El paso “flash” de la reforma política por la Comisión Primera de Senado

En un solo debate, aunque con pocos artículos, se aprobó el texto que estuvo a punto de hundirse en la Cámara de Representantes. Tuvo cambios drásticos frente al texto aprobado en la Cámara baja y le resta un sólo debate en la plenaria del Senado para convertirse en norma constitucional.

Guillermo Rivera, ministro del Interior, y Roosvelt Rodríguez, presidente de la Comisión Primera del Senado, durante el debate de reforma política. Cortesía

Sin muchos contratiempos fue aprobada la reforma política este jueves en la Comisión Primera del Senador. Duró más la reunión de la subcomisión conformada para estudiar los puntos más problemáticos del articulado que la discusión y votación del texto, que, finalmente, culminará su trámite en la plenaria de esa corporación. De esta manera, el senador Roy Barreras, ponente del proyecto, tendrá cinco días para radicar la nueva ponencia con las modificaciones de las que fue objeto en el corto debate. Sin embargo, la reforma que sale de esta comisión dista en aspectos importantes —de hecho, es muy diferente— de la que había sido aprobada en la Cámara de Representantes hace unas semanas.

El primer cambio es que queda abierta la opción de que los partidos decidan si quieren presentar listas cerradas o con voto preferente al Congreso. Es decir, la lista cerrada no será una obligatoriedad, como se había estipulado en el texto inicial, fungiendo como una forma de combatir la corrupción. Esta decisión, básicamente, obedece a que no hubo consenso con el Partido Conservador y, asi el deseo de muchos de los senadores sea que las listas sean cerradas, fue casi que la única forma de contar con los votos de los azules. La Cámara´, por s parte, había aprobado la lista cerrada obligatoria desde 2022.

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Tal como se preveía, también fue aprobado el transfuguismo entre partidos políticos, pero atenido a una cuestión ideológica que tendrá que ver directamente con la posibilidad de realizar coaliciones nacionales entre cualquier tipo de colectividades, ya sean movimientos minoritarios o partidos mayoritarios. En pocas palabras, estas coaliciones deberán mantener su carácter a nivel nacional, esto es, que no se permitirá que el partido “X” tengan coalición con el partido “Y” en Putumayo y otra coalición con el partido “Z” en Antioquia, por ejemplo. Con esta autorización también se abre la puerta para que los miembros de una colectividad, que no esté de acuerdo con una coalición por cuestiones ideológicas, puedan migrar a otro partido político con el que sienta mayor afinidad. Algunos legisladores han llamado a esta medida como un intento de “alinderamiento ideológico. “

Foto: La subcomisión para estudiar la reforma política se reunió desde el mediodía de este jueves durante cerca de dos horas. 

Otras de las modificaciones drásticas estuvo en el artículo 11 de la ponencia, sobre la forma en la que se elegirían los magistrados del Consejo Nacional Electoral (CNE). De acuerdo con la proposición, y según explicó el senador Roy Barreras, el CNE estará conformado por nueve magistrados que serán presentados por los partidos políticos de la siguiente manera: cinco por los partidos políticos que se declaren de Gobierno, dos por los partidos políticos que se declaren en oposición y dos por los partidos que se declaren independientes. Esto, atendiendo a la declaración política que deben hacer los partidos dentro del mes siguiente al inicio de un nuevo gobierno, como quedó determinado en el Estatuto de la Oposición. “Despolitizar lo que, por naturaleza, es político es casi imposible, pero habrá un poco más de equilibrio. Seguirá siendo un organismo que representa la composición partidista del Congreso”, explicó la senadora Claudia López, de la Alianza Verde. Sobre este asunto, el texto que salió de la Cámara planteaba la conformación del CNE con personas postuladas por las mejores facultades de derecho del país, intentando desligar de la política un organimos que tiene a cargo investigaciones en materia electoral, como violación a los topes de financiación de campañas. 

Lo que se mantiene es el sistema de adquisición progresiva de derechos y la posibilidad de que los movimientos minoritarios se puedan conformar con un número determinado de afiliados y que tengan uno de los derechos que hoy tienen los partidos políticos: poder postular candidatos. Para los movimientos indígenas también se dejó claro que podrán mantener su personería jurídica, independientemente del umbral de votación, que será un requisito para la conformación de un partido político. “El acuerdo de paz implicaba un régimen de transición de ocho años, que permitiera la creación de nuevos partidos. Los minoritarios, que ante la creación del partido FARC, no se sentían en igualdad de condiciones y querían la seguridad de mantener sus personerías jurídicas pese al umbral. Eso se aprobó”, dijo Roy Barreras.

La idea, empero, no terminó de convencer a la bancada de Cambio Radical, que, a pesar de haber estado presente en la reunión de la subcomisión, no apoyó que se puedan crear más movimientos políticos con un número de afiliados. “Nos parece regresivo porque hay que fortalecer los partidos, no debilitarlos ni volver al esquema anterior. No nos llama la atención que un movimiento se pueda constituir con un número de afiliados porque es un requisito laxo”, explicó el senador Germán Varón Cotrino y anunció que es un asunto sobre el que intentarán hacer cambios en la plenaria del Senado. No obstante, la entrada en funcionamiento de este sistema quedó atada a la promulgación de una ley estatutaria que lo reglamente. Por otra parte, se mantuvo la financiación “preponderantemente estatal” para las campañas políticas a corporaciones públicas. 

“Quedó demostrado que se presentaron maniobras obstruccionistas en la Cámara. La prueba es que en Senado logramos concertarla en una sola sesión. Queda un solo debate para que sea norma constitucional. La reforma está más viva que nunca y le conviene al país”, comentó, por parte del Gobierno, el ministro del Interior Guillermo Rivera. La reforma política, después de que estuviera a punto de hundirse en la Cámara de Representantes, parece alzar su vuelo en Senado, aunque con cambios que, con seguridad, no caerán bien entre los sectores que consideran que ya se ha alejado lo suficiente de lo pactado en La Habana. 

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