La paz tiene una nueva oportunidad

Luego de la refrendación, las Farc llegarían al Congreso con sus voceros, entre quienes estarían “Iván Márquez”, “Victoria Sandino” y “Jesús Santrich”.

El presidente Juan Manuel Santos y “Timochenko”, jefe de las Farc, estrechan sus manos tras la firma del nuevo acuerdo de paz. / Cristian Garavito

Nadie lo reconoce, pero es evidente: con la firma del nuevo acuerdo de paz entre el presidente Juan Manuel Santos y el máximo comandante de las Farc, Rodrigo Londoño Echeverri, Timochenko, se da el pitazo inicial de la campaña política a las presidenciales de 2018. Desde ayer se puede decir que el texto de 310 páginas está en manos de los colombianos a través de sus representantes en el Congreso de la República, que tendrán la misión de refrendarlo y echar a andar las bases jurídicas sobre las que se cimentará la implementación de lo acordado definitivamente en La Habana el pasado 12 de noviembre. (Vea acá el especial A CONSTRUIR LA PAZ)

Es claro que el Gobierno cuenta con las mayorías en el Senado y la Cámara, y que las premuras de tiempo obligan a que la refrendación del acuerdo, que constituye la piedra de toque que le dará vida a lo pactado, se surta a más tardar la otra semana. Tras esta aprobación se dará inicio al tránsito de las Farc a las zonas de concentración, el proceso de dejación de las armas y la entrega de los listados de integrantes y bienes, entre otras cosas. (Lea: Las claves del nuevo acuerdo)

Pero también hay instancias que entran en funcionamiento hoy. Es el caso de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final (Csivi), que contará con la participación de tres representantes del Gobierno y tres de las Farc. Esta comisión tendrá como objetivo la resolución de conflictos que surjan en la etapa de implementación, así como el seguimiento a todos los componentes de dicha etapa, incluyendo el proceso legislativo. (Lea: Corre el reloj para el día D)

De igual forma, el acuerdo de paz en materia de participación política estipula que, una vez entre en vigor el texto pactado, las Farc designarán tres voceros en Senado y tres en Cámara para que participen en los debates sobre las reformas legales y constitucionales que exija la implementación. Tendrán voz pero no voto y sólo harán parte de la discusión de las iniciativas que tengan que ver con la paz. (Lea: Acuerdo, en manos del Congreso)

Hay dudas sobre cuándo llegarán estos representantes de la guerrilla al Congreso, pero se sabe que antes de que termine el año pisarán el Capitolio Nacional. Y según pudo conocer El Espectador, entre esos voceros estaría quien fue su jefe negociador en Cuba, Iván Márquez, además de Victoria Sandino y Jesús Santrich, quienes también hicieron parte de la delegación de paz del grupo subversivo. (Lea: Un llamado a la unión de fuerzas)

Precisamente por esto, todos los reflectores están puestos ahora en la Corte Constitucional, que en los próximos días tendrá que tomar una decisión de fondo sobre el llamado Acto Legislativo para la Paz y definir si deja en firme dos de sus elementos centrales: las facultades extraordinarias para el presidente de la República y el fast track, mecanismo mediante el cual se busca abreviar el trámite de las iniciativas reduciendo el número de debates. (Vea: Análisis de la firma del nuevo acuerdo de paz, ¿qué viene ahora?)

Otro tema puntual será definir la vigencia de la reforma, que había quedado sujeta al plebiscito, por lo que, tras la derrota del 2 de octubre en las urnas, no quedó en firme. Por eso, la Corte Constitucional tendría que referirse igualmente al artículo quinto del Acto Legislativo, que estipula que éste rige a partir de la refrendación popular del acuerdo. Si se tumba este punto, el camino queda libre para la implementación.

Sin duda, el acuerdo de paz necesita inevitablemente que ese procedimiento especial de trámite legislativo entre en vigencia, dado que la gobernabilidad del gobierno Santos en el Congreso tiene fecha de vencimiento: el 16 de junio de 2017, cuando termine la tercera legislatura. Para entonces tendrán que estar en firme los pilares sobre los que reposará la implementación de la paz.

¿La razón? A partir de esa fecha los congresistas entrarán de lleno en sus campañas de reelección y la Unidad Nacional será cosa del pasado. Por eso ya se empiezan a barajar las fórmulas electorales que le den continuidad al proceso de paz, como lo dijo el propio Timochenko, quien en su discurso de ayer hizo un llamado a que “se conforme un gobierno de transición, cuyo propósito fundamental sea el cumplimiento cabal de los acuerdos de La Habana, el cual debería estar compuesto por todos los sectores que han trabajado sin tregua por ello”.

Por su parte, el Centro Democrático ha hecho un llamado a defender “en las calles y el Congreso” su triunfo en el plebiscito y ha dejado ver una apuesta polémica: convocar a un referendo revocatorio del Legislativo, donde hoy son una minoría que —lo saben perfectamente— no podrá interponerse en el camino de la implementación de los acuerdos firmados con las Farc.

Por todo esto, después de la firma del acuerdo de ayer se puede hablar de que la campaña electoral de 2018 encendió motores y las fuerzas empiezan a cantonar sus baterías para enfrentar la que sin duda será la más dura puja por la Presidencia de la República que la historia reciente del país haya vivido.