El posconflicto desde el punto de vista de la ayuda humanitaria internacional

Hoy el desescalamiento del conflicto todavía no genera una disminución considerable en el número de desplazados y a las organizaciones humanitarias en Colombia les preocupa que están encontrando limitaciones para acceder a las comunidades nuevamente afectadas por la guerra. Piden a los nuevos grupos armados reconocer el Derecho Internacional Humanitario.

Los desplazamientos por choques entre grupos armados ilegales se siguen presentado en el país, pese ala firma de la paz. Archivo

En noviembre de 2016, el gobierno del presidente Santos firmó un acuerdo definitivo de paz con las Farc. Y el pasado 15 de agosto terminó el proceso de dejación de armas de la guerrilla. Aun así, en algunas áreas del país el número de víctimas sigue en aumento y las alarmas de la comunidad internacional y de las organizaciones que prestan ayuda humanitaria están encendidas, sobre todo cuando desde algunos sectores se habla incluso de su salida del país. Preocupaciones expresadas recientemente durante un panel de discusión en el que participaron la Oficina de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Unión Europea (ECHO), la Embajada de Noruega, la Embajada de Suecia, Cooperación Internacional Suiza (COSUDE), el Servicio Europeo de Acción Exterior, Acción contra el Hambre, Alianza por la Solidaridad, el Consejo Noruego para Refugiados y la Federación Luterana Mundial.

“En Chocó, Meta, Guaviare, Nariño, Arauca y Norte de Santander, hemos alertado sobre nuevos desplazamientos individuales y masivos como consecuencia de confrontaciones, masacres e intimidaciones. Este panorama evidencia que hoy el desescalamiento del conflicto todavía no genera una disminución considerable en el número de desplazados y nos preocupa, como trabajadores humanitarios, que estamos encontrando limitaciones para acceder a estas comunidades nuevamente afectadas por el conflicto”, señaló Christian Visnes, director del Consejo Noruego para Refugiados (NRC) en Colombia.  

Según estas organizaciones humanitarias, tras la salida de las Farc, es claro que algunas regiones del país se han convertido en botines para nuevos grupos armados ilegales, situación que ha desencadenado una competencia violenta por el control del territorio y vías fluviales, creando nuevas necesidades humanitarias para los civiles y creando nuevos retos para la respuesta humanitaria en Colombia. “En la reconfiguración del conflicto, los nuevos grupos armados deberían reconocer el Derecho Internacional Humanitario y permitir el acceso de los trabajadores humanitarios y la asistencia”, expresó Andrés Triviño, oficial de programa del Departamento de Protección Civil y Ayuda Humanitaria de la Unión Europea.

Por su parte, Fabrizzio Poretti, de la Cooperación Internacional Suiza (COSUDE), advirtió que Colombia aún tiene mucho por solucionar en los territorios más afectados por el conflicto y este es un trabajo que requiere de todos: “Hoy, la cooperación internacional solicita al Gobierno que las víctimas históricas de la guerra pueda, por fin, ver los beneficios y los avances de los acuerdos de paz”. Para él, la intención del país de entrar en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) debe verse reflejada en mejores oportunidades y soluciones duraderas, sobre todo, para las víctimas y la reincorporación de los excombatientes a la vida civil. Poretti también advirtió que pese a que Colombia es un país dse renta media alta, la atención humanitaria sigue siendo necesaria, pero “esta situación hace cada vez más difícil defender ante la cooperación internacional la urgencia de recursos para superar la crisis”.

¿Le queda poco tiempo entonesca la cooperación internacional en Colombia? Pues para las organizaciones que participaron en la discusión, una reducción prematura de la ayuda humanitaria podría afectar el logro de una paz estable y duradera. “Es importante que el Gobierno colombiano reconozca que aún hay crisis humanitaria”, dice Jorge Luis Torres, delegado de la Alianza por la Solidaridad (APS), quien insistió en que es fundamental que los nuevos hechos violentos y la actual situación en algunas zonas sigan siendo atendidos.

José Luis Barreiro, director en el país de Acción Contra el Hambre (ACH), afirmó que "estamos viviendo un momento crítico en el cual nos encontramos con personas que necesitan ayuda psicológica luego de años de conflicto. Estas personas no están recibiendo atención debida y el país no está respondiendo a estas necesidades. Esos son los vacíos que deberíamos atender como organizaciones humanitarias”. Para Barreriro, su presencia es crucial para establecer confianza entre las comunidades y las instituciones del Estado.

La conclusión de las organizaciones humanitarias es que la paz va más allá de la firma de los acuerdos. “No existen recetas mágicas para llevar a cabo proceso de paz, pero si algo es seguro es que la sociedad civil también va a tener que invertir para lograr asumir los enormes desafíos en el sector rural del país y responder a las amenazas de nuevas violencias por parte de grupos ilegales, así como del auge de las economías ilícitas”, agregó Barreiro.

Por último, Sofía Dohmen, primera secretaria de la Embajada de Suecia señaló que “no se puede abandonar el trabajo que realizamos aún, pero será necesario mejorar las sinergias entre la atención humanitaria y las apuestas de desarrollo del país”, pues de esta manera, más allá de parar los enfrentamientos y detener la violencia, es importante asegurar el acceso a la salud, la educación y los ingresos dignos para toda la población, con especial atención a los habitantes del sector rural y las víctimas, al mismo tiempo que se deben implementar las acciones para reincoporar a los excombatientes a la vida civil.    

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