Propuestas para el fin de la guerra

Comisiones de paz del Congreso y la ONU recogieron ideas para ponerle fin al conflicto, que serán llevadas a los negociadores de las Farc y el Gobierno.

Bruno Moro, coordinador residente del Sistema de las Naciones Unidas en Colombia, en la presentación del balance de las mesas regionales de paz. / Andrés Torres
Bruno Moro, coordinador residente del Sistema de las Naciones Unidas en Colombia, en la presentación del balance de las mesas regionales de paz. / Andrés Torres

Una reforma agraria integral, desconcentración de la propiedad, políticas de soberanía alimentaria y territorial, fortalecimiento de la economía campesina e indígena; capacitación técnica y educación rural con enfoque agropecuario; reglamentación de la minería y la extranjerización de la tierra, son algunas de las propuestas que cerca de 3 mil personas consignaron sobre el tema de tierras —primer punto de la agenda de diálogos entre Gobierno y Farc— en las mesas de trabajo regionales impulsadas por las comisiones de paz del Congreso y la Organización de Naciones Unidas.

Luego de nueve encuentros regionales, a los cuales asistieron 2.990 personas y 1.333 organizaciones sociales, y en los que se recogieron propuestas para “contribuir al fin del conflicto”, las comisiones de Paz de la Cámara y el Senado, así como los delegados de Naciones Unidas, entregaron un balance de las ideas para resolver el conflicto a los embajadores de los países garantes —Cuba y Noruega—, quienes este sábado se las harán llegar a las delegaciones de negociadores del Gobierno y las Farc.

“No son opiniones del Congreso ni de los parlamentarios. Es la voz de paz de los colombianos”, aseguró Roy Barreras, presidente del Congreso. “No son sólo propuestas sino el esfuerzo de resistencia, las experiencias y esperanzas de quienes han vivido entre las balas. Es una enciclopedia de paz”, agregó Iván Cepeda, copresidente de la Comisión de Paz de la Cámara de Representantes. “La paz será más sostenible y duradera si se toman en cuenta las propuestas de la gente. Colombia es uno de los países con mayor número de organizaciones sociales realizando iniciativas de paz”, expresó Bruno Moro, coordinador residente del Sistema de las Naciones Unidas en Colombia. Y fue precisamente Naciones Unidas la encargada de moderar las mesas de trabajo y de sistematizar toda la información que salió de éstas para consignarlas en un libro con nueve volúmenes que irá rumbo a La Habana, donde gobierno y guerrilla buscan un acuerdo de paz.

Las mesas de trabajo se adelantaron entre el 24 de octubre y el 24 de noviembre y contaron con la participación de organizaciones sociales de todo el país. En ellas se discutieron los tres puntos de la agenda de diálogos entre Gobierno y Farc —desarrollo agrario integral, participación política y sustitución de cultivos ilícitos—. En cada región se trabajó durante dos días, el primero en mesas temáticas de 25 personas y el segundo en plenaria, donde los voceros de cada grupo llevaron las principales propuestas. Pero más allá de ser un laboratorio en el que se buscaban fórmulas ideales para callar los fusiles, las mesas también fueron un espacio donde la gente dibujó la Colombia que sueña y en la que también, muchas veces, hicieron un memorial de agravios a los violentos y al Estado, por la violencia y el abandono.

“Mientras ustedes no nos reconozcan y mientras el Estado no nos brinde oportunidades, nosotros nos iremos a las ciudades y las tierras quedarán en manos de los grandes terratenientes que abusan de nuestros derechos”, dijo a todo pulmón un joven en los talleres de Villavicencio; y le contestó un viejo campesino: “Tiene razón, debemos educar a nuestros hijos en el campo y para el campo”. Una interlocución generacional —como lo caracterizó la representante Ángela María Robledo—, fundada en la legítima preocupación de la migración de los jóvenes a las ciudades.

“Entre las reivindicaciones más frecuentes están las de las víctimas del conflicto político, quienes han transformado su dolor en dignidad, exigen celeridad en los procesos de reparación integral, en especial aquellos relacionados con la restitución de sus tierras, sacar a la población civil del conflicto y un alto el fuego pronto y efectivo. Piden que sus voceros sean escuchados en la mesa de negociación Gobierno-Farc”, resumió Robledo, también copresidenta de la Comisión de Paz de la Cámara.

Sin duda, ayer se materializó —en los libros que van para La Habana— el primer ejercicio de participación de la sociedad civil en la mesa de diálogos. Esfuerzo que continuará con los foros sobre desarrollo agrario que tendrá lugar en Bogotá entre el 17 y el 19 de diciembre, así como con la página web que recibirá propuestas de paz —primer acuerdo de los diálogos en la primera ronda de negociación— y también con las segunda fase de los encuentros regionales de paz, en los que se realizarán otros nueve talleres en todo el país, para seguir recogiendo ideas, esperanzas y palabras de paz de la gente sin fusil.

 

Iniciativas de paz en las regiones

Limitar la tenencia de tierras a través de una ley para disminuir la concentración en manos de terratenientes.

Evitar la venta de predios adjudicados.Expropiación de tierras “de engorde” y redistribución a campesinos sin tierra, teniendo en cuenta la Unidad Agrícola Familiar.Proteger semillas indígenas y sus resguardos.Garantizar un mercado de precios justos en los productos agrarios y apoyar los mercados campesinos con planes de financiación.Ampliar territorios para reservas campesinas.Acabar los monocultivos.Promover proyectos productivos dirigidos a jóvenes campesinos para evitar  su  desplazamiento a las ciudades y resarcir los impactos del TLC.

Hablando de responsabilidades

 

Las Farc siguieron en su ofensiva política desde La Habana y ayer, una vez mas antes de iniciar la jornada de diálogos con el Gobierno, les salieron al paso a las voces que desde el país se han escuchado pidiéndoles asumir responsabilidades frente a las víctimas.

“Las Farc exigen a quienes desde los grandes medios nos conminan a hacer claridades y sentar posición sobre el importante asunto de víctimas del conflicto, a que le rindan cuentas al país por su responsabilidad inocultable en la imposición de la tragedia bélica que ha sumergido a Colombia en una profunda crisis humanitaria, sólo para complacer los intereses económicos de los más ricos”, manifestó el grupo guerrillero en un comunicado leído por Jesús Santrich, uno de sus negociadores.

En el mismo, el grupo guerrillero aseguró que en Colombia “es negada la existencia de los prisioneros de guerra, de los presos políticos y de conciencia, que suman ya alrededor de 8.000 entre hombres y mujeres, que sobreviven hacinados en las cárceles padeciendo terribles condiciones de existencia, que hoy volvemos a denunciar con un S.O.S., a fin de que los organismos humanitarios intervengan con carácter de urgencia”.

La guerrilla informó también que entregó en la Embajada de Ecuador en Cuba un documento solicitando al gobierno de ese país y al de Colombia, así como al Comité Internacional de la Cruz Roja, “la repatriación” de los restos mortales de sus combatientes abatidos en Sucumbíos en marzo de 2008, en el bombardeo del Ejército contra el campamento de Raúl Reyes.