La historia del carro millonario del Congreso

El presidente del Senado explicó que el vehículo en el que movilizaban los $613 millones había sido subastado en 2014. Era manejado por el hijo de la directora financiera del Congreso.

A primeras horas del día el Ejército, apoyado por el CTI de la Fiscalía y la DEA, detuvieron en el barrio Chico de Bogotá un vehículo de alta gama de placas OBH-561 que presuntamente pertenecía al Congreso de la República en el que el conductor, Luis Javier Rojas, portaba $613 millones en efectivo.

El Ejército informó que esa millonaria suma era transportada por alias “El Flaco” y que este dinero era parte del sistema de financiación ilegal de las Bandas Criminales. De inmediato, el presidente del Senado, Luis Fernando Velasco, se dio a la tarea de averiguar por qué este carro del Congreso se encontraba involucrado en el escándalo.

La respuesta de Velasco fue que este vehículo había sido dado de baja de los activos del Congreso, mediante resolución 1025 del primero de septiembre de 2014, y no se había hecho el papeleo respectivo para ponerla a nombre de sus nuevos dueños ya que había sido adquirido por la Comercializadora Naves Limitada.

Pero el asunto se complica. En primer lugar e conductor del vehículo es miembro de la Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) del representante a la Cámara del Guaviare, Alexander García, quien no dio explicaciones y salió del Congreso a escondidas de los periodistas.

El segundo aspecto que genera dudas es que quien manejaba la camioneta blindada, Luis Javier Rojas, según las autoridades alias “El Flaco”, es hijo de una alta funcionaria del Congreso. Así lo informó el presidente de Senado, Luis Fernando Velasco, quien afirmó “yo o no voy a esconder nada. La persona que ha sido capturada usando este vehículo y con el dinero es el hijo de una alta funcionaria del Congreso, la directora Financiera, Magdalena Morera”.

Y agregó que “esta es una situación muy harta y por ello le he pedido a la directora administrativa hacerme un informe de qué es lo que está pasando. Se abrió una investigación, yo mismo la pedí a control interno. Si se encuentra algo irregular va a la Procuraduría y Fiscalía”.

El Espectador consultó qué ha pasado con los funcionarios involucrados en este escándalo y conoció que se le pidió a la directora financiera del Senado, Magdalena Morera, la renuncia.

El representante Alexander García a falta de explicaciones emitió a altas horas de la noche un comunicado en el que señalaba que “el señor Luis Javier Rojas, fue vinculado a mi UTL en agosto de 2015 y para la época todos sus antecedentes no registraban ninguna inhabilidad, sin embargo ante lo sucedido la noche anterior, se ha decidido que asuma su defensa por fuera de mi grupo de trabajo”.

Agregó que “desconozco las actividades que adelantaba el señor Rojas por fuera de su horario laboral y mucho menos la procedencia del dinero, que de acuerdo a información de distintos medios de comunicación, llevaba consigo” y aclaró que “no era conductor, sino que cumplía labores afines a su formación profesional como politólogo”.

Por ahora, las autoridades dejaron en libertad a Luis Javier Rojas, quien transportaba el dinero, al considerar que no representa riesgos para la sociedad. No obstante quedan muchas preguntas en el aire, por ejemplo, por qué este vehículo no había sido dado de baja y continuaba con los beneficios de un vehículo del Congreso como evitar retenes de las autoridades.

También es necesario establecer si efectivamente este dinero pertenecía a las Bacrim, si Rojas pertenece a esta organización, cómo llegó a la UTL del representante Alexander García y si su mamá, Magdalena Morera, en su condición de directora financiera tiene algo que ver en los hechos.
 

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