema William Ospina en su libro ¿Dónde está la franja amarilla? cuando decía que "siempre el discurso almibarado cifró nuestra felicidad en la capacidad de competir libremente, lo que significa entregar nuestra economía sin protección y sin escrúpulos a los rigores y las rapacidades del mercado mundial". Tal vez tenga razón. O tal vez no.

*Este artículo fue publicado en el periódico "Aula y asfalto", de la Universidad Central.

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