¿Cómo serán los votos en las zonas donde la FARC tuvo presencia histórica?

Aunque se ha dicho que allí la exguerrilla puede tener una buena base electoral, otras hipótesis señalan que un aumento de los votos en los municipios más golpeados por el conflicto podría resultar contraproducente para la FARC.

Miembros del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común durante la rueda de prensa que anunciaron que suspenderán su campaña política.Tomada de Twitter

En 2018 la FARC participará de manera legal por primera vez en política, pero ¿cómo le va a ir en los municipios donde tuvo más presencia cuando era una guerrilla? Aunque podría pensarse que en esas zonas podrían tener una base electoral fuerte, pero lo cierto es que para intentar entender cómo le podría ir a la hace poco creada Fuerza Revolucionaria Alternativa del Común hay que tener en cuenta otras variables. 

La Fundación Paz & Reconciliación hizo un análisis sobre la participación política de la FARC. En el estudio, al que tuvo acceso El Espectador, se plantean dos posibles hipótesis: la primera, que, en sus primeras elecciones como partido político, la FARC podría cambiar las dinámicas electorales a su favor. La segunda, que podría no tener ningún efecto en los municipios donde la participación se ha visto dificultada por varios aspectos y que, incluso, podría resultar contraproducente para la organización. (Lea aquí el informe completo)

(Lea aquí: Por falta de garantías, FARC suspende temporalmente su campaña política).

Paz & Reconciliación fundamentó sus hipótesis, sobre todo la segunda, en el hecho de que “la ex guerrilla Farc-EP era una barrera en el proceso electoral y esto afectaba los niveles de participación; no obstante, las barreras institucionales como la distancia en los puestos de votación, el transporte y la confianza sobre el ejercicio de votar, también disminuyeron las probabilidades de participación electoral”, asegura el análisis.

Tal es la razón por la que, para analizar cómo sería la participación en estas elecciones, la fundación analizó cómo fue la inscripción de cédulas para las elecciones de 2018. En total, fueron 240 los municipios analizados. Sobre ellos se concluyó que en 104 (43,3 %) hubo una disminución en las inscripciones en comparación con 2014; en 40 (16,6 %) no hubo una variación significativa -entendiéndose a mayor o menor del 5 %-, y en el resto, 96 (40 %) sí hubo un aumento. Es decir, en el 60 % de los municipios con presencia histórica de la exguerrilla, el acuerdo de paz no tuvo mayor impacto para los electores.

“La Fundación Paz & Reconciliación resalta que para el caso de los municipios que se encuentran hacia el oriente del país y que tuvieron presencia de las Farc, es donde hubo un mayor incremento en la inscripción de cédulas. Hacia el occidente, se observa que la frontera natural de la cordillera central marca una tendencia contraria. Allí, aunque existen municipios que tuvieron aumentos en la inscripción de cédulas, hay una mayor tendencia a la disminución, como por ejemplo en el Pacífico y en la zona Suroccidente”, asegura el análisis.

(También: Descubra el nivel de riesgo de su municipio para las elecciones de 2018).

Además, la organización también toma como punto de referencia el plebiscito del 2 de octubre de 2016, fecha en la que se presentó el abstencionismo más alto en los últimos 22 años. Y es que, a pesar de que en 156 de los 240 municipios ganó el Sí en esa ocasión, solo en 61 de esos hubo un aumento de las inscripciones de cédulas. Lo que se puede traducir en que solo en 4 de cada 10 municipios en los que las personas apoyaron el acuerdo de paz, hubo un aumento de las inscripciones. Adicionalmente, en 35 de los 84 municipios donde ganó el No también hubo un aumento de los votos, lo que puede traducirse en que los ciudadanos allí buscarían votar en contra de la FARC.

Pero la inscripción de cédulas no es lo único analizado por Paz & Reconciliación, pues hay otras variables, además del conflicto, que han dificultado las votaciones en varias zonas del país. La fundación menciona tres puntos en concreto: las distancias de los puestos de votación (en algunas zonas hay uno cada dos mil kilómetros), el traslado de puestos sin explicación y la ausencia de una estrategia de cedulación e inscripción en las zonas rurales.

“Aun cuando haya aumentado la inscripción de cédulas en el 40% de los municipios post-farc, sobre todo en el oriente del país, no están garantizadas las condiciones estructurales, técnicas y administrativas para ejercer su derecho al voto. Con la caída de la iniciativa legislativa en el fast-track en noviembre de 2017, la cual reformaba parte del sistema electoral e impulsaba reformas a la Registraduría con relación al voto rural, no se garantiza que haya más puestos de votación, se disminuyan las barreras institucionales, físicas y contextuales”, señala la investigación.

(Además: ¿Cómo le fue a Farc haciendo política en la legalidad?).

Y, por último, la investigación también asegura que la exguerrilla podría ver afectado sus resultados en las urnas por cuenta de su “torpe estrategia electoral”. Esa aseveración se justifica en el hecho de que, en buena parte del oriente del país, donde sí hubo un aumento en las inscripciones de cédulas, no inscribió listas a la Cámara de Representantes, pues lo hizo en el occidente (específicamente en Valle del Cauca, Santander, Antioquia, Atlántico y Bogotá).

Antioquia, aun así, se configura en un caso bastante particular. En este departamento las Farc, como guerrilla, sí tuvieron una fuerte presencia y a pesar de que en varios municipios hubo un gran aumento en las inscripciones de cédulas (Campamento -366 %-, Ituango -158 %-, Urrao -155 %-, Briceño -123 %- y Murindó -120 %-). Pero eso no consigue dejarlos en una buena posición por, según Paz & Reconciliación, “la presencia de otros actores armados, economías ilegales, élites políticas arraigadas y una tendencia de votación hacia el uribismo”.

Así las cosas, el análisis concluye que “la única salvación de la FARC es que exista un voto oculto en zonas urbanas, situación que puede ocurrir, pero que seguramente será minoritario”.