Caquetá, sin Unidad Nacional

El Partido de la U se quedó sin el respaldo del liberalismo, que se la jugó por Álvaro Pacheco Álvarez como candidato propio.

Álvaro Pacheco Álvarez, candidato liberal. | Luis Antonio Serrano, del Partido de la U. / Diario “El Líder”

Una lucha de pesos pesados se comienza a librar en Caquetá con miras a las elecciones de octubre. La Gobernación del departamento se la disputan varios peces gordos de la política regional que prometen desde ya una campaña movida.

Por un lado está el candidato oficial del Partido de la U, Luis Antonio Serrano, a quien el copresidente de la colectividad, Roy Barreras, describió como el “Falcao” de la Unidad Nacional. Y no es para menos. Serrano entró al campo con la responsabilidad de jugársela toda en la búsqueda de alianzas que le permitan a la Unidad Nacional levantar cabeza en un departamento que se vio bastante débil en las pasadas elecciones legislativas.

Sin embargo, la tarea de Serrano se complicó con un hecho que no tenían contemplado en la colectividad: la salida de prisión del exrepresentante a la Cámara Álvaro Pacheco Álvarez, quien fue elegido por el Partido Liberal como candidato único, cortando de un tajo la posibilidad de una alianza que en la U creían casi segura. Sin el apoyo de los rojos, la U puso sus esfuerzos en lograr el respaldo (ya otorgado) del MIRA, que logró consolidarse en el departamento y en 2010 le ganó la Gobernación al liberalismo con amplia ventaja.

En la campaña de Pacheco Álvarez tienen la convicción, no sólo de que el candidato tiene todo para dar la pelea, sino de que el liberalismo sigue siendo la primera fuerza política en el departamento. “Los partidos de la Unidad Nacional nos ofrecen que hagamos la Alcaldía de Florencia, pero el Partido Liberal es más fuerte. Nos quieren dar un trato de segunda”, aseguró Pacheco a El Espectador.

Tanto él como Serrano cuentan con un vasto capital político en la región. Sin embargo, el caso de Pacheco es particular. Estuvo detenido 23 meses en la cárcel La Picota afrontando un proceso penal por el supuesto apoyo de grupos paramilitares a su campaña a la Gobernación en 2007. Recobró la libertad en marzo pasado y casi de inmediato se puso en la tarea de recuperar su caudal electoral, aun cuando la Fiscalía apeló la decisión del juez especializado que lo declaró inocente.

Aunque la determinación de elegir a Pacheco Álvarez no cayó bien en algunos sectores de la dirigencia nacional del liberalismo —en donde hay quienes creen que no se le debería dar el aval a un aspirante que tiene un proceso en curso—, el candidato insiste en que cuenta con el respaldo total de la colectividad en la región y que la justicia no ha podido probar nada en su contra. “Yo estuve privado de mi libertad por un falso testigo, demostré mi inocencia y salí absuelto”, puntualiza.

A los cuestionamientos sobre Pacheco se suman los de otro reconocido dirigente que, aunque no ha tenido presencia en el poder, pues ha perdido las últimas tres elecciones a la Cámara y la Gobernación, se ha movido siempre en la política regional. Se trata del conservador Arnulfo Gasca Trujillo, quien logró la unidad de la colectividad, que había quedado disuelta tras la captura del excongresista Luis Fernando Almario, investigado por farcpolítica, parapolítica y el crimen de la familia Turbay Cote, perpetrado por las Farc en el año 2000.

Las críticas contra Gasca se derivan de su participación en un narcocorrido (revelado en 2011) en el que aparecía rodeado de hombres armados y personificando al “patrón de patrones”. Aunque Gasca sostiene que solamente estaba apoyando a un joven talento musical, los señalamientos llevaron a que el director del Partido Conservador, David Barguil, dejara por escrito una constancia mostrando su desacuerdo con la entrega del aval. Pese a las dudas, Gasca logró el respaldo de la Alianza Social Independiente, en donde también hubo diferencias al respecto.

El abanico de candidatos a la Gobernación lo completa el aspirante de la Alianza Verde, el exalcalde de Belén y exdiputado Antonio Ruiz Ciceri, quien ya hizo una alianza con el Frente Amplio por la Paz, que reúne distintas vertientes de la izquierda. Ruiz sale a dar la batalla con el discurso de “una forma diferente de hacer política” para derrotar lo que denomina “viejos estilos politiqueros” que han llevado al departamento a una constante crisis.

Lo cierto es que, más allá de las pugnas políticas, quien llegue a la Gobernación tendrá que trabajar para visibilizar un departamento que alega abandono estatal y que históricamente ha sido uno de los más afectados por el conflicto armado.