Lo que realmente ha dicho la Farc sobre su candidato presidencial

En enero de este año el mismo Timochenko había asegurado que ese grupo no presentaría candidato.

Foto: EFE

De momento, la idea de que la Farc presente el nombre de Rodrigo Londoño (Timochenko) como candidato a la presidencia de Colombia para las elecciones de 2018, es una posibilidad. Un nombre que hace parte de la baraja del nuevo movimiento político. Oficialmente nada se ha dicho. 

Nadie en la Farc ha confirmado que Londoño sea la ficha que presentará para el juego político que desde ya se está jugando. 

Sobre el tema, solo se han conocido dos pronunciamientos reales de integrantes de la Farc. Iván Márquez y Jesús Santrich hablaron del tema. 

“Vamos a proponer candidato propio, pero desde luego pensando que nuestro propósito es construir y llegar a un entendimiento para un gobierno de transición”, dijo Márquez el pasado domingo.  Lea también: ¿Qué tan posible es un gobierno de transición en Colombia hoy?

"Alrededor de nombres (para una coalición) no podemos construir nada si no alrededor de proyectos. Si hay líneas de convergencia sería bueno. Es más, hemos pensado en lanzar candidato presidencial, no hemos definido quién, pero vamos a hacerlo para ir mirando las posibilidades de convergencia con quién se puede construir paz. (...) Clara López, no sé si Gustavo Petro esté habilitado, o Piedad Córdoba, son nombres excelentes para hacer una campaña de convergencia por la reconciliación", señaló Iván Márquez este lunes en diálogo con Caracol Radio. 

Si finalmente Timochenko decide presentar su nombre, sería un reverzaso político. En enero de este año, él mismo, en diálogo con la revista argentina Crisis, dijo que la Farc no presentaría candidato a la presidencia de la República.

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Aquella vez dijo que no buscará un consenso nacional que promueva la figura de una persona que garantice el cumplimiento de lo pactado con la guerrilla. “Hay que exigir que se implemente en el marco de la letra y espíritu de los acuerdos alcanzados en La Habana entre las Farc y el Estado colombiano. Colombia se merece la paz”, señaló el jefe guerrillero en la entrevista.

Tampoco fue la primera vez que Timochenko habló de la posibilidad de que las Farc participe en un gobierno. El 24 de noviembre, cuando se firmó el Acuerdo Final en el Teatro Colón de Bogotá, Timochenko señaló: "Confiamos en tomar parte activa, en plena legalidad, en los ya próximos debates y justas políticas. Destacamos la importancia que tendría para el país la conformación de un gobierno de transición, cuyo propósito fundamental sea el cumplimiento cabal de los Acuerdos de La Habana, el cual debería estar integrado por todas las fuerzas y sectores que han trabajado sin tregua por ellos".

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Tampoco es la primera vez que la Farc proponen un gobierno de transición. Tras la victoria del NO en el plebiscito del pasado 2 de octubre, el columnista de El Espectador, Alfredo Molano Bravo, habló de esa posibilidad.

“La tesis de un gobierno de transición no es nueva. Marulanda, Jacobo y hasta el mismo Mono Jojoy la esbozaron. En otros momentos la fórmula se ha ensayado y dio resultados para mermar los enfrentamientos armados: el gobierno de Rafael Reyes incluyó a los liberales en su administración al final de la guerra de los Mil Días. El Frente Nacional fue un pacto para que gobernaran liberales y conservadores, enfrentados a sangre y fuego durante los años 50. ¿Por qué no ensayar ahora un gobierno de transición, con un solo candidato, entre un movimiento que dejó las armas y que se podría llamar Frente Amplio Renovador Colombiano, con otro que una al Sí? Y dejar que Uribe y Vargas Lleras sigan en la oposición”.

En ese texto, Molano planteó la posibilidad de una alianza política entre el gobierno y las Farc para preservar los acuerdos.

“En este punto las cosas podrían rodar poco a poco hacia una pragmática alianza política de las Farc con el Gobierno —de hecho lo es— que habría que formalizar para sacar el acuerdo por la vía que sea (…) Vistas así las cosas, lo que sigue es una coalición sin esguinces de ninguna de las partes para salvar lo esencial del acuerdo: su carácter vinculante, el Tribunal Especial, la conexidad, las reservas campesinas. Y como Uribe continuará su campaña presidencial, a la otra parte se le abre la puerta para una alianza política de fuerzas progresistas para las elecciones del 2018 y, por tanto, la posibilidad de un gobierno de transición hacia la democracia plena”.