“Yo vi cuando mataron a ‘Charro Negro’”

Un equipo periodístico de El Espectador visitó el sur del Tolima, donde se desarrolló la ‘Operación Marquetalia’, en una peculiar reportaje, uno de sus redactores reconstruye la historia de Cesario Díaz amigo de infancia de Manuel Marulanda.

Archivo El Espectador

 Nunca ha explicado el porqué, pero a don Cesario Díaz poco le gusta compartir la historia en Gaitania. Historia cargada de anécdotas, de guerras, de amores y desamores. Pero lo que más recuerda con nostalgia, a los 75 años, es su niñez al lado de ‘Marulanda Vélez’. “Yo soy de Génova, Quindío, como lo es también ‘Tirofijo’. Estudiamos en la misma escuela y jugamos con bolas de cristal en la calle. Andábamos de pantalón. Él era muy serio y demasiado callado. Así lo conocí en Gaitania. Él tuvo una casa en el pueblo y cambiaba cada rato de mujeres”.

Cesario repasa, a solas, ese libro de vida que guarda celosamente y que reedita en el parque central de Gaitania. El mismo que hoy recorren y vigilan los milicianos de las Farc desde peñón al frente de las trincheras del cuartel de la Policía. Recuerda cómo, a mediados de 1960, una espía del Gobierno de entonces, el presidente Guillermo León Valencia, que llegó como maestra, lo enamoró y luego intento envenenarlo. “Él la descubrió y la mató”.

“No me acuerdo cómo se llamaba. Le decían ‘La Mona’ y era compañera de trabajo de la profesora Lucía Bocanegra. De ella sí me acuerdo cómo se llamaba. Después de que se dijo que la habían matado, un día me lo encontré y le pregunté: ¿Qué hubo de ‘La Mona’? Y él me dijo: ‘La tengo sembrando maíz en la finca’. Dicen que la mató y la enterró”.

Ese libro, que muy pocas veces está abierto al público, le ha dado por no borrar nunca aquel 11 de enero de 1962. “Yo vi el día en que guerrilleros liberales conversos decidieron acabar con la vida de Jacobo Prías Alape (‘Charro Negro’) el inseparable amigo del hoy jefe de las Farc.

“A ‘Charro Negro’ lo mató ‘El policía’, un guerrillero de los ‘Limpios’. Fue frente al café de Libardo Baena. El que se acercó a ‘Charro Negro’-que estaba sentado con Godofredo Zuluaga- y le pidió aceite Tres en Uno en achaques de limpiar el fusil. Ahí le disparó”.

“Duró tendido desde las 7:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde. Nadie podía recogerlo porque a la gente le daba miedo hacerlo. Entonces Darío Franco, un dentista que había llegado de Marquetalia (sur del Tolima), se lo llevó para las montañas de Uribe (Meta) y allá lo enterró”.

Cesario es de los pocos veteranos que pueden repasar la historia de una generación de la que pueden repasar la historia de una generación de la que sólo quedan vivos él, Braulio Hernández, Alberto Díaz, Pedro Ardila, Libardo Baena, Isidro Rojas y Humberto Castellanos.

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