Los otakus, ¿la tribu urbana de moda?

Este heterogéneo grupo de personas se identifican así mismos como fanáticos de la cultura oriental, se reúnen en congresos, bares y librerías donde encuentran lo que buscan: sentir que no están tan lejos de su país soñado.

Brian, Mario, Makoto y Ángela son cuatro jóvenes que no solo invierten gran parte de su tiempo libre en conocer y participar de esta subcultura (llamémosla así), sino que también, tras muchos años, se han convertido en expertos del tema.

Ángela es gamer. Makoto es cosplay y ha convertido su afición en su trabajo. Brian, como Makoto, organiza eventos de anime, ya sean ferias o eventos de videojuegos. Y Mario asiste a estos eventos y le fascina el anime.

AstroBoy, Los caballeros del Zodiaco, Doraemon, Super Campeones o Dragon Ball fueron de las primeras series anime que llegaron a nuestro país en los años 90. CityTv y Canal Uno fueron pioneros en transmitirlas, y en Colombia se pudo empezar a conocer una de las tantas expresiones de la cultura japonesa, reconocida por su variedad en cuanto a formas de pensar, comportarse y en este caso, entretenerse.

En este reportaje vamos a hablar principalmente de los Otakus, los Cosplayers y los Gamer, cada uno con sus aficiones pero con muchos puntos en común. Pueden parecer términos extraños, pero han estado en Bogotá desde hace años.

Mario Jiménez desde pequeño ha sentido un gusto por el anime y el manga, conoce todos los géneros de este, considera que llamarles muñequitos es una ofensa y nunca ha faltado al SOFA, el Salón del Ocio y la fantasía que se realiza en Bogotá desde el 2009. Miles de asistentes han participado de este evento; tras su inauguración, donde asistieron alrededor de 4000 personas, ha tenido un gran crecimiento y acogida. Otaken Bogotá, Expo Anime y Ultimein han surgido tras el éxito del Sofa, siendo estos los más reconocidos dentro de la comunidad Otaku. Mario y su novia Solangie comparten sus aficiones asistiendo a eventos de este tipo y participando en portales online, sin embargo estos no son los únicos espacios en los que encuentran personas que comparten sus gustos.

En Bogotá hay restaurantes reconocidos por sus comidas japonesas. Es el caso de Maid´s Café, con sus meseras maids, quienes atienden a los clientes vestidas de personajes de anime. Brian Casallas es uno de sus clientes habituales, organizador del evento Otaken, cosplayer y aficionado de diversas series de anime. Es reconocido por su conocimiento sobre la cultura Otaku, y afirma que es un término mal utilizado para representarla. “El término Otaku llegó a Latinoamérica como una idea de compartir aficiones por el anime y el manga. En Japón el significado de este varía, se utiliza para las personas que no se relacionan y son asociales” dice Brian. Para los aficionados japoneses existe otro término, akiba, pero esta expresión no se utiliza con frecuencia en América Latina.

También nos explica la diferencia entre la animación japonesa y la animación americana. “Se diferencian bastante por en japón utilizan a personajes de ojos grandes, cabello de colores extravagantes y en su mayoría un fino rostro, especialmente se ve en los personajes femeninos; mientras que en la animación americana los personajes son más apegados a la realidad y en su mayoría son super heroes”.

¿La tribu urbana de moda? Los otakus

El anime tiene distintos géneros que van desde los temas más románticos hasta los más sangrientos, violentos y misteriosos. Cada uno de ellos tiene su propio nombre, como Shoujo, Gore, Shonen, o Yaoi.

El Shonen ha sido, desde su llegada a Colombia con Los Caballeros del Zodiaco, el género de anime más visto. Series como Naruto, One Piece, Dragon Ball y una de las más seguidas por el público, Shingeki no Kyojin, más conocida como Attack Of Titans, se han convertido en la actualidad en íconos representativos para aquellos que siguen el anime de cerca.

Dentro de la amplia gama de los aficionados de la animación japonesa encontramos las Fujoshis, una comunidad derivada de los Otakus. Su nombre se debe a su preferencia por el género de anime Yaoi, (historias sobre relaciones amorosas entre homosexuales). Entre ellas encontramos Junjou Romántica. Como esta comunidad existen muchas más de fanáticos por un género o un anime en especifico que se reúnen, comparten lo que saben, y utilizan espacios como las fanpage para intercambiar historias y planear reuniones.

Los gamers: del videojuego a la realidad

Los fanáticos de los videojuegos, también conocidos como gamers, dedican gran parte de su vida frente a una consola Xbox,PlayStation o frente a sus computadores jugando videojuegos en línea. Sus relaciones interpersonales muchas veces se desarrollan alrededor de conversaciones sobre comunidades gamers, misiones de videojuegos, plataformas online, maratones y torneos, lo que influye directamente en su personalidad y forma de vivir.

Angela Avellaneda es gamer desde hace algunos años y no habla de esta afición simplemente como un hobbie, sino como algo mucho más serio. Ha dejado claro que al graduarse desea incorporar a su carrera dos de sus mayores aficiones, los videojuegos y la publicidad, carrera que actualmente cursa.

Existe una estrecha relación entre otakus y gamers, comparten muchas aficiones. Algunos creen que esta relación es sólo una estrategia publicitaria para promover la subcultura, pero en realidad existe un vínculo muy fuerte entre los videojuegos y el anime debido a su connotación oriental que a la vez representa a las subculturas populares japonesas.

​Una de las preguntas que surgen entorno a la comunidad gamer es si esta es únicamente un mundo de jóvenes, pero no, no es cierto. El rango de edad es amplio, lo que varía es el tiempo dedicado o el grado de obsesión y afición que desarrolla cada uno de los fanáticos.

Los gamers se reúnen muy seguido para jugar, realizar competencias y torneos de los diferentes videojuegos. Ciudad Gamer, Electronic Entertainment Expo y Global Game Jam Colombia son alguno de ellos. Ángela destaca que ser un gamer le ha permitido desarrollar su personalidad y esto hace que se sienta a gusto en este mundo de virtualidades. Sin embargo menciona que ha sido rechazada en algunos grupos del videojuego online LOL (League of Legends) por ser mujer. “Las personas creen que porque uno es mujer no tiene la capacidad de jugar igual que ellos, me dicen que vaya y juegue con roles de mujer o me ponga a cocinar y cosas así” afirma.

Jhonatan, más conocido como Makoto, dedica parte de su vida a hacer y ser cosplay. Muchos pensarían que está fuera de contexto al “disfrazarse” en una fecha distinta a Halloween, pero realmente no lo está. En el momento en que se viste como un personaje de película, comic o anime, deja de ser un disfraz para convertirse en una representación, la cual hace parte de su estilo de vida. Cuando Makoto hace un cosplay deja de ser él para convertirse en el personaje, ya sea un superhéroe, un villano o un personaje protagónico en un anime o manga,él adquiere su personalidad, desde la rudeza de Gabriel Belmout de Castlevania hasta la inestable forma de ser de Deadpool.

No son personas raras o asociales como muchos piensan, su estilo de vida se ha visto reconocido y hoy en día son una de las comunidades más grandes y evidentes en Bogotá. ¿solitarios? ¡Al contrario! Los Otakus, Gamers y Cosplayers buscan espacios, momentos y situaciones en las que puedan reunirse y compartir sus aficiones, es una subcultura que ha ganado terreno, su masificación ha estado en constante crecimiento y cada vez son más aceptados por la sociedad.

*Este artículo fue publicado en el periódico "Aula y Asfalto", de la Universidad Central.

 

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