El Quijote

Confieso que mi primer contacto con El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha fue en una versión resumida que nos dieron a leer en el colegio. Confieso que lo odié. Que me pareció un loco sin sentido, un hombre delirante y agresivo y que a él, sólo a él, le importaban sus supuestas aventuras.

Portada del libro "Don Quijote de la Mancha", publicado en 1615Cortesía

Confieso que traté de leer la versión original y me rendí en el prólogo porque no entendía una frase completa, y que pasaron dos décadas antes de decidirme a cumplir con el que pareciera ser el deber de todo el que hable castellano.

No soy la única que tuvo un mal comienzo. He escuchado historias similares en que El Quijote era el temido libro que obligaban a leer en el colegio. Y la obligación aniquila el placer. Recién ahora descubro cuánto placer hay en embarcarse en esta novela que cambió la manera de concebir la ficción literaria, la novela que todos conocen aunque no la hayan leído. ¡Es hora de hacerle justicia a El Quijote! Es hora, no sólo de leerlo, sino de disfrutarlo.

Le puede interesar: (La memoria) El Quijote

De entrar en su mundo para entender que no estaba loco, nada más era consciente de que podía ser quien le diera la gana. “Yo sé quién soy (...) y sé que puedo ser no sólo los que he dicho, sino todos los doce pares de Francia”. El aburrimiento y el vacío lo llevaron a crear una vida que lo moviera. La ensayó una y otra vez antes de salir a buscar a su rocín, de darle un nombre a la dama de la que hablaría del amor como si realmente estuviese enamorado.

Es hora de reconocer que es un personaje eterno, que nos conmueve, que su complejidad lo hace de carne y hueso. Por un lado está el Quijote de buen corazón, que tiene claro que “mal parece tomaros con quien defender no se puede” y cree en el valor de la palabra. Un hombre ejemplar: donde había putas, él veía doncellas. Y por otra parte está el lunático que se lanza con violencia contra los que no se atreven a honrar lo que no han visto, pues el ingenioso hidalgo observa con algo más que los ojos. Tal vez no me hubiera animado a hacerle justicia de no ser por #Cervantes2018, la nueva lectura colectiva que en Twitter ha propuesto Pablo Maurette, el mismo que impulsó #Dante2018: “Nos podremos concentrar en el idioma, en el riquísimo vocabulario cervantino, en sus extrañas evocaciones, en sus modismos desopilantes, en su claridad descarnada y en la sonoridad explosiva de ese español que, a un tiempo, es y no es nuestra lengua”. Así que tomen sus rocines, aunque sean imaginarios, y arriésguense a ser “desocupados lectores” que al fin contarán las proezas de Don Quijote de la Mancha.

793041

2018-06-07T21:00:07-05:00

article

2018-06-07T21:15:03-05:00

[email protected]

none

JULIANA MUÑOZ TORO

Cultura

El Quijote

10

2524

2534