Legalización de la marihuana: un nuevo “round”

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Uno es un acto legislativo, de origen liberal. El otro es con una ley, de autoría del senador Gustavo Bolívar. En ambos el consumo recreativo es solo para mayores de edad y no en cualquier espacio.

El debate de la guerra contra las drogas es un tema recurrente en la agenda mundial. Varios expertos y políticos, entre los que están el expresidente Juan Manuel Santos, han dicho que este tipo de estrategias han generado un afianzamiento de las estructuras transnacionales del narcotráfico. Al ser declaradas ilegales y perseguir a sus productores, sus rentas pasan a financiar a las organizaciones criminales y sus ejércitos. No obstante, en el mundo viene creciendo una tendencia que plantea la legalización como salida al círculo vicioso de las últimas décadas: al permitir el expendio legal de estas sustancias, se les quita el negocio a las manos criminales y el Estado encuentra una fuente nueva de recursos.

La marihuana ha sido la cabeza de playa en estos temas. Varios gobiernos han dado pasos para legalizar su consumo recreativo, siempre condicionado a que sea para mayores de edad. Canadá, Uruguay, Países Bajos y algunos estados de Estados Unidos (Colorado, Washington, California, Washington D. C., entre otros) son algunos de los que han legalizado el cannabis y han delegado su venta tanto a entidades públicas como a negocios privados. Estos han servido de modelo para que en Colombia comiencen a cursar otra vez en la nueva legislatura dos proyectos que buscan despenalizar el consumo recreativo de cannabis.

Ambas iniciativas ya habían sido discutidas sin éxito en el pasado, pero sus autores vuelven a insistir. La primera es del senador de Decentes Gustavo Bolívar, y cuenta con el apoyo de 35 congresistas, mientras que la segunda es de la autoría de los representantes liberales Juan Fernando Reyes Kuri y Juan Carlos Losada, y va firmada por 17 legisladores. Aunque ambas apuntan a un mismo fin, la propuesta de los liberales fue presentada como acto legislativo para reformar el artículo 49 de la Constitución, mientras que la de Bolívar es un proyecto de ley que busca introducir algunas disposiciones para la legalización.

Esta diferencia es clave, pues, según Reyes Kuri, “la Constitución, a nuestro modo de ver, prohíbe el consumo”. Si no se quita esta proscripción del orden constitucional, añadió, cualquier legislación en este tema es inválida. Por eso la idea de los liberales parte de cambiar el artículo 49 de la Carta Política, que no solo establece el derecho a la salud, sino que estipula que el consumo de drogas está prohibido en el país. Dicho articulado actualmente señala que “el porte y el consumo de sustancias estupefacientes o psicotrópicas está prohibido, salvo por prescripción médica”.

La iniciativa liberal propone añadir al artículo en cuestión un párrafo en el que quede expreso que “la prohibición prevista en el inciso anterior no aplicará frente al cannabis y sus derivados para el uso recreativo por parte de mayores de edad y dentro de los establecimientos que disponga la ley”. El texto presentado hace énfasis en que el consumo recreativo “debe ser solo para mayores de edad y no en cualquier espacio. En mi criterio, solo podría hacerse en ciertos lugares, como actualmente el cigarrillo”, agrega Reyes Kuri. Más allá de estos elementos, el acto legislativo no entra a estudiar otros conceptos, pues, según el representante, esa lucha debe darse después, con la reglamentación.

Por otro lado, la propuesta del senador Gustavo Bolívar parte como un proyecto de ley en el que se establece que “el Estado regulará las actividades de importación, exportación, plantación, cultivo, fabricación, producción, almacenamiento, transporte, comercialización, transformación, distribución, uso y posesión de las semillas de la planta de cannabis, del cannabis y de sus derivados, así como los productos que los contengan, para uso adulto”. Según el congresista, el objetivo es “quitarles el negocio de la marihuana a las estructuras del narcotráfico”.

La iniciativa de Bolívar entra a dar unos lineamientos de fondo para la legalización de la marihuana para consumo recreativo. Entre los principales puntos está la creación del Instituto Colombiano para la Regulación del Cannabis (Icoreca), que sería el órgano rector de la legalización. Será esta, de acuerdo con el texto presentado, la que otorgará las licencias de plantación y cultivo, y establecerá los lineamientos de almacenamiento, transporte, comercialización y relacionados. Además, al igual que el acto legislativo, señala que el consumo está prohibido a menores de edad. Este punto, según Bolívar, permitió tener el apoyo de Red Papaz, pues se busca evitar al máximo que niños y jóvenes puedan acceder a la marihuana y similares.

La iniciativa de Bolívar también contempla que sea distribuida en dispensarios de cannabis, clubes o asociaciones y tiendas en línea. Lo recaudado por ventas, en el caso de las tiendas públicas, e impuestos será destinado a campos como la educación, la salud, a campañas de prevención y la atención psicológica y médica del consumo problemático. Uno de los puntos más importantes para el senador es que se les otorgarán a los campesinos el 35 % de las licencias de cultivo, en su mayoría gratuitas, para que así no pase lo de la marihuana medicinal, que quedó “en mano de las multinacionales”.

Debido a las diferencias, ambas iniciativas tendrían un trasegar distinto en el Congreso. La propuesta de los liberales, al ser un acto legislativo, deberá tener cuatro debates (dos en Cámara y dos en Senado) antes de diciembre, para que en 2021 haga su segunda vuelta antes del 20 de junio. Por otro lado, el proyecto de los Decentes cuenta con dos años para que sea discutido en los cuatro debates destinados para la aprobación de una ley ordinaria. Sin embargo, bajo la tesis de Reyes Kuri, la iniciativa de Bolívar sería inconstitucional, pues entraría a reñir con la Carta Magna y primero se tendría que aprobar el acto legislativo para dar paso a la reglamentación.

Lo cierto es que ambos proyectos apuntan a la legalización de la marihuana, pero no la tienen fácil en el Congreso. El acto legislativo fue radicado hace un año, pero se hundió por falta de trámite y se quedó en segundo debate. La iniciativa de Bolívar también se hundió, aunque en ese momento tenía una ventana de legalización más amplia. Los autores quieren insistir, pero son conscientes de que es difícil contar con los apoyos suficientes, pues la bancada de Gobierno incluso presentará un proyecto para afianzar la prohibición en los espacios públicos. Sin embargo, la intención es “poner el tema en la agenda nacional” para que Colombia no llegue tarde a un negocio que, como dice Bolívar, “nos ha costado vidas”.

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