Mujeres entre 20 y 29 años son las más violentadas en Colombia

La mayoría de los casos se da en relaciones de pareja.

Cortesía Agencia de Noticias de la Universidad Nacional.

Según el Informe de Derechos Humanos de las Mujeres en Medellín 2013, el cual se realiza desde hace siete años como una iniciativa de la organización Vamos Mujer y la Corporación para la Vida, Mujeres que Crean, de los 5.176 casos de violencia intrafamiliar que se registraron el año pasado en la capital antioqueña, 4.318 fueron contra mujeres y de ellas 69 murieron.

Ana Milena Montoya, abogada y magíster en Género, Sociedad y Política, investigadora del poryecto en la Universidad Nacional, resalta que si bien se clarifica la violencia intrafamiliar como la principal causa de maltrato, es en las relaciones de pareja que se presentan la mayoría de los casos y sobre todo en el rango de edad entre 20-29 años.

En cuanto a esto, señala que “las mujeres en esa edad son más vulnerables puesto que considerarlas como un objeto las hace más proclives a situaciones de violencia, específicamente la sexual”.

Destaca que una de las inquietudes que se plantea es cómo lograr que se constituya en un proyecto de política pública, acción estatal o iniciativa institucional para proponer la prevención de la violencia y para que los agresores asuman su responsabilidad.

Omaira López, socióloga y coordinadora del Programa de Derechos Humanos de las Mujeres y Ciudadanía, de la Corporación para la Vida, Mujeres que Crean, comenta que existen cambios y logros que se ven reflejados en la regulación a favor de las mujeres y los mecanismos para su protección, como las iniciativas de los ministerios de Educación y de Justicia con campañas para suprimir el lenguaje sexista y capacitaciones en transversalización de género en todas las instancias de administración de justicia del país, respectivamente.

Todo esto ha permitido, según López, establecer protocolos de atención a mujeres que califica de “inmejorables”. Sin embargo, advierte que la falla reside en quienes implementan las herramientas porque, afirma, “que exista el protocolo no significa que haya una buena aplicación e implementación de las leyes”.