ONU y empresas colombianas crean programa para capacitar a caficultores

La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en conjunto con dos empresas nacionales presentaron hoy en Bogotá un programa para capacitar a 1.000 familias cafeteras de la zona del Cañón de Las Hermosas, en el departamento de Tolima (centro), en producción, exportación y marketing sin intermediarios.

Twitter: @ConsejeriaDDHH

El programa, denominado "Coffe for Rights" (Café por los derechos), busca capacitar durante cuatro meses a los habitantes de 28 aldeas para que diseñen y produzcan un café de tipo exportación que puedan vender en el exterior. (Lea: SOS por la calidad del café)

En ese sentido, a través de una alianza entre la compañía eléctrica Isagen, encargada de financiar la campaña de recaudo de fondos para la iniciativa, y KoffieTapp, una empresa que capacita a caficultores para que produzcan café tostado sin intermediarios y facilita una plataforma web para su venta, se busca que estas familias comercialicen su producto y mejoren su calidad de vida.

“Durante los últimos 10 años Isagen ha tenido presencia en el Cañón de las Hermosas (…) en ese tiempo he conocido y acompañado a esta comunidad que ha enfrentado con valor e inteligencia las adversidades que les ha tocado vivir, que se ha organizado en forma ejemplar y que hoy está decida a ser protagonista de su propio desarrollo”, indicó Fernando Rico, gerente general de Isagen.

"Coffe for Rights" es liderado por un grupo de tres asociaciones de mujeres afectadas por el conflicto armado, quienes esperan producir tres tipos de café para exportar a través de KoffieTapp.

Esta plataforma web, que además tiene alianzas con empresas de paquetería extranjera para minimizar los precios de exportación, lleva ya un año en el mercado y ha vendido a países como Canadá, Arabia Saudí, Francia y Japón.

"Esa misma carga de café que hoy venden ellas en 600.000 pesos (unos 197 dólares), procesada y exportada a través de KoffieTapp tendría un ingreso de alrededor de seis millones y medio de pesos (unos 2.134 dólares)", dijo en rueda de prensa el gerente general de KoffieTapp, Fabio Gaitán.

Por ello, según sostiene el gerente, el objetivo es  acortar el proceso entregando ocho veces más ganancias a los pequeños productores y capacitándolos para conseguir un modelo de negocio sostenible.

KoffieTapp, que entró al mercado hace un año, ha trabajado con comunidades del departamento de Huila y de la Sierra Nevada de Santa Marta, en el norte del país, para producir café molido y espera que luego de este proyecto otras comunidades cafeteras que hayan sido afectadas por el conflicto puedan sumarse.

Para  el representante en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Todd Howland, es importante reconocer como "estas mujeres han logrado superar el conflicto" y se proponen "iluminar un nuevo camino para Colombia".

Luz Mila Sánchez, una de las mujeres caficultoras, asegura que dejar de vender materia prima y empezar a producir café molido "significa una gran oportunidad". Para ella, incrementar sus ingresos significaría, además de una mejor calidad de vida, la oportunidad de mejorar las condiciones de salud y educación de su comunidad. “Ustedes pueden hacer que nuestro mundo cambie definitivamente y que nosotras podamos ser la esperanza para otros territorios que también han sido golpeados por la violencia”, expresó la caficultora.

Actualmente "Coffee for Rights" maneja una campaña de donaciones a través del portal web "Indiegogo.com", donde espera conseguir 25.000 dólares que utilizará para las capacitaciones, diseño de producto, trámites de licencias de exportación y suministro de equipos de oficina para estas comunidades.